Para ganar en noviembre, medidas de emergencia y rumbo popular

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Recomendamos una lectura previa de las editoriales del Vamos! #173 (26/07) y #174 (25/08) previos a las elecciones del 12/09

http://vamosporlaliberacion.org/crpmlm/fortalezcamos-la-unidad-del-pueblo/

http://vamosporlaliberacion.org/crpmlm/el-12-09-vota-al-frente-de-todos/

CERTEZAS DE UNA DURA DERROTA

Los resultados del domingo 12 fueron un balde de agua helada en la espalda de miles de militantes del Frente de Todos. El núcleo del gobierno y otrxs dirigentes y candidatxs, enredados en “su realidad” no vieron venir el sopapo. Hasta salieron a festejar a primera hora de la tarde en el búnker central. Como parte del Frente de Todos sentimos el sogazo del resultado electoral. Pero como muchas fuerzas y dirigentes populares somos de los muchos que no gravitan en las decisiones del rumbo del gobierno. 

Somos de los sectores que reconocemos las buenas políticas y no nos callamos a las malas, y humildemente alertamos lo que podría suceder si no se cambia de rumbo y se emprende un camino popular. Tenemos en claro donde están los enemigos del pueblo, en los sectores reaccionarios que sostuvieron económica y políticamente el rumbo neoliberal del macrismo que nos trajo hasta el abismo en el que nos encontrábamos en el 2019 cuando dejaron el gobierno.

En la editorial del 26 de julio, luego de la presentación de listas decíamos hablando de esos sectores reaccionarios, “..Sin dudas van a aprovechar el desgaste y las limitaciones de un gobierno nacido del triunfo de una alianza electoral donde los sectores populares tienen un peso acotado..” 

Se perdió oportunidad y tiempo para llevar adelante medidas que estén a la altura de la situación de catástrofe económica agudizada por la pandemia que favorezcan a las mayorías populares. Pensamos en salir por el camino negociado, evidenciando una mala lectura o simplemente no acordando con aquellas medidas que hoy se muestran como necesarias para no ser derrotados en el 2023.

Una realidad heredada y agudizada por la pandemia donde la salida es incompatible con aquella “epopeya” de “hacernos cargos” de una deuda impagable, inmoral y una estafa histórica contraída entre el macrismo y el FMI, donde se fugaron 50.000 millones de dólares luego de pasar por la bicicleta financiera.

Se denunció penalmente a Macri, Dujovne y otros secuaces, pero contradictoriamente se reconoció el sujeto de la estafa: el préstamo fugado.

¡Nos dejaron una bomba plantada y fuimos a “prender la mecha”!

Ahora, NO se debería usar los DEG que otorgó el FMI por 4.455 millones de dólares para pagar los próximos vencimientos por un total de 4.225 millones de dólares y volcarlos a las urgencias que reclaman los sectores populares que votaron al FdT y los que no lo votaron.

Los EEUU, el FMI y los que nos endeudaron celebran nuestra derrota, ¿por qué seguir haciendo “buena letra”? que se hagan cargo ellos de ese lastre que condiciona el presupuesto y el futuro del país. Es el momento para suspender los pagos y avanzar en la investigación de la Deuda.

Es el momento para que junto con las medidas de emergencia que haya que tomar para ganar en noviembre, se pueda avanzar hacia un rumbo que confronte con el modelo dependiente agro exportador, extractivista y contaminante, donde solo se pondera la entrada de divisas a costa de ser cantineros en la división del trabajo que imponen las metrópolis imperialistas y no tocar el control de sus monopolios de esas áreas vitales de la economía del país.

Se enfrentó la pandemia con medidas de emergencia en cuanto a los hospitales móviles, respiradores y reacondicionamiento de UTIs que posibilitó que no colapsaran las camas en el peor momento. Se pago no contar con la producción propia de vacunas y un encierro que no tuvo los resultados esperados.

