“Lucho y no voto Cambiemos”

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El tablero de la política nacional se inclina hacia las elecciones de octubre, donde el gobierno tiene la posibilidad de revalidar el papel de la PASO de agosto y también alzarse con el triunfo en la provincia de Buenos Aires, ya que una diferencia de 20 mil votos que le sacó Unión Ciudadana es muy ajustada.

Las razones las podemos encontrar en una economía que no estalló. Donde el gobierno le encontró el lado bueno al nefasto año 2016, ya que lo usa para medir el crecimiento del 2017 y así los números le dan positivo. La corrupción la miden con el 2015 y el gobierno de CFK pero la economía con el 2016. Entonces, por más que el consumo no repunta y la inflación sigue, muestran una economía más estable con algunos signos de crecimiento en áreas particulares de la industria y ayudado por la mejora coyuntural de la economía en Brasil, aun cuando comparado igual período cae en la comparación mes contra mes. Los créditos hipotecarios se han expandido y han revitalizado el negocio inmobiliario y la construcción cada vez mas monopolizada.

Estos datos los manejan en términos marketing. Pero si se analizan las economías regionales se verá la realidad de nuestro país. Solo en Catamarca la pobreza superó los 35%, donde la ola importadora hace estragos y elimina industrias como la textil o la fruta en el Alto Valle, lo mismo que la frutihorticultura azotada por las inundaciones y la falta de créditos. Por otro lado, según el INDEC, el trabajo en negro sigue creciendo llegando al 33,7%.

La otra gran razón por la que el gobierno llega sin sobresaltos a la elección hay que buscarla en los acuerdos con los dirigentes de la CGT que pactaron tregua tras tregua frente a la sangría del movimiento obrero. También las principales organizaciones sociales, como las del llamado del Trío Piquetero de San Cayetano, levantaron el pie del acelerador tras negociar con el gobierno. Estas fuerzas nacionales, en lugar de reagrupar fuerzas contra el macrismo, transitan dentro de la interna peronista para enfrentar al kirchnerismo.

La situación cambió luego de las PASO, donde el gobierno es el ganador en el marco general. Y el otro dato es la profunda crisis del peronismo, donde no aparece en el horizonte cercano un vértice, cabeza que pueda echar a andar la rueda de su reunificación y unidad. CFK vaticinaba antes de las elecciones de agosto un rotundo triunfo con un país que estallaba, donde lideraría la resistencia. Pero la diferencia que le sacó al oficialismo es superable el 22 de octubre próximo, con lo que la elección se polarizará mucho más llevando a CFK a convocar a los que votaron a Randazzo, hasta el FIT y otros espacios de centro izquierda. Trabaja el voto útil para tratar de ponerle un freno en el principal distrito del país que tiene proyección nacional. El resultado está abierto, muy difícil, donde hay dirigentes de UC que se proponen remontar la cuesta para lograr “empatar” al oficialismo, según sus mediciones en los territorios.

Es que el resultado de las PASO ya marcó una tendencia a favor del gobierno y un techo para CFK. Cambiemos se proyectó como una fuerza nacional con menos divisiones que el peronismo; o el propio radicalismo que en la Capital Federal apoyó a Lousteau y fueron duramente derrotados. “Debutamos como partido nacional”, decían algunos dirigentes del oficialismo la noche del las PASO de agosto. Tan es así, que la proyección que hace gobierno de salir airoso en octubre, le hace probar el traje de nuevo a Macri en el 2019 en una fórmula con María E. Vidal.

Si hay flexibilización, que no se note

El gobierno, de ganar en el principal distrito del país sumado al resultado ya sacado en las PASO en el interior, usará el resultado como un plebiscito a su gestión y avanzará a paso redoblado con su proyecto centrado principalmente en bajar los costos laborales y de flexibilización laboral. Pero estas elecciones le podrán dar al oficialismo rédito político aunque no mayor presencia en las cámaras del Congreso, donde seguirá sin tener la mayoría propia. Por eso la flexibilización no pasará por allí y sí van avanzando en los acuerdos con gremios vinculados a la CGT. Este avance produce divisiones en sectores como Camioneros o la Corriente Federal de Trabajadores, que ya se pronunciaron por la resistencia a la flexibilización.

La flexibilización es un tema crucial para el gobierno, como advirtió el ultra PRO y ceo de Mercadolibre Marcos Galperin. Éste sintetizó el objetivo de los empresarios y gobierno: “Viendo la reforma laboral brasilera, Argentina puede: 1) imitarla, 2) salirse del Mercosur, 3) resignarse a perder millones de empleos a Brasil”.

El gobierno no promulga la “paz social”. Sino que incorpora a los sindicatos en la mesa de la reforma laboral y los hace parte. Así se encaminan las negociaciones y se buscará aplicarlas en la discusión de Convenios Colectivos, donde el Ministerio tiene palancas claves para chantajear y trabar, o ya empiezan a aplicarse en silencio. Algunos de los puntos que ya se tratan entre los gremios, ministerio y empresas son: polivalencia (o multitarea); adicionales por presentismo más estrictos; intercambio de planteles entre empresas; pago por objetivos; reducción de los tiempos muertos. La “agenda recargada” de productividad alcanza a los peajes, la energía y el sector aeronáutico, sacudido por la llegada de las “low cost”. También comprende a la industria del software, junto con el rubro automotor e informático. Incremento en los ritmos de trabajo, en neumático y la alimentación. También se buscan negociar salario por beneficios.

La industria farmacéutica, en tanto, no firma paritarias con los visitadores médicos desde el año pasado. Una de las condiciones es reducir la cifra de delegados. ATE, como los gremios de maestros, denuncian descuentos automáticos –incluso por enfermedad– y el riesgo de la caída de los contratos (fuente: iprofesional.com).

La ofensiva de Macri contra la “mafia sindical” incluye el chantaje con publicar las declaraciones de bienes de los jerarcas sindicales y su forma de vida. La denuncia de desfalco por 300 millones de pesos en la obra social del SMATA es solo una muestra. En el mismo sentido, el ataque a los abogados laboralistas fue la orden de largada y la plataforma que allanó el camino para esta ofensiva flexibilizadora.

Junto con esto, el Ministerio cuenta con recursos burocráticos para frenar y dilatar medidas que necesitan los gremios como fueros u homologaciones. Y se está estudiando apercibir a aquellos que no se sientan, para lo que reflotarían artículos de la llamada “Ley Banelco” que bien conocen los radicales que pone plazos para sentarse a negociar, y si no se sientan el Ministerio de Trabajo ejecuta unilateralmente.

Lo que molesta al gobierno, sirve al pueblo

Las masivas y permanentes movilizaciones y todo tipo de iniciativas por Santiago Maldonado, la masividad en un nuevo aniversario de la desaparición forzada de Julio López, la toma de los colegios secundarios en la Capital Federal, que denuncian un proyecto sumamente necesario para la mano de obra barata de los monopolios. Éstos y otros son los hechos que molestan y desordenan al gobierno, y es por ese camino donde los sectores populares necesitamos insistir para derrotar esta política.

Por su parte el gobierno aprovecha cada vocanada que logre para avanzar en la flexibilización y las medidas represivas, como la reciente promulgación de la ley que legaliza la figura del infiltrado, blanqueando la inteligencia y provocaciones en marchas y organizaciones populares. Contra la política de este gobierno y para potenciar el camino de la lucha llamamos a votar a lista “Iniciativa por la Unión” en Tierra del Fuego, AyL en la CABA, el FIT u otras opciones populares.