La situación excepcional que atraviesa el mundo y nuestro país ha profundizado la precarización laboral que sufrimos les docentes universitaries y preuniversitaries desde hace largo tiempo, y por esto el viernes 3 de julio nos proponemos visibilizar nuestra situación.

Hace meses que estamos trabajando en modalidad “virtual” con distintas condiciones que dificultan notoriamente llevar adelante nuestra tarea: la mayoría no contamos con un buen equipamiento, conexión o espacio adecuado (y así tenemos docentes dando clase desde la cocina). La modalidad exige una sobrecarga de horas de trabajo que tensa la situación principalmente de les docentes que nos encontramos al cuidado de hijes o adultes mayores.
Circunstancias similares atraviesan les estudiantes, que junto a les docentes, hacemos un gran esfuerzo individual y colectivo por sostener el vínculo pedagógico y el dictado de las materias con mucho compromiso, comprendiendo el valor de la educación pública y la importancia de defenderla. En muchas universidades, como la UBA, no se han conformado los Comités de Crisis para abordar democráticamente la resolución de estas problemáticas.
Recientemente el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el Ministerio de Educación y federaciones docentes han firmado un acta que desconoce gran parte de estas problemáticas. Desde la CONADU Histórica, única federación que rechazó el acta, les docentes planteamos: “El exceso de trabajo, el derecho a la desconexión, el respeto a la libertad de cátedra, las licencias y dispensas y el reintegro de gastos son los principales problemas que surgen en el abrupto paso al dictado virtual de los cursados y la propuesta del gobierno y el CIN no avanza ni resuelve esta situación, quedando incluso muy por debajo de los acuerdos paritarios que a nivel particular alcanzaron nuestros gremios en muchas Universidades.”
Un reclamo histórico: nuestro salario docente
A finales del 2019 fuimos excluidos del bono otorgado a empleades estatales, y durante el 2020 se incumplió con la cláusula gatillo, posponiendo los aumentos acordados, haciendo perder nuestro salario frente a la inflación. Ahora, como cierre de este semestre, plantean que el pago del medio aguinaldo se efectúe en cuotas, mientras mantienen cerrada la negociación salarial. A esto se suma la situación de les docentes adhonorem (en la UBA se cuentan de a miles) que sostienen la cursada sin salario alguno.
La precarización se profundiza al tener que ser les docentes quienes costeamos los gastos de luz, internet y mantenimiento de equipos (en algunos casos se ha necesitado la compra o reparación). También es de suma preocupación la situación de becaries a quienes se les niega la prórroga de sus becas, imposibilitados en desarrollar sus proyectos en el contexto actual.
Por todos estos motivos el próximo viernes 3 de julio les docentes salimos a exigir mejores condiciones de trabajo, que se conformen los Comités de Crisis, la reapertura de paritarias por una recomposición salarial del 40%, salario para les docentes adhonorem, reintegro de gastos por virtualización, defensa de nuestras jubilaciones y que se garantice el acceso tecnológico a estudiantes y docentes. En definitiva, necesitamos más presupuesto educativo para solventar las necesidades que ha provocado la virtualización, como las becas estudiantiles para evitar su deserción.
Les docentes también nos mantenemos en estado de alerta y denunciamos a quienes pretenden instalar la virtualización y el teletrabajo como la “nueva normalidad”. Estas ideas parten de una pedagogía de transferencia “de arriba hacia abajo” del conocimiento que rechazamos, por su lógica costo-beneficio ligada a la mercantilización de la educación. Les docentes sostenemos que nuestra práctica actual es excepcional dado el contexto: la caracterizamos como una “educación de emergencia”. Defendemos la presencialidad y una práctica pedagógica horizontal de producción de conocimiento entre docentes y estudiantes dentro del aula. Concebimos la educación pública y gratuita como un derecho esencial y su defensa es estratégica, hoy más que nunca, en pos del desarrollo de un país que se esfuerza por superar la pandemia y la crisis económica.
La pandemia ha puesto en evidencia las profundas desigualdades que vive nuestro pueblo. En este contexto se vuelve imperioso avanzar con políticas como el impuesto a las grandes riquezas, expropiación de Vicentin (para evitar su extranjerización y vaciamiento) y la suspensión e investigación de la deuda extranjera, para que esos recursos se destinen a la soberanía alimentaria, la salud, la educación, el hábitat y a cada una de las necesidades populares. Como hemos planteado en anteriores notas la universidad pública debe estar al servicio de las necesidades des las grandes mayorías: necesitamos multiplicar las experiencias realizadas en distintas universidades que se proponen la realización de respiradores, tapabocas y otros insumos necesarios frente a la emergencia sanitaria.









