El millonario préstamo del Banco Nación Argentina (BNA) a la agroexportadora Vicentín desnudó una “maniobra fraudulenta” por parte de la entidad que conducía Javier González Fraga hasta el 10 de diciembre del año pasado. La misma entidad, que presidida por Carlos Melconian, había otorgado un préstamo a Luis Miguel Etchevehere, ex ministro macrista y dueño de Las Margaritas SA, por un supuesto caso de emergencia agropecuaria, pero ese dinero fue redireccionado a otra cuenta del ruralista para cubrir otro préstamo, todo como parte de una maniobra mayor para “legitimar” otra maniobra fraudulenta cuyo objetivo era vaciar una sociedad de su propiedad.
¿Qué es Vicentín?
Vicentín es una empresa de capitales santafesino, que surge en 1929, en la ciudad de Avellaneda -localidad ubicada unos 500 kilómetros al norte de Rosario-. Emblema, mascarón de proa del agro local, la empresa llegó a convertirse en la segunda agroexportadora a nivel nacional y, por ende, una de las más importantes a nivel global con sociedades constituidas en Paraguay y Uruguay, además de estar asociada al gigante Glencore, radicado en Suiza. Es decir, la sociedad en cuestión posee la autopista necesaria para fugar dinero del país. Hablamos de una empresa que participa en actividades de molienda, carnes, algodón y también en la producción de glifosato e insecticidas. Un monstruo (en todo sentido).
Maniobra fraudulenta
El préstamo que le otorgó el BNA a Vicentín por 18.300 millones de pesos tenía por destino “prefinanciar exportaciones”; esto quiere decir que una vez concretadas las ventas al exterior, la empresa debía cancelar dicho pasivo. Pero no sucedió. No es que Vicentín no haya obtenido ganancias, todo lo contrario. La sociedad tuvo ingresos más que jugosos por sus ventas al exterior durante todo el ciclo macrista. Solo en el periodo 2015-2018 obtuvo una expansión de ventas de alrededor del 83,87% de promedio anual. Obteniendo solo en el 2018, ventas por 118.000 millones de pesos. Es decir que el préstamo del BNA equivale solamente al 15,7 por ciento del total de sus ventas.
Principal aportante de Cambiemos para las PASO 2019
La empresa agroexportadora fue la mayor aportante privada de la campaña electoral de Juntos por el Cambio en 2019 con 13,5 millones de pesos. Ese aporte “político” de acuerdo a los registros en la página de la Cámara Nacional Electoral lo hizo a través de distintas sociedades vinculadas: Oleaginosa Moreno, Algodonera Avellaneda y Frigoríficos Friar S.A. Las tres pertenecen al holding agroexportador Vicentín. Cada una de las compañías aportó para la campaña de Juntos por el Cambio la suma exacta de $4.500.000, dando un total de $13.500.000.
Es necesario recordar que fue el ex presidente Mauricio Macri el que impulsó en 2019 una ley exprés para permitir que las empresas privadas pudieran realizar aportes para la campaña electoral. Dicha práctica se encontraba prohibida por la reforma electoral que impulsó en 2009 el entonces gobierno de Cristina Kirchner.
Hay que estatizar Vicentín
El comercio exterior puede quedar exclusivamente en manos de 7 oligopolios? ¿Puede quedar fuera de la intervención del Estado? ¿El Estado, tal como lo conocemos, debe o no debe intervenir?
En la actual condición de dependencia, la comercialización se encuentra totalmente en manos de multinacionales del comercio exterior. Para la exportación de granos, cereales y aceites, 7 empresas privadas dominan el 75% de las exportaciones. Cargill, EEUU (14%), COFCO, China (13%), Archer Daniels Midland, EEUU (11%), Bunge, EEUU (10%), Aceitera General Deheza, Argentina (9,5%), Vicentín, Argentina (9%) y Dreyfus de Francia con el 8,5% de participación. El combo antinacional en la comercialización se completa con aduana privada y precios internacionales marcados por la bolsa de Chicago (EEUU).
Para dar vuelta la página a favor del interés nacional, las normativas y medidas impositivas resultan impotentes si el verdadero poder no cambia de mano. El capital concentrado jamás lo hará por nosotros, y tampoco tendrá lugar por medio de los monopolios, alineadas a él.
Por eso urge la intervención estatal para cuidar el patrimonio de todos los argentinos y no permitir su liquidación a una multinacional. La estafa Macri – Vicentín deja un ejemplo claro: Si se industrializara en producción alimenticia lo que hoy exporta Vicentín, se podría alimentar a 22 millones de personas. Si esto se vuelca al mercado interno, se acaba el hambre en la Argentina. Porque la causa no es la mala distribución interna, es la permanente extracción de sus riquezas a través de los mares. Es la total extranjerización de su comercio exterior. Perón comprendió esto y actuó en consecuencia, creación del Astillero Río Santiago y Nacionalización de los Ferrocarriles en 1948, IAPI Y Nacionalización de la Banca en 1946. Porque los mercados libres no existen, todos están regulados. Los regula el Estado, en defensa del Pueblo, o el capital, a favor de sus ganancias.










