Luis Márquez ¡Presente!

En la madrugada del 28 de octubre de 1975, Luis fue secuestrado de su casa en barrio Maldonado por un grupo de tareas de la policía. Permaneció cautivo en el Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba (D2), aún continúa desaparecido.
Luis tenía 23 años, trabajaba en la automotriz Transax -en ese entonces filial de Ford, hoy Volkswagen- donde trabajaba su padre y donde había ingresado luego de estudiar en la escuela técnica Casafus. Estaba casado y tenía una hija. En 1972 participó de la fundación de la JCR, fue miembro de su comité central y secretario del zonal de Córdoba. Como parte de la corriente salamanquista en el SMATA Córdoba había impulsado la línea de unir la exigencia de reivindicaciones obreras a la denuncia y la lucha contra el golpe.
Aquel 28, ante el secuestro de Luis, la respuesta de lxs obrerxs fue ejemplar. Transax fue ocupada por lxs trabajadorxs el 28, 29 y 30 de octubre para exigir su aparición.

El 29 de octubre se produjo un abandono masivo de las fábricas IKA Renault, Transax y Thompson Ramco exigiendo la aparición con vida de Luis. «En la asamblea de Renault Santa Isabel los trabajadores condenaron enérgicamente la violencia de todo tipo. Luego por resolución de todas las asambleas, más de 5 mil trabajadores abandonaron sus lugares de trabajo en repudio a todos los actos de violencia que se abaten sobre Córdoba y en particuar sobre la clase trabajadora. Los turnos vespertinos de las tres empresas (IKA Renault, Transax y Thompson Ramco) adoptaron la misma actitud. Una gruesa columna de obreros se dirigió a la sede sindical de SMATA donde volvió a repetirse en forma deconsignas la condena a las acciones terroristas quehan recrudecido en Córdoba en las últimas semanas», relataría el diario La Opinión del 30.
Luis Márquez nunca apareció. Pocos meses después de su secuestro se ejecutaba el golpe. Lxs clasistas y lxs comunistas revolucionarixs, mantenemos en alto las banderas de Luis, y no pararemos hasta que haya castigo tanto para los responsables de los crímenes de la Triple A, como para los cometidos por las bandas golpistas que prepararon el camino para el golpe de Estado del 24 de marzo, que instauró la dictadura terrorista más sangrienta que conoció nuestro país.
La semilla que sembró la generación a la que Luis Márquez pertenecía no pudo ser aniquilada y sigue latiendo en cada lucha por una reivindicación o por justicia. Y lo seguirá haciendo hasta una patria liberada, en una sociedad sin explotadores ni explotados.

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