Proyecto vecinal de recuperación del patrimonio de la Cervecería Córdoba

Compartimos la nota de cba24n.com.ar sobre la historia y el fundamento del proyecto en un reportaje a Dante «Percha» Martínez, ex trabajador y protagonista de la toma de 100 días en medio de la quiebra.

Patrimonio histórico

Cordobazo patrimonial: vecinos de Alberdi luchan para recuperar la histórica cervecería

Entre 1917 y 1998 la Cervecería Córdoba marcó el ritmo del barrio. Para evitar el cierra, los trabajadores la tomaron por mas de cien días. Luego, la espumita del negocio inmobiliario atrajo inversores con promesas que nunca se cumplieron. Ahora, los vecinos organizados traen una refrescante propuesta para rescatar el patrimonio cultura de una zona clave de Córdoba.

Dante “Percha” Martínez camina por el galpón abandonado de la vieja Cervecería Córdoba de barrio Alberdi. Mira el techo de chapa oxidado y derruido. Escucha el silencio sepulcral del edificio donde trabajó y luchó casi 15 años.

Dante «percha» Martínez

Ante él, se imponen gigantografías de la constructora Euromayor que prometen “una inversión segura al futuro”. De los seis edificios prometidos a los inversores, solamente se erigieron una torre (a medio terminar) y una falsa chimenea de concreto que jamás conoció el olor a la malta.

A pesar de las quiebras, estafas y fracasos, Dante piensa que de las viejas ruinas de la Cervecería hay un futuro donde los vecinos de Alberdi podrán habitar el lugar.

Toda una vida en Alberdi

La Cervecería Córdoba fue fundada en 1912 por Marín Agst y Enrique Meyer. La fábrica, ubicada en barrio Alberdi sobre la costanera del río Suquía, fue inaugurada el 1 de mayo de 1917.

“Fue símbolo de la identidad obrera e industrial de Córdoba. Contaba con club social, equipos deportivos y participaba de la vida cultural, gremial y social. Para toda la ciudad, representó los albores de la industria Argentina y luego un símbolo de la defensa de las fuentes laborales y la lucha de sus trabajadores”, destacaron desde Red Pueblo Alberdi y Centro Vecinal Alberdi.

Dante recuerda que, de niño, la sirena de la Cervecería marcaba el horario de ingreso para los trabajadores. Para él, el ruido de la alarma significaba que era la hora de levantarse para ir a la escuela.

De adolescente, después de las clases en el Manuel Belgrano, observaba sobre la vera del río Suquía la larga fila de camiones que dejaban los cajones de botellas vacías.

Al cumplir la mayoría de edad, Dante consiguió su primer trabajo en la Cervecería Córdoba. Era el año 1983 y Raúl Alfonsín había sido electo como presidente semanas antes.

“En esa época la cervecería vivía en una etapa de refuncionalización, de recuperación porque estaba muy venida abajo. Estaba casi parada la cervecería”, recordó Dante.

Durante esa década, y con el cambio de dueño, la empresa experimentó un crecimiento de la mano del aumento del consumo de cerveza entre los argentinos. “Se iba tomando cada vez más. Entonces la fábrica pasó del 2% del mercado nacional que tenía en ese momento a un 12% más o menos. Se trabajó mucho”, contó.

La cervecería desde el río Suquia

El principio del fin

“Siempre se identifica la decadencia de la fábrica con los años 90. No solamente porque hay una desindustrialización sino también una concentración monopólica del mercado de la producción”, explicó Dante.

Grupos empresarios, como Quilmes y CCU, absorbieron o compraron y cerraron varias cervecerías chicas y medianas. “Hubo una política de favorecer esta cuestión monopólica u oligopólica”, remarcó.

La crisis golpeó a la Cervecería en 1996. Francisco Ríos Seoane, dueño de la fábrica en ese entonces, anunció la quiebra y llamó a concurso de acreedores. En 1997, se efectivizó la quiebra judicialmente y bajo el amparo de la Ley de Quiebras inició un proceso de desmantelamiento y desguace.

Todo este proceso hizo que los trabajadores de la Cervecería Córdoba se organizaran gremialmente. “A medida que aparecía esto, apareció también una fuerte organización obrera defendiendo la fuente de trabajo”, afirmó Dante.

