“RUSIA TIENE CUATRO NUEVAS REGIONES”
La textual pertenece a Vladimir Putin, Presidente de la Federación de Rusia, y fue dicha el pasado 30 de septiembre en el imponente Salón de San Jorge del Gran Palacio del Kremlin donde se firmaron los acuerdos de anexión de los territorios que venía ocupando el ejército ruso en Ucrania: Jersón, Zaporiyia, Donetsk y Lugansk. Van siete meses de guerra y Rusia ya amplió su frontera.

La anexión se produjo luego de los resultados contundentes que arrojaron los referéndums realizados en los territorios mencionados. «Es la voluntad de millones de personas», precisó Putin en su discurso. Así, los territorios pasan a ser parte de Rusia “para siempre”, tal como aseguró el Presidente ruso. Por supuesto, desde la OTAN y Ucrania, ponen en duda la veracidad de los referéndums y los resultados de dicha votación, por lo cual no reconocen a estos territorios como rusos. Putin también volvió a llamar al diálogo al mandatario ucraniano Volodimir Zelenski, pero aclaró que «Rusia no abordará en las conversaciones la devolución de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia».
Esta anexión significa la ampliación del territorio ruso y el avance de la frontera de ese país, por medio de la invasión militar, hacia el Oeste. Estas regiones pasan a ser consideradas por Rusia como su propio territorio, lo cual habilita nuevas capacidades en la defensa de los mismos. Cada ataque que se efectúe en ellas por parte del ejército ucraniano será ahora considerada contra ciudadanos rusos en territorio nacional, aumentando la posibilidad de una escalada nuclear en el conflicto. Esto sería todavía más grave si parte de los ataques lo ejercieran militares de algunos de los países integrantes de la OTAN, lo que podría provocar ya una escalada nuclear del enfrentamiento pero a nivel mundial.

En su discurso Putin hizo un fuerte hincapié en el proceso democrático llevado adelante previo a la decisión de firmar los acuerdos de anexión: “Así fue la decisión de millones de personas. Y eso, claro está, es su derecho, un derecho inalienable que está establecido en el artículo 1 de la Carta de la ONU”. Además hizo permanentes referencias al pasado común que tienen los pueblos que integran dichas regiones: “…no hay nada más fuerte que la determinación de millones de personas que, por su cultura, fe, tradiciones, idioma, se consideran parte de Rusia, cuyos antepasados vivieron en un solo Estado durante siglos. No hay nada más fuerte que la determinación de este pueblo de regresar a su verdadera patria histórica.”.
EL PASO PREVIO
Antes de los anuncios de anexión, Putin ordenó la movilización de 300.000 reservistas a las zonas de ocupación en Ucrania. Estos reservistas son principalmente jóvenes rusos en edad militar, que de un día para otro fueron convocados por decreto a combatir en la guerra. Según dijeron las autoridades rusas, solo se iban a convocar a aquellos que hayan realizado el ingreso al ejército. Antes del anuncio se hicieron enmiendas al Código Penal para incluir penas por el delito de deserción. La medida generó movilizaciones en distintos lugares del país, las cuales fueron rápidamente reprimidas alrededor de 500 detenidos en el día, según trascendió en algunos medios europeos. También provocó éxodos masivos de aquellos jóvenes que no desean sumarse al ejército. Esto a su vez llevó a la contradicción del resto de los países europeos respecto de cuál debía ser la política migratoria en relación a estos jóvenes exiliados.
¿QUIÉN ABASTECERÁ DE GAS A EUROPA?
Una de las disputas que se encuentra en el fondo de la disputa interimperialista entre la OTAN, como brazo armado de Estados Unidos, y Rusia, es quién se quedará con el botín de ser el proveedor de gas para Europa Occidental. Este tema estuvo sobre la mesa desde el comienzo, con una fuerte presión de Estados Unidos para que Alemania no acepte que el gasoducto Nord Stream 2 ruso llegue y utilice al país germánico como puerta de entrada para abastecer de gas a todo el continente europeo, lo cual sería estratégica y económicamente una victoria muy importante para Rusia. A la vez permitiría abastecer de un gas “barato” (en comparación con el gas que ahora deben importar desde Estados Unidos) a una Europa Occidental de inviernos crudos. El gasoducto ruso nunca concretó su llegada debido a las múltiples sanciones dispuestas por Estados Unidos. Y también por la genuflexión europea, en este caso principalmente de Alemania, a las determinaciones del socio mayoritario de la OTAN. Es decir, el gobierno Alemán no pujó para concretar un proyecto que beneficiaba a su pueblo y optó por seguir los lineamientos norteamericanos. El conflicto por el abastecimiento de gas por parte de Rusia al resto de Europa es algo que molesta a Estados Unidos desde hace años y así lo ha expresado varias veces, por varios medios y distintos representantes. La última vez fue en boca de Anthony Blinken en una reunión de la Unión Europea en Bruselas. Putin sabe esto y juega sobre la contradicción que existe entre las dirigencias de los países europeos miembros de la OTAN y los pueblos de esos países que ven en riesgo el abastecimiento de energía para el día a día: “Washington exige cada vez más sanciones contra Rusia, y la mayoría de los políticos europeos están dócilmente de acuerdo con esto. Entienden claramente que Estados Unidos […] está prácticamente llevando la situación hacia la desindustrialización de Europa, hacia el momento de apoderarse por completo del mercado europeo; entienden todo, estas élites europeas, pero prefieren servir a los intereses de los demás. Esto ya no es servilismo, sino una traición directa a sus pueblos.”.
El mismo día que se hacía el anunció de la anexión de los territorios ucranianos, llegaron reportes de que en zonas subacuáticas de los gasoductos rusos Nordstream 1 y 2, que conectan a Rusia y Alemania a través del Mar Báltico, hubieron daños a cada una de las líneas de abastecimiento.

