Llega el inicio del año lectivo y el rebrote de covid-19 abre un gran debate sobre la escolaridad en Argentina. Entrevistamos a Horacio Catena, del SUTEF (Sindicato de Tierra del Fuego), a Natalia Ziperovich y Ana Julia Llull del SUTE (Sindicato de Mendoza) para analizar el actual escenario.
La decisión del Ministro Trotta de abrir las escuelas es un hecho. Desde diciembre recorre el país para expresar esa posición. La implementación de esa decisión se está delegando en cada jurisdicción o aún peor, depositando esa carga en la conducción de cada establecimiento. El retraso en la vacunación y la falta de una discusión paritaria nacional, para disponer las mejores condiciones laborales y pedagógicas para una apertura sin riesgos sanitarios, no presenta un buen panorama.

Aunque hay una gran variedad de realidades de distrito a distrito y de escuela a escuela. Aún así podemos destacar algunas cosas en común: La realidad de las escuelas es la misma que antes de la Pandemia. No hubo ningún tipo de inversión en infraestructura. Tampoco hubo ningún tipo de inversión en conectividad ni equipos para les estudiantes, dejando a la suerte de cada une el acceso al derecho a la educación.
Nacionalmente con la mayoría de los docentes desorganizados, la labor educativa en pandemia fue con los salarios congelados, compañeres sin cobrar, miles sin trabajo. La indicación del Ministerio de continuidad pedagógica en los términos que se realizaron se basó en las posibilidades materiales de cada docente y de cada estudiante. Frente al planteo de la presencialidad durante la pandemia, considerar un nuevo escenario de escolarización y sus patrones de funcionamiento implica repensar la dimensión pedagógica. Resulta necesario una Paritaria Nacional Pedagógica para, de la mejor manera, poder garantizar el derecho a la educación de nuestres pibes sin poner en riesgo la salud de nuestra comunidad educativa. No existe derecho a la educacn sin inversión en educación.
– Hace unos días, Horacio, participaste de una charla junto a Nilda Patiño, del gremio de Docentes Autoconvocados de Formosa donde comparaban problemas en ambas provincias ¿Cuál es la situación de las escuelas?
Horacio Catena: La situación de las escuelas en nuestra provincia no dista de lo que sucede en otros lugares del país, donde en la cuarentena dura el Estado estuvo abocado a resolver los problemas de las cuestiones sanitarias y obviamente no se hicieron los trabajos necesarios que se deberían hacer en términos de post pandemia. Si nos guiamos en los protocolos, ahora que se hace más centro en los protocolos que en una campaña de vacunación, lo que significa un protocolo para poder atender las condiciones socio sanitarias y educativas, no hay una sola escuela en la Argentina que pueda cumplir, las escuelas fueron construidas con otra lógica y diseño de más de 100 años. Por lo tanto, no hay dispositivo posible que pueda disimular el atraso en la inversión. Así no hay posibilidad que haya presencialidad segura y cuidado. Nosotros hemos adoptado como propio un eslogan que lo hicieron viral los compañeros y compañeras que dice: No se garantiza con discursos, sino con recursos.
-¿Y en el caso de la provincia de Mendoza?
Natalia Ziperovich: Las escuelas de Mendoza están sin ninguna mejora, en todo lo que pasó del 2020 fueron olvidadas por el gobierno provincial. Las escuelas que estuvieron abiertas fueron gracias a los y las docentes, directoras, celadoras. Gracias entre comillas, porque muchas veces exigidas por la situación y necesidad de la comunidad, para entregar bolsones y cuadernillos. La situación edilicia de las escuelas es desastrosa. Antes de la Pandemia teníamos escuelas sin agua, sin pozo, jardines maternales donde los baños están dentro de la sala y son compartidos con sala de 4 y 5 años. La situación edilicia era desastrosa y fue de mal en peor. En nivel superior no hay edificios propios prácticamente, eso genera una imposibilidad de una vuelta a clases segura.

A fin de año el ministro de Educación N icolás Trotta promocionó un documento titulado «A las aulas» ¿Qué implicancias tiene en la Educación esa perspectiva?
Natalia Ziperovich: Pensar las aulas como el único espacio donde se gestan procesos de enseñanza aprendizaje es una mirada súper reducida de lo que implica ese proceso. Entonces cuando desde los gobiernos nos dicen, volvemos a clases, como si el año pasado no hubiésemos hemos hecho nada los y las docentes, los y las trabajadores de la educación, es desde esa misma mirada, una mirada limitante, encorsetada de lo que significa aprender y de lo que significa enseñar.
Horacio Catena: El documento de Trotta desde el punto de vista pedagógico, atrasa. Está lejos de poner el centro en lo que debimos como sociedad aprender durante la pandemia. Es una expresión de deseos, solo marca que es un Ministro que tiene un aspecto principal de su práctica política durante toda su carrera basada en el neoliberalismo y en la meritocracia. Está lejos de creer y pensar que la construcción pedagógica tiene una centralidad en los y las maestras, que es la primer fuente inspiradora que debería haber, para poner en marcha el sistema educativo post pandemia.