Por un año y bajo la amenaza de cierre definitivo, los trabajadores mantuvieron el funcionamiento de la Cervecería. Tras la quiebra y el proceso de liquidación hubo dos ofertas para adquirir la fábrica: la del empresario Jorge Stabio, quien había administrado la fábrica el último año, y la multinacional CCU del grupo chileno Luksic.

La Compañía de Cervecerías Unidas (CCU) es actualmente la segunda productora de cerveza en Argentina. Posee varias marcas como: Schneider, Imperial, Salta, Santa Fe, Palermo, Bieckert, Isenbeck, Miller, Grolsch, Warsteiner, Otro Mundo, Heineken, Sol y Amstel.

La continuidad del funcionamiento de la fábrica era una condición necesaria para su compra. A pesar de la predisposición de Stabio para continuar su trabajo, la CCU logró comprar la cervecería tras realizar una oferta mayor.

La toma: entre la lucha obrera y la solidaridad vecinal

Con la noticia de la compra por parte de la CCU, los trabajadores hicieron una asamblea.

“Nosotros ya decíamos que esa venta no respetaba el pliego de condiciones: la empresa en funcionamiento y el mantenimiento de las 200 fuentes de trabajo”, recordó Dante.

El lunes 4 de mayo de 1998 la asamblea de trabajadores decidió tomar la fábrica. La multinacional CCU había pedido a los trabajadores abandonar la Cervecería bajo la promesa que “los iban a llamar en 30 días”.

En total, la toma se extendió por 105 días. La resistencia fue apoyada por políticos, organizaciones sociales y gremios. Sin embargo, Dante destacó la solidaridad vecinal que se formó alrededor de la cervecería. Explicó: “En Alberdi vivían muchos vecinos y vecinas que de alguna manera han sido la retaguardia del Cordobazo”.

Ante la llegada de la Policía, los trabajadores hacían sonar la sirena, la misma que despertaba a Dante para ir a la escuela, y los vecinos salían automáticamente para rodear a la fábrica.

“¿Por qué tomamos la fábrica? Porque cuestionábamos la decisión judicial de entregarle a la CCU la empresa. Nosotros decíamos que no respetaban el pliego. Entonces Fuimos al Tribunal Superior de Justicia a discutirlo”, explicó Dante.

Y añadió: “La toma de la fábrica consistió en bancar esos días hasta que saliera la decisión de la Justicia. Pero en realidad esto se decidía en términos políticos. Había mucha presión de todos lados”.

Entre los vecinos que ayudaron a la toma, Dante recordó a una señora que vendía pan casero y todos los días dejaba un pan para los trabajadores. También se acordó de los estudiantes universitarios que ayudaban a custodiar la cervecería durante la noche.

“La Cervecería era un ícono del barrio. La lucha de los trabajadores de la Cervecería se convirtió en ese momento en un faro del movimiento obrero de Córdoba”, destacó.

Por más de tres meses, la toma se financió gracias al aporte de otros gremios y vecinos. Varios trabajadores de la cervecería iban con sus alcancías al Centro o a otras fábricas para pedir ayuda a la toma.

“La solidaridad nos alcanzaba para que cada uno se llevara todos los viernes un poquito de dinero. Las condiciones eran muy difíciles”, afirmó Dante.

A pesar de los numerosos rechazos a la orden de desalojo, la toma terminó durante la madrugada del lunes 17 de agosto de 1998. La fecha y hora había sido cuidadosamente planeada: la cervecería estaba ocupada por poca gente durante la noche y ese mismo lunes era feriado por el aniversario de la muerte de San Martín.

“Hubo un desgaste concreto por 105 días. Hasta que bajamos la guardia y nos descuidamos”, recordó Dante.

A las 4 de la madrugada, la Policía de Córdoba, el ETER, Bomberos, el GES y fuerza de infantería ingresaron por la fuerza a la Cervecería. Los trabajadores no pudieron tocar la sirena para alertar a los vecinos.

Lo primero que tomaron las fuerzas policiales fue el cuarto de las calderas porque los trabajadores habían amenazado en hacerla explotar ante algún intento de desalojo.

“Fuimos rodeados, nos redujeron y terminamos presos”, afirmó. Solamente un trabajador, rememoró Dante, resistió hasta el mediodía subido a la parte más alta de la fábrica.

