Plata para la salud, no para los buitres

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La pandemia del coronavirus (COVID-19) puso en estado de emergencia al gobierno nacional. Esta pandemia tiene un porcentaje de muertes baja, del 1%, pero que se transmite por las vías respiratorias y se multiplica de manera exponencial. Está infectando a miles de personas en el mundo y en nuestro país todavía los casos detectados están vinculados a los que trajeron los turistas que volvieron del exterior, pero el riesgo a la propagación es muy alto ya que se ha expandido a los países limítrofes.

Cuba ha desarrollado el medicamento “Interferón alfa-2b” que fue uno de los 30 fármacos utilizados en China para tratar la pandemia con resultados positivos.

Argentina atraviesa también una epidemia extensiva a la mayoría de los países de América Latina, silenciada y que afecta a los más pobres: el Dengue que transmiten dos tipos de mosquitos y se incuba en las aguas estancadas luego de cinco días. Las temperaturas elevadas, las lluvias, la humedad y las condiciones de vida crean el escenario propicio para el crecimiento de las larvas.

América atraviesa la mayor propagación en la historia de este virus. Según reportó la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2019 fueron reportados 3.139.335 casos de la infección transmitida por mosquitos y causó 1.538 muertes superando al 2015 que fue el año con más casos en la historia en el continente americano con 2.415.693 infectados. En las primeras cuatro semanas de 2020 se registraron 125.514 casos, lo que supera la cifra del mismo periodo del año pasado. En nuestro país se notificaron al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud 4089 casos con sospecha de dengue u otros arbovirus, de los cuales 1020 resultaron confirmados y probables que se reparten en 11 provincias.

Afectados por dengue en San Ramón de la Nueva Orán en 2016. PH Javier Corbalán.

CAUSAS Y CONDICIONES PARA EL AVANCE DE ESTOS VIRUS

La primera condición para el avance de estos virus, es la situación sanitaria del país y las provincias.

En este sentido vamos a pagar la política macrista de destrucción y la quita de presupuesto para la salud y la profundización de la pobreza y las condiciones de vida del pueblo. La reducción al rango de secretaría el Ministerio de Salud de la Nación, mostró la importancia que le da un gobierno federal a la salud de un país. Y se llegó a ese decreto luego de recortar cientos de programas, despedir trabajadores/as y reducir el presupuesto para el área. Los despidos de profesionales médicos y enfermeros en el Hospital Posadas fue, quizá el emblema de esa política. Pretender rebajar la carrera de enfermería al área administrativa en la Ciudad de Bs. As. es otro ejemplo claro del lugar que la dan a la salud esos gobiernos.

Las políticas llamadas neoliberales, como las que aplicó en nuestro país el macrismo y Juntos por el Cambio, son las responsables en Europa del desarrollo exponencial de la pandemia. En Italia, por ejemplo, en la última década se redujo el presupuesto de salud en 37 mil millones de euros. Es de esperar entonces, que haya menos camas, menos médicos, menos enfermeras y menos infraestructura. En España desde el año 2009, según denunció la denominada Cumbre Social en el 2018, se había producido una reducción de entre 15.000 y 21.000 millones de gasto en la sanidad. Hoy hay solo 4000 camas con respiradores.

En EEUU, donde Donald Trump desafió a la pandemia, diciendo que no le tenía miedo, sorpresivamente cerró toda la frontera del país, y eso solo se explica si tenemos en cuenta el riesgo que corren si se les dispara el virus en un año electoral, donde los que se viene ocultando es que el sistema de salud tiene afuera a millones de ciudadanos/as.

Decenas de millones de trabajadores que no tienen más de 400 dólares para una emergencia. La mitad de toda la fuerza de trabajo, de 165 millones, vive al día y no pueden permitirse perder ningún día de trabajo. Millones de ellos no tienen licencia paga por enfermedad. EEUU es la peor de todas las economías avanzadas en términos de proporcionar una licencia paga por enfermedad. Incluso los trabajadores sindicalizados sólo tienen por contrato un promedio de seis días pagos por enfermedad.

Eso plantea otro problema. Una visita a una sala de emergencias en EEUU cuesta en promedio al menos 1.000 dólares. Más si se hacen pruebas especiales. Si el trabajador no tiene seguro médico (30 millones no lo tienen), es un costo que no puede pagar. Ellos lo saben. Así que no van a la sala de emergencias del hospital, y no pueden conseguir una cita en consultorios privados. Resultado: no se hacen la prueba, se niegan a ir a hacerse la prueba, y continúan trabajando. El virus se propaga.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos.

LA PANDEMIA Y LA DEPENDENCIA

Pero nuestro país está atravesando una recesión profunda. Con una inflación a la baja pero cercana al 50% anual, y una crisis internacional que pone en un gran riesgo el ritmo de las exportaciones nacionales y la entrada de divisas, ya que la principal es China «uno de los países más golpeados por el brote del coronavirus» donde va casi el 90% de las exportaciones de poroto de soja (aportaron unos 3.000 millones de dólares en 2019); 70% de las carnes bovinas (2.000 millones de dólares) y 22% de la carne porcina (3,5 millones de dólares).

También estamos sujetos a la situación de Brasil, nuestro principal socio comercial, sumergido en una crisis donde ha devaluado fuertemente su moneda y las proyecciones de crecimiento van a la baja. Desde enero, el Real brasileño se devaluó un 18% mientras el peso 4% en el mismo lapso, “perjudicando la competitividad argentina”.

