¡Vecinas Unidas!

Desde el Vamos! conversamos con el grupo autodenominado VECINAS UNIDAS, que nos contaron cómo se organizan por las necesidades del barrio y para enfrentar la crisis, con la fuerza de las mujeres en el barrio INTA de Lugano.

¿Qué fue lo que hizo que ustedes decidieran organizarse?

Mi papá esta enfermo, y estuvimos como dos semanas sin luz. El CeSAC 29 (Centro de Salud Nivel 1) perdió vacunas y estuvo sin funcionar. Nadie hacía nada. Íbamos, hablábamos, pedíamos que vengan a arreglarlo, y nada. Un día, a las diez de la noche agarré mi teléfono y empecé a filmar todo el barrio y lo subí a Facebook. Se veía todo el barrio sin luz, las únicas que tenían luz eran las casas de los de la cuadrilla eléctrica y de los referentes que reconoce el gobierno de la ciudad dentro del barrio, que no fueron elegidos por los vecinos, sino que se autodenominaron así por tener afinidad al gobierno.

Y bueno ahí aparecieron las vecinas, fuimos e hicimos un corte…de lleno nos fuimos y cortamos la Dellepiane. Nos quisieron sacar y nos quedamos ahí hasta las siete de la tarde. Éramos alrededor de 15 personas, todas mujeres. Después vinieron los hombres, y los policías les fueron a decir a ellos que nos saquen. Nos quisieron sacar a todas, pero nos plantamos hasta que vino Edesur. Estuvimos seis horas, con un frío tremendo.

Una vecina nos hizo café, calentito, y lo llevó hasta ahí para hacernos el aguante porque hacía muchísimo frío ese día, y estábamos en el medio de la Dellepiane. Así fue cómo nació VECINAS UNIDAS, entre todas nos empezamos a mover, porque acá la verdad es que el problema es que hay que reclamar todo el tiempo, porque si no no te ayudan.

¿El problema de la luz se resolvió?

El problema se resolvió después de un largo tiempo, y porque volvimos a amenazar con cortar la autopista. Teníamos la cuadrilla acá en el barrio que venía trabajando re mal, y después del corte «mágicamente» se pusieron las pilas. Se cortaba la luz y enseguida la arreglaban.

Cuando nos juntamos las vecinas hicimos una nota que firmó mucha gente, porque el tema de la luz es importante para todo el barrio. Las chicas llevaron la nota a la UGIS (Unidad de Gestión de Intervención Social), y ahí, después de mucho insistir, nos recibieron el reclamo y Edesur se comprometió, pero porque las chicas se movieron.

Gracias a eso no se volvió a cortar la luz, ahora también armaron toda la estructura para colocar un transformador más, esperemos que pronto lo pongan.

A partir de ese momento de lucha por la luz ¿cómo se dieron las cosas hasta llegar a armar el merendero?

Nosotras queríamos armar un merendero, porque hay muchos chicos acá. La gente de la comuna nos informó un poco cómo hacer y nos empezaron a donar cosas que tenían en su comedor. Entonces ahí, hablando entre todas y como nos faltaba lugar, yo ofrecí mi casa para ponerla a disposición de lo que quisieran hacer para ayudar al otro. Porque hay mucha necesidad en el barrio. Y así nos organizamos y aparecieron las donaciones, algo de pintura, un par de mesas. Que igual nos siguen faltando cosas.

¿Y cómo hicieron para llevar adelante el merendero con el contexto de la pandemia y la cuarentena?

Nos organizamos entre vecinas, nos juntamos y una le pidió a un familiar, otra a un amigo, que donaran algo. Uno donó un poco de pintura, hicimos rifas, hicimos pizzetas para venderlas a un precio accesible. Y de ahí sacamos el fondo para comprar los cables, los enchufes. Con la ayuda de la gente fuimos consiguiendo donaciones, leche en polvo, galletitas, alcohol en gel. Nos donaron la cocina de dos hornallas, la dueña de casa nos prestó la garrafa y otras vecinas nos prestaron las mesitas. Las panaderías de los alrededores también nos donaron cosas, facturas, bolsas de panes. Incluso de otros barrios, como Piedrabuena o Pirelli.

¿Cómo piensan que va a seguir «Vecinas Unidas» y el merendero? ¿Cuáles son los proyectos a futuro que tienen?

A futuro tenemos un proyecto ambicioso, que es tener un espacio más grande y ofrecer talleres de oficio. Y también un lugar de encuentro para las mujeres, porque hay muchos casos de violencia de género acá dentro del barrio y no hay un lugar donde puedan ir las chicas a contar lo que les pasa. Queremos hacer un centro cultural, con talleres para los chicos, con talleres de oficio para los pibes y enfocarnos, más que nada, en la violencia de género. También, en algún momento, dar apoyo escolar.

¿Podríamos decir entonces, por lo que ustedes nos cuentan, que acá hay una fuerza feminista y de las mujeres del barrio para organizar todo esto?

¡Sí, totalmente! Somos todas mujeres que nos unimos entre nosotras y que seguimos apostando a más. Nos ayudamos entre nosotras. Éramos conocidas del barrio, no éramos amigas, pero nos fuimos organizando y nos hicimos amigas después. Un poco también a partir de un club de trueque que armó una de las compañeras. Además las que empezaron donando fueron muchas mamás que nos trajeron las viandas que retiraban de las escuelas. Y así nos fuimos armando de a poco.

De acá salen un montón de proyectos que esperamos que podamos seguir llevando adelante, y unidas, para ayudar a los vecinos y a todo el barrio Inta.

últimas noticias

últimas noticias

1° de Mayo – Día Internacional de lxs Trabajadores y Trabajadoras

0
Recordar a los Mártires de Chicago, asesinados en el año 1886 luego de aquel 1ero de mayo de huelga por la jornada laboral de...

Barranca abajo