“Después conocimos más detalles del desalojo. Había tanta solidaridad con esta lucha que nos contaron que parte de las fuerzas represivas se resistían a venir a desalojarnos. Decían: ’si los changos tienen razón, ¿por qué los vamos a sacar?’”, añadió.

El abandono

Tras el desalojo, la Cervecería cerró definitivamente sus puertas. El mantenimiento de los puestos de trabajo no se cumplió. Entre 1998 y 2006 la fábrica pasó a ser un depósito y la cerveza Córdoba, una de las tantas marcas que forman parte del conglomerado chileno.

En 2006, el predio fue comprado por Euromayor del Grupo ECIPSA con intención de realizar un proyecto inmobiliario llamado “Antigua Cervecería”.

“La empresa Euromayor anunció este emprendimiento inmobiliario y usó los principales medios de comunicación y las principales figuras de opinión pública para vender esto”, contó Dante.

El ambicioso proyecto iba a ser financiado por un fideicomiso y prometían la construcción de un complejo de seis torres con un total de 1.016 departamentos, oficinas, locales y cocheras.

Carteles de Euromayor promocionando el «emprendimiento» inmobiliario.

“En realidad, la construcción de seis torres tipo gueto no tenía nada que ver con el barrio ni con su formación urbanística. Todo estaba pensado a través del río Suquía. No miraba al barrio, sino que miraba al río”, reflexionó Dante.

Sin embargo, el desarrollo inmobiliario terminó en una estafa de grandes proporciones y que actualmente está judicializado en la causa Euromayor. De las seis torres proyectadas, solamente hay una torre construída (aunque con varias faltas). 

Euromayor, Satsa y T&D son los grupos empresarios investigados por la fiscal de Delitos Complejos, Valeria Rissi, por la estafa que tiene aproximadamente 300 damnificados.

Renace la lucha

Para Dante, la lucha por la Cervecería se fortaleció en 2010. La empresa Euromayor decidió derribar la histórica chimenea de la fábrica para emplazar la primera (y única) torre del desarrollo inmobiliario “Antigua Cervecería”.

“Por esa decisión se volvió a reorganizar a los trabajadores. Estaban tirado el símbolo del trabajo y de la lucha”, expresó Dante quien también es presidente del Centro Vecinal Alberdi.

La chimenea fue demolida a las 13 horas del 15 de abril de 2010. Años después y tras la presión vecinal, la constructora erigió una réplica de la chimenea.

Caida de la torre de la Cervecería.

“En ese marco y en el trabajo que estamos haciendo con la Municipalidad de Córdoba, la Mesa de Concertación y la Red Pueblo Alberdi, hay un reclamo concreto de las organizaciones barriales sobre este lugar y con los diferentes sectores del barrio, con el Club Belgrano y la Isla de los Patos”, explicó Dante.

Y reflexionó: “El 17 de agosto del 98 fuimos derrotados. Pero la lucha se reinventó de otra manera: renació en la lucha por el patrimonio, por la historia, por la memoria y  la identidad. Pero también con una perspectiva para adelante como un dinamizador de la economía social en esta época de crisis ambiental, sanitaria y económica. Este lugar tiene que ser pensado de esa manera”.

Museo

Como parte de la recuperación del patrimonio cultural de Alberdi, este  jueves 26 de mayo a las 19 horas se realizará en el Centro Cultural La Piojera (Av. Colón 1559) la presentación oficial del proyecto Museo de la Cervecería Córdoba, donde se mostrará parte de las entrevistas realizadas a ex cerveceros, fotografías, objetos entregados voluntariamente y avances de la página web.

“Es un proyecto que surgió de un extrabajador de la fábrica que nos pareció muy bueno y que de alguna manera legitima la necesidad de recuperar este lugar para que sea habitado por la gente del lugar”, destacó Dante.

Desde hace poco más de un año se está trabajando en concretar este ambicioso proyecto que cuenta con el apoyo de Gestionar Futuro, Programa del Ministerio de Cultura de la Nación. La idea y puesta en marcha del Museo es una iniciativa del Centro Vecinal Alberdi en alianza con los Centro Vecinales de Villa Páez y Alto Alberdi La Toma, en el marco de la Red Pueblo Alberdi.

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