Desde un primer momento la comunidad mapuche del Lof en Resistencia de Cushamen y los organismos de derechos humanos responsabilizaron a la Gendarmería por la detención y desaparición de Santiago. La respuesta del gobierno es autoincriminatoria, al pretender negar las pruebas que se van sumando.
• Santiago estaba en el lugar cuando la Gendarmería reprimió, aunque la ministra Bullrich lo hay apuesto en duda desde el inicio. Esto fue planteado desde el inicio y luego confirmado en declaración testimonial ante el juzgado federal por una mujer. Además, en el rastrillaje en el lugar se encontró una gorra de Santiago. Y, según el defensor oficial que es quien había pedido el rastrillaje en el lugar, el perro que fue llevado allí “tomó una senda que es absolutamente compatible con lo que habían dicho los miembros de la comunidad” (Página/12, 9/8).
• En ese rastrillaje, realizado por Prefectura, se descartó que Santiago se hubiera ahogado en el río. “Se determinó que la profundidad es baja: unos 1,30 y 1,40 metros en el lugar de mayor profundidad y no es un cauce como correntoso. Hay muchos palos y ramas en el lecho”, explicó.
• También se allanaron dos sedes de Gendarmería y se peritaron algunos vehículos, aunque varios días después de la denuncia. Incluso cuando los vehículos habían sido exhaustivamente lavados, se encontraron en un camión Unimog –que habría sido utilizado para sacar a Santiago del lugar– una soga con sangre. También la prueba de luminol detectó un rastro de sangre en el asiento trasero y otro en la caja de una Amarok, en la que al parecer se hizo su trasbordo (Tiempo Argentino, 12/8).
Al cierre de esta edición, se esperaba el resultado de los análisis de ADN. También se insistía con que la Gendarmería debe ser retirada de la zona de los hechos, como correspondería según protocolo, porque de hecho actúa como factor de amedrentamiento para que los testigos declaren ante la Justicia. En lugar de decir la verdad, el gobierno obstaculiza la investigación, recién nueve días después de la denuncia se reunió con los familiares de Santiago, no les dio respuestas, y acusa a los mapuches de “terroristas”. La lucha por verdad y justicia recién comienza.