El “vacunatorio VIP” y el cumpleaños en Olivos se sumaron a esa gran cruzada antivacunas y anticuarentena, mostrando justamente lo que Milei desparramó en cuanto a graficar a “la casta política” que utiliza el doble discurso de la inmoralidad. 

Pero junto con la pandemia, la madre de todas las batallas fue la economía, donde si bien los índices inflacionarios van lentamente descendiendo, esta sigue golpeando la integridad de un pueblo que bancó los cuatro años del macrismo, se rompió el lomo para desgastarlo en las calles y derrotarlo en las urnas pero no se pudo imponer en el rumbo económico y social. 

Decíamos en Vamos! el 26/07 “…se llevan adelante una batería de medidas de emergencia necesarias para el pueblo, pero al no ser parte de un proceso de cambio de matriz económicaestán sujetas a los vaivenes de la recaudación, la emisión o las presiones del FMI y otros sectores dominantes. Entonces, las certezas de las buenas medidas, suelen ser de corto alcance…”. Y así fue, ya que la reducción del déficit fiscal exigida por el FMI fue (comparando el primer semestre del 2020 con el mismo periodo 2021) de 6,5% a 0,5% teniendo un rebote en “ajustes de gastos” como en los rubros de: prestaciones sociales con -17%; jubilaciones y pensiones -7,7%; salarios públicos -4,5%; AUH y asignaciones familiares -2,7%; gastos Covid -72,3%; subsidios económicos +23,3%; gastos de capital 54,7%.

La economía está creciendo y la industria tiene una capacidad instalada del 61%”, se empieza a sentir el rebote esperado, pero llegamos a las elecciones con una inflación Inter anual del 51%, los niveles de pobreza de más del 45%, los salarios que no le ganan a la inflación y la mitad de lxs asalariadxs precarizadxs. 

Entonces, a la hora de votar muchos se preguntan ¿A dónde va ese crecimiento? A los mismos bolsillos de siempre!! Que no son otros que los sectores que se enriquecieron con el macrismo y hoy lo siguen haciendo con la pandemia. Esto se siente en la vida cotidiana del pueblo de a pie, lo siente de manera corporal y castigó! 

El aumento de precios de los productos básicos nunca dejaron de subir, evidenciando incapacidad en la política de control de precios y consecuencias en la derrota en batallas de fondo como con Vicentín, que no modificó un rumbo donde los monopolios mas envalentonados ejercen su control y sumaron mas chantajes y presiones. 

El Estado sigue pagando pauta publicitaria por 600 millones anuales al Grupo Clarín, mientras cientos o quizás miles de medios periodísticos no reciben un peso porque no se volvió a discutir la Ley de Medios que Macri anuló para restituirles el poder a estos monopolios de la desinformación.

Entonces, es justo plantear la necesidad de modificar políticas de corto y medio alcance, mientras la militancia popular del FdT discute el necesario rumbo popular para no perder en el 2023.

Pero no solo eso, también estar preparados para cualquier cambio de situación que se puede precipitar promovido desde los sectores reaccionarios que ya advirtieron como lo expresó Macri, “si no cambian se van a tener que ir”.

La euforia en la bolsa local y la suba de las acciones argentinas en Walt Street y el informe de la banca estadounidense JP Morgan desplegando una clara advertencia al hablar del “surgimiento de un cisne blanco” el domingo pasado, donde afirma además, que se abre nuevamente un “rumbo pro mercado” en la política argentina y que puede corporizarse en la vuelta al gobierno en el 2023, muestran a los ganadores de la compulsa y como se preparan en el futuro inmediato. Son los mismos que usaron semejante definición con el triunfo de Sergio Massa en las legislativas del 2013 frente al kirchnerismo.

Así se muestra dónde está el peligro más grande que se cierne en la política argentina. Frente a esto, el camino no es la complacencia con el gobierno en cuanto a señalar lo que hay que corregir, sino insistir en dar el volantazo que lleve certezas, movilización y unidad frente al avance del neoliberalismo.

