Los últimos días recobró nuevo impulso la lucha luego que desde las cuentas oficiales del gobierno de Roselló se expresaran insultos homofóbicos y misóginos contra opositores que vienen manifestando en oposición a la política de sometimiento a EEUU durante décadas, donde esta colonia provee de mano de obra barata y base de negocios a los monopolios mientras los puertorriqueños sufren muchas necesidades. La isla vive una grave crisis económica, con una tasa de pobreza de 45%, un nivel de desempleo del 12% (el doble de la media de Estados Unidos) y una población que decrece por la emigración.
La isla lleva 12 años de recesión económica. En 2015, el gobierno declaró impagable la deuda con acreedores y pensionados. Poco después, el Congreso aprobó la “Ley Promesa”, que terminó con el simulacro de democracia que había al incluir la designación de una “Junta de Supervisión Fiscal” que responde al legislativo estadounidense, con poderes sobre el gobierno electo y que impuso severas medidas de austeridad.
Las denuncias de corrupción fueron otro de los detonantes. Los artistas como Ricky Martin, Benicio del Toro, Olga Tañón, René (ex calle 13) y otros encabezan las gigantescas movilizaciones de más de un millón de personas en todo el país como nunca antes se vio.
El gobernador corrupto, títere de los EEUU está jaqueado por más que diga que no va ser reelecto. La movilización popular se profundiza ahora exigiendo la renuncia inmediata. “Somos más y no tenemos miedo” y “Que llueva que llueva, que Ricky (Rosselló) va pa’ fuera” se escuchaba en las calles. El paro histórico contra el régimen marcó también la voluntad del movimiento obrero y asalariados en terminar con este gobierno. La reprensión tampoco puede parar la voluntad popular.
La lucha contra el hambre, el ajuste y la independencia (expresada en el gobierno y la junta de supervisión) golpea permanentemente las costas de este país sometido una y otra vez.




