Tanto Brasil como Argentina son castigados por la caída de precios que registran los commodities agrícolas como la soja y la baja internacional del petróleo que impacta directamente sobre las proyecciones para Vaca Muerta al restarle competitividad al shale oil. (ver nota)

La erosión del comercio exterior y, consecuentemente, del ingreso de divisas (dólares) para este año, tornan más inviables los acuerdos de plazos y quitas que pretende el gobierno con el FMI y el resto de los buitres de la Deuda Externa, donde si bien la caída de tasas en el mundo puede de algún modo limitar el peso de la deuda, en las actuales circunstancias los buitres prefieren desprenderse de los activos de riesgo e ir a lo más seguro, exigiendo el pago de sus bonos para “invertirlos” en otros “activos”.

La situación internacional se ha agravado, atravesando una nueva crisis donde las bolsas del mundo caen «Wall Street perdió en minutos más de 2 billones de dólares» y arrastras las economías de otros países y dependientes como la nuestra.

La situación es muy volátil y nada se puede descartar. China ha denunciado a los EEUU de estar detrás de una guerra bacteriológica. Bill Gates (cofundador de Microsoft) lo había anunciado en el 2015 luego del brote del Ébola, “si algo puede llegar a matar a más de 10 millones de personas en las próximas décadas es más probable que sea a causa de un virus altamente infeccioso y no una guerra”.

Un mundo que transita tiempos de quiebre dentro de una etapa de putrefacción, plagada de guerras, hambre y enfermedades en pos del control de los mercados. La época del capitalismo imperialista, donde dominan los monopolios y donde la salud es una mercancía más para el consumo, donde los pobres son una “consecuencia inevitable” y donde los viejos son un problema económico, como lo afirmó Christine Lagarde (ex titular del FMI), “los ancianos viven demasiado y es un riesgo para la economía mundial. Tenemos que hacer algo y ya”.

El Instituto Malbrán procesa muestras de todo el país.

PLATA PARA LA SALUD NO PARA LOS BUITRES Y ESPECULADORES

El dengue avanza y la pobreza es el caldo de cultivo de ese virus «ya que si bien es importante educar a cerca de sacar el cacharreo y evitar la acumulación de agua en los recipientes al aire libre», si no se avanza en “atacar” la gran fuente del dengue que se muestra en el abandono de las barriadas populares donde faltan viviendas, agua, planes de fumigación, desagües y cloacas, cordón cuneta, conviviendo con basurales, sólo se llegará a “convivir” con el virus y no eliminar las causas sociales y sanitarias de fondo.

Sólo se buscará “convivir” con el virus y no eliminar las causas sociales y sanitarias.

Las medidas anunciadas por el Gobierno Nacional respecto al coronavirus son ajustadas, ya que se trata que la curva de crecimiento sea lo más chata posible y para eso busca que no se expanda por la única forma que es a través de las personas. Por tal motivo tomó medidas para restringir lo más posible la circulación como el cese de las clases en jardines y la escuela primaria (aunque se hace concurrir a los docentes en la mayoría de las Provincias) secundaria y la licencia laboral a los mayores de 60 años, así como el cierre de la frontera para los que lleguen al país. Junto con esto tomará medidas de alivio económico que tienen que ver con el crédito para los que verán reducido su trabajo, reforzar ayuda a los sectores más castigados aumentando la AUH, aunque no se informó sobre las ayudas a los miles de monotributistas que dejaran de trabajar y por ende no cobrarán.

El coronavirus es una pandemia, que no mata tanto como el dengue, u otras enfermedades y está lejos de las muertes por hambre o violencia de género, pero ese pequeño porcentaje de mortandad significan muchos muertos, y el pueblo no puede sumar más desgracias a su realidad. Por eso es importante tomar medidas preventivas para reducir su propagación y exigir que se cumpla con la provisión de alcohol en gel, barbijos, jones, lavandinas, desinfectantes, etc.

La emergencia por el coronavirus recién arranca y no entramos todavía en el pico ubicado entre los meses de abril y junio donde no se descarta la posibilidad de que el país entre en cuarentena paralizando la economía.

El Presidente se preocupó por esto en cuanto a cómo se garantiza la producción de alimentos. Por esta razón, es el momento para expropiar sin indemnización al monopolio Vicentín (responsable con los funcionarios del gobierno de Juntos por el Cambio de la estafa por 18 mil millones de pesos al fisco) para garantizarse por parte del Estado alimentos para 20 millones de argentinas y argentinos.

Si la pandemia se extiende en el país debemos tener en cuenta el estado del sistema de salud, la crisis de las economías regionales «altamente endeudadas en dólares» y los compromisos de pago de deuda por 60 mil millones de dólares para este año. Por tal motivo la propia realidad impone manejarse con sensatez frente a la crisis tomando medidas urgentes como suspender todo pago de la deuda, investigarla y no pagar la ilegítima y fraudulenta. Junto con esto, avanzar inmediatamente en la ejecución de las deudas de grandes grupos económicos, la obligación de liquidar exportaciones y vender la cosecha.

Esto le significaría al Estado hacerse de pesos y dólares, tan necesario frente al escenario internacional que golpeará dramáticamente al país. Hay que aprovechar estos recursos para redestinarlos a levantar el sistema de salud, incentivar a las Pymes y cooperativas industriales, fundamentales para la fabricación de una gran cantidad de insumos para la salud que dejaron de entrar del exterior. De esta manera, y frente a la emergencia, el Gobierno tendrá recursos para sostener paritarias sin techo y con cláusula a gatillo en el Estado, y en los privados haciendo que los monopolios bajen la tasa de ganancia para mover la economía.

Suspendiendo el pago a los buitres usureros nos permitirá destinar más recursos a la sustitución de productos apuntando a reconvertir la industria y el agro, donde se avance en un plan de acceso a la tierra para aquellas familias y juventud que quieran trabajarla, apuntalando la política de retenciones (ver nota) con un cambio en el campo, donde se avance hacia una verdadera democratización y una reforma agraria integral.