En 1941 Alemania había lanzado una feroz ofensiva sobre la Unión Soviética, y bajo el nombre de “Operación Barbarroja” entraban en territorio ruso.
Con el avance de las tropas nazis a Moscú, la dirección de la URSS había convocado a más de 1 millón de mujeres como mecánicas, navegantes, zapadoras, tanquistas, francotiradoras, servidoras de ametralladora, soldadas y pilotos para fortalecer el Ejército Rojo y enfrentar el ataque alemán.
En esas circunstancias Marina Raskova, Mayor de la Fuerza Aérea Soviética, fue la impulsora de la creación del regimiento aéreo N° 122. Cientos de mujeres estudiantes, campesinas y obreras de entre 17 y 22 años acudieron de forma voluntaria al llamado de Raskova para enfrentar a los nazis.
En sólo seis meses, con más de doce horas diarias de vuelo y en aviones Polikarpov PO-2 (biplanos de madera y lona) cientos de mujeres se formaban. Lo que los hombres habían aprendido en lo que normalmente duraba año y medio de formación, las mujeres lo hicieron en tiempo récord.

Posteriormente, el regimiento 122 se dividiría en tres: el 586 Regimiento de Aviación de Caza, el 587 Regimiento de Aviación de Bombardeo y el 588 Regimiento de Aviación de Bombardeo Nocturno, este último el más distinguido. Estaban integrados por 400 mujeres pilotos, mecánicas, suministradoras, observadoras, artilleras y radiotelegrafistas.
El Regimiento 586, fue el primero en entrar en combate en abril de 1942. Comandado por Tamara Kazarinova, este regimiento realizó más de mil misiones.
El Regimiento 588 inició sus misiones en junio de 1942, y comandado por Evdokiia Bershanskaia llegó a cumplir con 24.000 misiones. Estas mujeres guerreras volaban en lentos biplanos Po-2 durante la noche sobre las línea enemigas, al llegar a sus objetivos desconectaban el motor de su avión para planear en silencio y soltar las bombas sobre los cuarteles nazis, aquella estrategia hacía que los aviones emitieran un silbido que el ejército alemán comparó con el ruido de una escoba volando, por eso los nazis denominaron a ese regimiento como «Las Brujas de la Noche» (Nachthexen en aleman).

«Las Brujas de la Noche» despegaban en intervalos de tres minutos y llegaban a realizar hasta 15 vuelos diarios en sus frágiles aviones que no tenían ni radio, ni paracaídas para aligerar el peso y poder cagar más bombas. 31 de ellas perdieron la vida durante la guerra, pero ninguna cayó presa: preferían quedarse en el avión ardiendo que entregarse al enemigo. Hubo más Héroes de la Unión Soviética en ese regimiento que en otros regimientos de bombarderos.
Las pilotos soviéticas fueron la pesadilla de los nazis, destruyeron gran cantidad de elementos logísticos y estratégicos importantes como cruces de ríos, ferrocarriles, estaciones, depósitos de combustibles, almacenes o vehículos blindados. Su protagonismo fue fundamental para derrotar al nazismo.
La “Rosa Blanca” de Stalingrado
Sólo tres días después de ser destinada al regimiento 437, para combatir en Stalingrado, Lidia Litviak en el transcurso de su segunda misión y pilotando un La-5 joven derribó su primer avión alemán. Minutos después la joven se lanzó de forma solitaria contra un caza alemán Messerschmitt Bf-109, uno de los mejores cazas de la Segunda Guerra Mundial, logrando abatirlo.
Lidia, Katia Budánova y seis mujeres más dieron un respiro al regimiento 437 IAP que estaba sufriendo pérdidas cuantiosas. El rol de estas mujeres fue fundamental para lograr el tríunfo en Stalingrado.

Litviak abatió bombarderos Ju-88 y Do-217 y cazas Me-109, entre otros aviones y llegó a derribar hasta 12 aviones nazis en solitario. Con 168 misiones de combate su fama se extendió entre los alemanes.
“Cuando veo un aeroplano con las cruces negras y la esvástica en la cola, tengo un solo sentimiento: odio; esa emoción hace que apriete aún más firmemente el disparador de mis ametralladoras” decía Lilya Litvyak.
Litvyak desapareció a los 21 años los mandos de su Yak-1 con el número 18, como un Saint-Exupéry en femenino o una Amelia Earhart de kaki, durante una misión en agosto de 1943. Hasta 1979 no se encontraron sus restos.




















