El tema del cuidado del ambiente, es un debate político, ético, económico y social, ya que se pone en discusión el modelo de desarrollo de país que nos atraviesa a toda la sociedad, pero que pone en riesgo también a las generaciones futuras. Nuestros recursos naturales son utilizados por grupos minúsculos, sin siquiera pagar por ellos, depredando y saqueando, sin considerar la sustentabilidad futura y sin aceptar su carácter de bienes comunes colectivos.
Esto implica que debemos repensar el modelo desde todos los lugares. Nuestro país es agroexportador, el cual produce grandes ganancias para unos pocos y perjuicios para muchos. Este modelo recorre un camino que es destructivo, como también expulsivo. En su recorrido beneficia a unos pocos, garantizándoles grandes ganancias.
Para ello poseen grandes extensiones de tierra, un paquete tecnológico y la protección de los gobiernos de turno. En este modelo existe el monocultivo, la soja, el gran negocio del momento, la cual nos trae ya y a futuro la destrucción del suelo, la contaminación del agua y del ambiente, y como consecuencia para la población enfermedades y muerte.
Para llevar a cabo este modelo tan exitoso se necesita como dijimos, la siembra directa la cual ahorra mano de obra, la semilla transgénica, y el agroquímico.
Argentina tiene 26 millones de hectáreas sembradas con soja, sobre 32 millones de hectáreas, o sea el 81% de su producción agropecuaria es de soja. Para la siembra se utilizan 550 millones de litros de agrotóxicos por cada campaña agrícola. Más de 300 millones de litros son de glifosato, el cual junto con otros herbicidas en el año 2015 han sido declarados por la OMS (organización mundial de la salud), como productos cancerígenos, y causantes de muchas enfermedades más.
Además este modelo ha provocado el desplazamiento de la población que habitaba el campo a las grandes ciudades, obligándolas en muchos casos a vivir hacinados en los barrios más humildes, despojándolos en algunos casos de pequeñas tierras que ellos sembraban, de sus costumbres y afectos.
También el derrame de los agrotóxicos provoca contaminación de los cursos de agua, la contaminación de las napas de agua que consumen las poblaciones.
El acopio de cereales cerca de los ejidos urbanos, o dentro de ellos, son un motivo de contaminación.
Para ganar tierras para la siembra también se producen quemas y se agrupa al ganado en corrales, donde quedan encerrados y comiendo granos, los famosos FEEDLOTS, que contaminan el suelo y el ambiente con la orina y los gases de la deposición.
Las zonas donde se encuentran los puertos en época de cosecha se encuentran, invadidos por miles de camiones, que provocan accidentes, rotura de los pavimentos y una espera de varios días que convierte al camionero en una persona despojada de las elementales necesidades.
Por último, otro de los grandes problemas son las fumigaciones aéreas, que contaminan el ambiente, pasando muchas veces por las ciudades, pueblos o escuelas rurales, en horarios diurnos fumigando todo a su paso, y provocando la destrucción de la ecología tan importante para mantener el balance de la vida.
Este modelo nos está matando silenciosamente, es por ello que debemos tomar conciencia para comenzar a combatirlo.
En muchos países de Europa ya no se utilizan estos venenos, están prohibidos, debemos reclamar a nuestras autoridades leyes que nos protejan y no que protejan a quienes nos matan, debemos priorizar la vida, por sobre las ganancias, se vienen tiempos de cambios por el cuidado del ambiente, luchemos por estar a la altura de esas luchas, todos los días, desde el lugar donde nos encontremos y con quienes nos encontremos.
Es nuestro destino dejar un planeta habitable para las generaciones futuras.
La salud es un derecho; no dejemos que negocien con ella.