EL PUEBLO VOTÓ CON BRONCA

Los sectores populares descontentos y defraudados con el gobierno, utilizaron variadas herramientas políticas para castigar.

Volvió después de dos décadas el voto bronca a mostrarse como herramienta útil. El ausentismos tuvo la expresión más alta desde el retorno de la democracia con más de 12 millones de personas 38,4% del padrón. En la Pcia de BsAs de un padrón de 12 millones votaron 8 millones. Estos datos no son una expresión hueca ni de derecha, sino un voto conscientede castigo que no fue principalmente al gobierno, pero tampoco engordó otras opciones, por lo tanto mucho de eso se puede recuperar hacia noviembre si se atienden los cambios que exigen esos votantes.

También volcó su bronca en el voto al “políticamente incorrecto” que “grita, insulta a la casta política”, “despeinado y provocador” Javier Milei, que recoge votos de diferentes sectores de la CABA, muchos jóvenes de villas de la Ciudad, con un discurso duro, de derecha pero sobre todo de “rechazo a lo establecido” y por eso lo votaron, no por conocer a las decenas de autores de los libros que leyó y relata con soberbia.

Juntos por el Cambio mantuvo su performance del 40% que cosechó en las pasadas elecciones del 2019, mostrando que conserva un electorado duro. Aunque en la CABA, Larreta perdió 200 mil votos en relación a las elecciones 2019. Proporcional a los votos que sacó Milei, 238 mil votos, mostrando un traslado de parte de su electorado a este último candidato.

Estas opciones por derecha son peligrosas, por sus objetivos y no hay que subestimarlas. Los sectores populares que optaron por estas listas usándolas como “voto útil para castigar”, lo hicieron equivocadamente, ya que se pasa por alto o se relativiza el infierno que nos tocó vivir cuando estos sectores gobernaron.

Juntos por el Cambio tuvo más para ganar ya que no tenían nada para mostrar de su paso por el gobierno, por eso solo hablaron del “duro presente de la pandemia”, la falta de libertad y el avasallamiento de las instituciones, todo potenciado por las operaciones de los medios amigos.
El gobierno sin mucho que mostrar en pandemia optó por poner el centro en el gobierno macrista, y es correcto por ser la principal oposición, pero no resultó del todo porque es imposible separar al oficialismo del presente adverso a casi dos años de gobierno.

Por eso no funcionó tampoco el eslogan de campaña “la vida que queremos”, porque al no haber nada nuevo para mostrar, “esa vida que queremos” terminó siendo este duro presente que todos quieren superar y rebotó en contra.

El otro receptor del descontento popular fue el FIT-U que hizo una de las mejores elecciones desde que se constituyó saliendo tercera fuerza nacional. Creció en Pcia de BsAs y CABA así como en otras provincias como en Córdoba y Jujuy con un 24%. Fue principalmente receptor del el éxodo del voto del FdT, veremos si en noviembre mantendrá su caudal o muchxs volverán a votar al FdT por las medidas que se tomen, y frente a un resultado que espanta a muchos por el triunfo de las opciones de derecha.

El Frente de Todos perdió cerca del 20% de lo que cosechó en el 2019. Nadie más que el oficialismo es el responsable. La madre de todas las batallas, en la Pcia de BsAs fue una dura derrota ya que concentra el 30% del padrón nacional. Se creía que el manejo de pandemia arreglaba todo, pero no es así y menos si el encargado en esa área vital de salud se lo saca para que sea candidato, dando una imagen de abandono o uso electoral en plena pandemia de su principal tarea en aras de “la política”. 

También golpeó a muchos los manejos sectarios y antidemocráticos del armado de las listas, mostrando que la vieja política no ha desaparecido por mas que se muestren en caras nuevas.