No está claro qué fue exactamente lo que pasó ni quién fue el que lo hizo. En la prensa “occidental” acusan a los rusos del atentado, mientras que los medios rusos acusan a “occidente”. «Las destrucciones que ocurrieron el mismo día, simultáneamente, en tres hilos de gasoductos costas afuera del sistema Nord Stream no tienen precedentes», fueron las declaraciones que dieron desde la empresa Nord Stream. Pocos días atrás en una rueda de prensa, el Presidente Joe Biden había advertido: “Si Rusia invade… no habrá más Nord Stream 2. Le vamos a poner un fin a ello”. Ante la repregunta de una periodista presente en la sala sobre cómo podrían hacerlo siendo que el proyecto está bajo control de Alemania, Biden sonrió y le confió “Te prometo algo: tenemos la capacidad de hacerlo”.
Por último, el mismo día de los daños en el gasoducto, se inauguró en Polonia el Baltic Pipe, un gasoducto capaz de transportar 10.000 millones de metros cúbicos (bcm) de gas al año de Noruega a Polonia y transportar 3 bcm de gas de Polonia a Dinamarca. Ese gasoducto atraviesa la misma zona que los gasoductos rusos que fueron misteriosamente averiados.

Una semana agitada para la historia contemporánea, con muchos eventos en simultáneo. La respuesta de Rusia frente a los daños a los gasoductos no fue determinante, pero la situación general del enfrentamiento en Ucrania se va tensando y acercando, consecuentemente, a un desenlace todavía más peligroso del que viene acarreando. Los pueblos de Rusia, Ucrania y del resto de Europa son rehenes de la situación y ven cómo la disputa interimperialista se lleva a cabo, quedando a merced de ejércitos que se nutren de los jóvenes de su patria para invadir, matar y conquistar nuevos territorios. Y de primeros ministros marionetas que privilegian el mandato norteamericano por sobre el bienestar de sus representados directos. A pocos meses de la llegada del invierno al continente, se destruyen dos gasoductos ya construidos y listos para abastecer y solventar las necesidades frente al frío, sin importar cuantos millones de euros se invirtieron y cuantos meses de trabajo llevaron la construcción de los mismos. La disputa por un mercado se impone, el enfrentamiento por las fronteras es la prioridad. Los jóvenes rusos huyen de su país frente a la convocatoria por decreto a morir en la expansión de la frontera mediante la invasión militar. Un ex-actor devenido presidente metió a Ucrania a un enfrentamiento contra una potencia militar mundial tras la provocación del ingreso a la OTAN. Las dirigencias europeas someten a sus poblaciones a los designios norteamericanos, quienes cómodamente a cientos de kilómetros de los enfrentamientos y del frío, disputan por mantener su predominio mundial.




















