Inicio Internacional Venezuela, entre elecciones amañadas y peligro de intervención imperialista

Venezuela, entre elecciones amañadas y peligro de intervención imperialista

En medio de una cada vez más profunda crisis económica y social, y de los preparativos casi explícitos del imperialismo yanqui para perpetrar una intervención posiblemente armada contra la nación venezolana, el jueves 1º de marzo la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC) aprobó un decreto reprogramando las elecciones presidenciales de abril para el 20 de mayo y convocó a elegir también los consejos legislativos estatales y regionales. Así Nicolás Maduro aspira a reafirmarse con su reelección.

El triunfo de Maduro se da prácticamente por descontado. No sólo porque mantiene apoyo en una parte del pueblo, sino fundamentalmente porque viene controlando cada vez más los resortes del Estado. A poco de asumir como presidente, Maduro cintureó para evitar la realización del plebiscito revocatorio y su destitución. Después, en agosto del año pasado, la conformación de la Asamblea Constituyente de hecho desplazó a la Asamblea Legislativa (el Congreso venezolano, de mayoría opositora) de las decisiones importantes. Así pasó a controlar no sólo el Ejecutivo y el Judicial, sino también su nuevo poder legislativo.

Pero su sostén más importante es el Ejército. Esto es en última instancia lo que ha logrado sortear las sucesivas denuncias de fraude. Y da una idea de por qué se viene retrocediendo en materia de libertades democráticas, al punto que el CELS argentino calificó la situación venezolana como una “crisis de derechos humanos”.

“Garantías”, boicot y abstención

La oposición de la autodenominada “Mesa de Unidad Democrática” (MUD) está desconcertada. Hace unas semanas rompió abruptamente los acuerdos que estaban a punto de firmarse en la “mesa de diálogo” de Santo Domingo con la mediación del ex presidente español Rodríguez Zapatero, en clara coincidencia con la gira del secretario de Estado norteamericano Rex Tillerson por varios países sudamericanos. Sin embargo ahora exige al gobierno “garantías constitucionales” como condición para participar. Aunque en los hechos decidió boicotear las elecciones.

El gobierno de Nicolás Maduro logró, sin embargo, abrir una fisura en la oposición pergeñando un acuerdo de “garantías electorales” que firmaron el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), otras nueve agrupaciones que respaldan a Maduro, y los opositores Movimiento Al Socialismo (MAS), Copei y Avanzada Progresista (AP), que postularon como candidato al ex militar y ex chavista Henri Falcón, quebrando de hecho la alianza opositora. Según lo firmado por esas fuerzas, Maduro prometió asegurar equidad en el acceso a los medios y a las redes sociales, y solicitar a la ONU que instale una comisión de observadores en todas las fases del proceso. Así y todo, no hay demasiada confianza en el proceso electoral. De hecho se estima que habrá una gran abstención. El pueblo está dividido.

Ninguna intervención

Los hombres del fascista Trump buscan completar la faena que vienen llevando a cabo en América Latina desde el golpe hondureño de 2009 contra Manuel Zelaya y con la reversión de prácticamente todos los procesos que ellos llaman “populistas” en la región (salvo el de Evo Morales en Bolivia). Y tienen la mira en el gobierno venezolano.

La gira de Tillerson buscó profundizar el aislamiento de Venezuela, y promovió en forma descarada un golpe de estado de militares antichavistas con respaldo externo, principalmente desde Colombia donde realizaron ejercicios militares en la frontera con Venezuela. Con la cínica colaboración del secretario de la OEA Luis Almagro, prácticamente no se ocultan los planes de intervención militar en Venezuela, que no son sólo contra Maduro sino principalmente contra la soberanía nacional venezolana.

Frente a los planes de Washington, la línea de Maduro está lejos de expresar una política de soberanía. Sus voceros juegan ya abiertamente al país en el tablero de la disputa imperialista por el control del mapa regional. Alegan que como la resistencia no es sólo contra una potencial intervención colombiana sino de EEUU y la OTAN, Venezuela debe apoyarse en el poder de veto de Moscú y Pekín en el Consejo de Seguridad de la ONU y buscar el respaldo de Rusia y China no sólo en el plano diplomático: “Es necesario recibir una demostración tangible de que estarían dispuestos a apoyarnos en el terreno militar, más allá del alcance de los convenios de cooperación suscritos”… “Que la Asamblea Nacional Constituyente… se aboque a ir despejando los posibles obstáculos constitucionales que pudiesen limitar el que podamos recibir una ayuda militar…”(1).

El desbarranque ya explícito hacia la nueva dependencia venía siendo presagiado por la cada vez mayor sujeción de la política económica venezolana a las ventas petroleras y a los préstamos de Pekín, y al armamento y los ejercicios militares conjuntos con Rusia.

El hambre, más que un fantasma

La situación social venezolana va adquiriendo dimensiones de cataclismo. Son cientos de miles los venezolanos que emigran en busca de trabajo y mejores condiciones de vida, o simplemente de comida, a Colombia, Brasil, Argentina y Europa. El hambre y el derrumbe de la salud y de la educación públicas ya no son un “fantasma” sino una dura realidad de millones. Con el mercado interno profundamente deteriorado, difícilmente una reelección presidencial de Maduro traería la reactivación, ni menos la edificación del aparato industrial que no se construyó en tiempos de altos precios del petróleo, que parece ser el único dios al que Maduro le reza. La dependencia al imperialismo ruso o chino –una vez más se comprueba– no es lo contrario sino lo mismo que los males que a tantos pueblos latinoamericanos les trajo la dominación norteamericana.

Reafirmamos: Nuestra posición ante la grave situación del pueblo y la nación de Venezuela es en primer lugar el respeto de la autodeterminación de los pueblos, la no injerencia imperialista de ningún signo, y el repudio a toda intervención militar yanqui. Basta de represión y libertad de los presos políticos del pueblo. Restablecimiento de todas las garantías democráticas.

(1) Carlos Lippo: “¿Ha llegado la hora para que Venezuela solicite la ayuda de sus potencias amigas?”, 15/2/2018, https://www.alainet.org/fr/node/191034.

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