Estamos en la pandemia, lejos de resolverse. Las condiciones sanitarias que nos llevaron a esta situación son las mismas. Los lugares donde se puso a rodar el sistema educativo lo han tenido que pagar. Es un documento sin perspectiva de desarrollo cultural científico productivo que tenga como centralidad la educación pública, científica, laica y popular.
– La pandemia impuso un nuevo escenario pedagógico y de organización gremial ¿qué desafíos presenta el 2021?
Horacio Catena: La cuarentena y la pandemia, forman parte de la guerra comercial entre China y EEUU, no exclusivamente, pero forma parte de la disputa interimperialista que vino a imponer con mucha más fuerza el capitalismo de plataforma. Un nuevo modo de producción de la distribución de la mercancía, un nuevo modo de acumulación capitalista. Una nueva vuelta de rosca en el modo de producción y distribución. Por lo tanto todo el mundo se tuvo que adaptar, todo el mundo fue cambiando, nosotros creemos que en Tierra del Fuego lo resolvimos bastante bien. El año pasado tuvimos más de 40 congresos provinciales de delegados de manera online, asambleas virtuales todo el tiempo, capacitaciones, congresos y seminarios internacionales, esto no reemplaza la presencialidad pero nos permitió organizarnos, no impidió que protagonice la gente, ni que salgamos a la calle con todos los cuidados, por eso hicimos caravanas. Veremos este año, el desafío será desarrollar eso y que el cuerpo de delegados y la masa de trabajadores de la educación protagonice las decisiones en todos los planos, el plano gremial, pedagógico y político.
– Recientemente se venció el decreto que contemplaba licencia laboral o teletrabajo para parentales de niñxs menores de 14 años. En las zonas del país donde se manifiesta un importante rebrote ¿Es posible una presencialidad segura y cuidada?
Horacio Catena: El potencial problema de un arranque presencial es la escalada y un crecimiento exponencial de los casos, lo que sucedió en otros países. Nosotros lo explicamos con simpleza, en Tierra del Fuego uno de cada 3 habitantes pasa por una escuela todos los días, si eso lo trasladas a todo el país…
Esto explica de por sí los crecimientos en contagios luego se transforma en exponenciales. No se puede hacer ensayo y error con la vida de la gente, para dar satisfacción a un grupo de personas que entienden que si no hay presencialidad no hay educación.
Es posible un escenario mixto pensando un calendario mixto. Siendo pacientes y consecuentes esperando la vacunación, generando una gran inversión en el sistema educativo y garantizando el acceso a la conectividad y equipamiento para todos y todas, estudiantes y maestras. Esa es una decisión fundamental del Estado y los Estados de transformar a la educación en un sentido estratégico con protagonismo de los y las trabajadores de la educación.
Natalia Ziperovich: Habría que agregar que los escenarios mixtos no pueden ser a costa de la superexplotación y sobrecarga laboral. Nuestra profesión tiene una mayoría de mujeres que este año ha sufrido una triple explotación, triple sobrecarga, y eso el gobierno no dio cuenta, ni se ha detenido a reparar. Entonces ese híbrido no puede ser a costa de nuestro salario y la inversión de nuestro sueldo en celulares para la vida personal y la vida laboral. Esa mixtura no puede significar sobrecarga laboral.
Desde el SUTE hicimos un informe epidemiológico, ya que los datos son escondidos. Teniendo en cuenta la herramienta del gobierno nacional que tiene que ver con el semáforo, esta semana que pasó en el Área metropolitana, el semáforo está en rojo. El riesgo es altísimo. No hay forma de garantizar una seguridad, lamentablemente en este momento, la salud está rigiendo por sobre lo pedagógico. La salud y la circulación viral es el eje central y a partir de ahí nosotros podemos pensar cómo, para qué y para quién podemos desarrollar nuestra tarea educativa.
Ana Julia Llull: El potencial problema de volver a clases con presencialidad, en este estado calamitoso de las escuelas y la reducción de personal encubierta, aumentando la matrícula cerrando cursos y escuelas, vamos a tener que dividir cursos de 40 estudiantes en 4 grupos de 10. Vamos a verlos cada 3 o 4 semanas. Esa intermitencia no favorece un vínculo pedagógico adecuado. Obliga a pensar esquemas mixtos para quienes no tienen recursos suficientes, ni los trabajadores ni los estudiantes tienen la conectividad ni el equipamiento tecnológico adecuado, por lo que no pueden sostener lo que implica el fuera del aula y los encuentros con tanta intermitencia a causa de personal, no son adecuados. Esto genera mayor deserción escolar sobretodo en jóvenes y adultos. Donde frente a esta crisis económica este empobrecimiento en general de la población y ante la incertidumbre y la falta de constancia donde los esfuerzos parecen que no alcanzan, esto fuerza a las familias a que los jóvenes y adultos abandonen sus estudios y se dediquen a trabajar y enfrentar la crisis y poder poner un plato sobre la mesa para subsistir antes que estudiar. No hay becas, no hay transporte gratuito, faltan docentes para la cantidad de estudiantes, por lo que es necesario una verdadera inversión en la educación para garantizar ese derecho. Las preguntas las ponemos en negrita y el nombre de quien responde también.









