La pieza se estrenó en la sala María Guerrero del Teatro Nacional Cervantes en 2014 y el elenco que se verá en las emisiones está integrado por Fabián Vena, Walter Quiroz, Magela Zanotta, Maia Francia, Ricardo Díaz Mourelle, Jorge D’Elía, Luis Ziembrowski, Cristina Fernández, Daniel Toppino, Gustavo Pardi, Horacio Roca y Agustín Rittano, con voz en off de Horacio Peña.
Tiene vestuario de Mini Zuccheri, escengrafía de Nicolás Nanni, iluminación de Pedro Zambrelli y música original de Gabriel Senanes interpretadas por el autor.
Las actas del juicio, los interrogatorios, los alegatos, las cartas de Vanzetti y las de Sacco, e innumerables escritos documentales, periodísticos y de ficción sobre el caso, fueron el punto de partidade Mauricio Kartun: “…Desde allí -explicaba el dramaturgo cuando la obra se estrenó, en octubre de 1992- fue mi propia mirada sobre esos materiales la que reconstruyó el proceso y le dio nueva forma. Con ese envión trabajé la partitura. Iluminado por la novela de Howard Fast, deslumbrado por la lucidez de los pensadores libertarios, y conmovido por la cantidad de notas y estudios que nos aportaron las bibliotecas anarquistas. De esta manera compuse -hice la dramaturgia- de este nuevo Sacco y Vanzetti. Compuse, insisto, ya que fuera del tratamiento argumental de algunas escenas, no hay en la obra ficción propiamente dicha, sino composición dramática de situaciones auténticas, y de textos documentales que descubro más conmovedores y expresivos que cualquier trama alrespecto“.

Sacco y Vanzetti: internacionalismo proletario y antiimperialismo
Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti habían llegado a Estados Unidos desde Italia en 1908, con 17 y 20 años de edad. Extranjeros, pobres y anarquistas, sufrieron de manera concentrada la explotación, la discriminación y el desprecio de la burguesía monopolista norteamericana, que tras la Primera Guerra Mundial empezó a afianzar su hegemonía internacional y estaba aterrorizada por el triunfo bolchevique en Rusia y los estallidos revolucionarios en Europa.
En 1920 Sacco y Vanzetti fueron detenidos por el asesinato de un pagador y sereno de una fábrica de zapatos en el Estado de Massachusetts. La “justicia” imperialista montó una farsa de proceso judicial en el que a pesar de fraguar pruebas y testimonios no pudieron demostrar la culpabilidad de los acusados. Aún así, fueron condenados culpables.

El aberrante fallo contra los italianos provocó una ola de indignación entre los trabajadores de todo el mundo y una fuerte movilización exigiendo su libertad. Hubo manifestaciones en Nueva York, Londres, Amsterdam, Tokio y muchas otras ciudades. En Buenos Aires, los anarquistas realizaron múltiples atentados, y el día de la ejecución las centrales obreras decretaron una huelga general.
En 1927, el juez Thayer los sentenció a muerte. El Estado norteamericano necesitaba escarmentar a anarquistas, socialistas y a todo el que osara levantarse contra su dominio. En sus palabras finales, plenas de convicción revolucionaria, Sacco declaró: “muero dichoso de añadir mi nombre oscuro a la lista gloriosa de los mártires que han creído en la revolución social y en la redención humana.”