El dejar hacer a la policía bonaerense sin medidas de represalia luego del levantamiento sedicioso mostró debilidad y no llevó tranquilidad y cohesión a los sectores populares castigados que lidian con el gatillo fácil y la complicidad de la fuerza con la trata y el narcotráfico en los barrios más humildes. Esa debilidad frente a la bonaerense, no se mostró en los desalojos y la represión en Guernica y otras ocupaciones. Mantener a Sergio Berni en el Ministerio de Seguridad encubridor de la desaparición seguida de muerte de Facundo Castro, fueron todos hechos que obraron para la dispersión y pérdida de votos.

LA DERROTA DEL “GRADUALISMO”

Hubo una característica de los depositantes del voto castigo, que se puede definir en que todas las expresiones tanto por derecha como por izquierda sostuvieron retóricas y programas duros, planteando “cambios de fondo”. Milei dijo “hay que quemar el Banco Central” y propuso “cambios de 180 grados”, hasta el propio Manes se le acercó a Santilli plantando esos cambios en la interna de Juntos por el Cambio. El FIT-U lo plantea desde su programa. Mas allá de la interpretación y uso de cada fuerza, supieron explotar un estado de ánimo en medio de una crisis económica agravada por una pandemia histórica. 

Y esto es lo que subestimó el gobierno que optó por el “gradualismo” buscando un “equilibro” entre los actores de la economía, la política y lo social. Puso un denodado esfuerzo en “gobernar para todos” cuando las agendas y urgencias de esos protagonistas sociales, van por rutas separadas y hasta son anatogónicas.

Muchas veces dijimos que no se puede “gobernar para todos”, ya que ese “plano de igualdad” no es tal porque los que manejan la “sartén por el mango” mantienen un poder que el pueblo no tiene y siempre se imponen. Pero se insistió en ese camino y fue castigado. 

Ese “gradualismo” es expresión de la imposición de políticas de sectores dentro y fuera del gobierno. Muchas veces fuimos testigos de esas idas y vueltas, pagando un costo político y desorientando a la propia fuerza del FdT. 

Las encuestas lo daban en retroceso a Alberto cuando anunció la expropiación de Vicentin, pero esas encuestas eran manejadas por los de adentro y afuera que se oponían a semejante medida soberana que efectivamente marcaría otro rumbo. Y se retrocedió. 

Lo que en otros países se decretó y se aplicó como una medida más que lógica en plena pandemia, aquí el impuesto a las grandes fortunas por única vez, se hizo ley luego de casi un año desde que se empezó a discutir y aun hay una parte que lo apeló.

Apoyamos el IFE porque fue una medida necesaria para casi 9 millones de personas, pero el acuerdo con el FMI llevó a que sea solo por tres meses hasta la fecha. 

Así podemos seguir describiendo un camino de idas y vueltas, donde el pueblo que votó al FdT, por diversas razones, no gravitó para señalar por donde hay que ir. Una de las enseñanza para los sectores populares en el FdT es que el nuevo período deberá ser con gran protagonismo en las calles para señalar el camino popular así como cerrar el paso a la reacción.

EL RUMBO POPULAR

En síntesis, el gobierno fue castigado a la medida de las expectativas que generó y no cumplió o lo hizo a medias. Tenía el suficiente apoyo para avanzar rápidamente en un camino popular. No lo hizo y como diría Perón:«En política, como en la vida, se puede hacer cualquier cosa; lo que no se puede es  evitar las consecuencias»

La disyuntiva se instaló, o se avanza hacia un rumbo popular o avanzan los sectores concentrados que se preparan para gobernar en el 2023.

Grandes sectores populares que dejaron de votar al FdT, en términos generales no se “derechizaron” y buscan el regreso del neoliberalismo que lo llevó al abismo.

El resultado electoral ha encendido las luces de alerta en cuanto al peligro de la vuelta del neoliberalismo en cualquiera de sus versiones. Frente a este escenario, la cohesión de los sectores populares es fundamental para revertir los resultados en noviembre para ganar la elección y poder dar un salto luego, imponiendo lo verdaderamente novedosos como es la irrupción de una agenda popular que plantee empezar a transitar un cambio de la matriz económica, social y cultural.

Vale la pena intentarlo!