El Congreso de la Nación Argentina dio inicio al debate formal sobre la despenalización y legalización del derecho al aborto. Las exposiciones en la Cámara de Diputados se suceden los días martes y jueves, marcando un contraste notable entre la mañana –donde argumentan quienes están a favor del proyecto de la Campaña– y la tarde –quienes defienden la clandestinidad e incluso proponen retroceder en los casos que ya son legales–. Esta será la rutina semanal hasta fines de mayo, fecha en que el plenario de comisiones deberá emitir un dictamen.
Muchas son las razones por las cuales corresponde despenalizar y legalizar el aborto. Una de ellas es que la penalización se ha mostrado impotente a la hora de reducir la cantidad de los mismos, 500.000 al año. Y porque es uno de los problemas más graves de salud pública: hay 50.000 internaciones anuales a causa de complicaciones por abortos clandestinos y es una de las principales causas de muerte de mujeres embarazadas (46 por año es la última cifra oficial). La inmensa mayoría de estas mujeres provienen de los sectores populares. Pero los argumentos no terminan ahí. Las voces a favor se expresan en muchos otros sentidos a la hora de profundizar el debate.
Sobre la religión
Son muchos quienes se oponen al derecho al aborto lo hacen desde la religión. Sin embargo Marta Alanís, de la ONG “Católicas por el derecho a decidir” plantea que “Como católicas adherimos al núcleo de fe, a Jesús y al Evangelio, pero disentimos con la postura de la jerarquía en temas de sexualidad y reproducción. Nos reafirmamos como católicas. Sabemos que ocupamos un lugar incómodo (…) somos parte de los progresistas que dentro de la Iglesia trabajamos bajo una perspectiva de los derechos humanos, las libertades y la igualdad de oportunidades. La iglesia católica no tiene un discurso único, no es monolítica (…) desde el Papa hasta nosotras hay un arco iris maravilloso.”
Gabriela Guerreros es pastora de la Iglesia Pentecostal, pero su fe no le impide estar a favor del derecho a al aborto: “Nos basamos en un texto del Evangelio de Juan que dice que la vida abundante llegó para todos, y desde la lectura feminista que hacemos de los documentos sagrados, entendemos que las personas gestantes tienen derecho a decidir sobre su vida , porque eso también es practicar la vida abundante” En cuanto a las posturas religiosas que se oponen al aborto, “las llamamos teologías de la muerte, porque pone especialmente a las mujeres en el rol de sumisas y hacen mal las interpretaciones de las lecturas bíblicas.”
¿Desde cuándo?
En las exposiciones en el Congreso también hubo especialistas que opinaron la idea de que existe una persona desde el momento de la concepción. Marcelo Alegre, jurista y especialista en ética aplicada, planteó: “Quienes se oponen a modernizar nuestra legislación insisten con que los embriones o fetos son niños pequeños. Este Congreso no puede transformar un embrión en un niño. Si tomamos en serio este argumento, de él se seguirían consecuencias absurdas y terriblemente crueles con las mujeres: si el embrión es un niño pequeño, el aborto debería castigarse como un homicidio, y deberían eliminarse las excepciones hoy vigentes, ninguna mujer podría abortar en caso de haber sido violada o si su salud corriese riesgos, y en casos de riesgo para la vida, lo consistente sería tirar una moneda. ¿Por qué insisten con un argumentos cuyas implicancias son absurdas y que atrasan el reloj de la historia un siglo?”
Por su parte, el periodista Luis Novaresio le contestó a la diputada macrista Carmen Polledo que dice argumentar desde la ciencia. “Esto está contemplado por la ley: uno se muere en Argentina con la muerte del sistema nervioso central irreversible. La ciencia no ha determinado cuando inicia la vida, algunos creen que desde la concepción en el seno materno. Carmen que cree que la vida se inicia en el seno materno, está protegida por la ley, pero todos aquellos basados en la ciencia, no en una tradición religiosa, que creemos que la vida inicia cuando el sistema nervioso central está perfeccionado, no estamos protegidos. Y mucho peor, las mujeres que creen esto están condenadas a la clandestinidad, a la muerte, a las consecuencias de un aborto inseguro. Los legisladores y perdón que parezca petulante por lo que voy a decir, no están en estos casos para hacer primar su criterio personal”.
Es constitucional
En cuanto a quienes afirmaban que la legalización del aborto es inconstitucional y contraria a los pactos de Derechos Humanos firmados por la Argentina, las respuestas fueron categóricas. El constitucionalista y profesor de la UBA, Andrés Gil Domínguez afirmó: “Desde el punto de vista constitucional y convencional no existe ningún tipo de impedimento para que el Congreso incorpore una nueva causal, y establezca que una mujer pueda interrumpir el embarazo en las 14 semanas”. Por el contrario, “Existen 14 sentencias, informes u observaciones donde distintos órganos creados por tratados de Derechos Humanos (a los que adhiere el estado argentino) han sostenido que la mujer debe tener acceso a abortos legales y los países donde se penaliza deben tender a la despenalización (…). Les pido a mis colegas constitucionalistas que más allá de las diferencias que tenemos no hagan pos verdad convencional, que no se condice con la normativa ni las interpretaciones de estos órganos”. Por su parte, la ex diputada e integrante de la Comisión de Reforma y Actualización del Código Penal, María Elena Barbagelata informó: “Tanto el Comité de Derechos Humanos como el Comité de la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer) desde 1996 han recomendado que se revise la legislación criminalizadora del aborto para evitar muertes de mujeres o daños permanentes en su salud”, de manera que lo que contradice los tratados de derecho humanos es la penalización del aborto.
Los debates van a seguir y también sigue la convocatoria por parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, a llenar de verde las inmediaciones del Congreso y de todas las plazas del país, como también de todas las escuelas, universidades, lugares de trabajo y barrios, todos los días de sesión.




















