Escuelita de fútbol Luis Rivero en Chascomús
Funciona sobre un terreno prestado. Lleva el nombre de su fundador: Luis Rivero. Con más de 100 chicos actualmente, la escuelita de fútbol lleva algo más de dos décadas de funcionamiento, sostenida a pulmón por padres, madres y abuelos de los niños. Desde Vamos! charlamos con Marcelo, Marta y Dante de la Comisión.
Según Marcelo, la escuelita tiene “un compromiso social” que es “tratar de sacar chicos de la calle”. “Muchos de los chicos andan en la calle constantemente”, agregó.
Los chicos –de 5 a 13 años– participan del entrenamiento dos o tres veces durante la semana, según la categoría. Salen del colegio y “después de las cinco y media y ya tienen ocupado entre una a dos horas”, explicó Dante. Luego los domingos son los partidos de competencia con otros equipos de la liga del Salado, que incluye equipos de Chascomús y otras localidades. “El sábado se tienen que acostar temprano porque saben que el domingo tienen que viajar tempranito. Al otro día hay un compromiso que cumplir”, señaló Marta.
Los chicos tienen así un lugar donde hacer deporte. Y donde se hacen amigos. “A la larga el fútbol te da esas amistades, que vos sos rival pero después terminás siendo amigo”, opinó Marcelo. “Nosotros –agregó Marta– siempre cuando comenzamos el año y todos los partidos le decimos que si salimos campeones, obvio que es lo que más queremos, pero sobre todo disfrutar todos esos momentos”. Tal es así que “se han festejado dos cumpleaños acá”, comentó Dante. Reforzando los buenos recuerdos que se llevan los chicos, Dante contó que “la categoría ‘89, que estaba jugando hace un tiempo, quedó con el grupo armado y quieren venir a ver a los chicos”.
Marcelo destacó también “lo importante es que los padres también asuman el compromiso de traer a los nenes a entrenar”. Y de acompañar a los niños, ya que “hay chicos que viajan solos hace años”.
En todo el trabajo que implica sostener la escuela de fútbol, reivindicaron el rol de su fundador. “Los iba a buscar casa por casa a los chicos. Preguntaba a los padres si los nenes querían jugar al fútbol y los traía. El día que había partido se pasaba casa por casa”, describió Marcelo.
Lo novedoso del último período es que se van sumando las niñas. “Hay muchas chicas también jugando”, comentó Dante. “No hay problema que sea mixto este campeonato. Que los equipos tengan nenas con nenes. Las nenas también se van arrimando al fútbol”, agregó. “Hay una o dos nenas por categoría. Yo creo que con el correr de los años va a haber algo más parejo”.
Lo que más necesita la escuela es un predio propio, ya que hoy se lo presta una fábrica de la zona que le renueva el contrato año por año. Van juntando recursos de las entradas para ver los partidos, la cantina y las rifas. Con eso sostienen los viajes, las inscripciones, las pelotas, el mantenimiento de las canchas y así fueron construyendo de a poco sus instalaciones actuales. También logran donaciones. La Municipalidad se hace cargo parcialmente de la luz. Les preocupa particularmente lograr otro vestuario, ya que los árbitros no tienen donde cambiarse. Lo mismo que las niñas, que “tienen que venir cambiadas o esperar que se cambien todos los nenes”, explicó Dante. Para todo esto están tramitando una personería jurídica provincial, que contribuya a recibir ayuda o subsidios. Porque las necesidades son muchas… Pero sobra corazón.









