Macri logró un contundente triunfo en la provincia de Córdoba, donde
obtuvo el 61,30% de los votos contra un 29,27% de Alberto Fernández.
Lograron instalar el eje “Cristina chorra”, ubicando la corrupción como eje central y logrando desplazar la política del gobierno nacional del centro de la polaridad. En el plano electoral el macrismo logró recuperar puntos en relación a las paso del 11 de agosto.
No se puede perder de vista que el actual Gobernador Schiaretti fue con boleta corta, en la mayoría de las mesas se encontró la boleta del actual presidente y Hacemos por Córdoba, dejando de lado la fórmula del Frente de Todxs. Esa postura tiene que ver con los monopolios industriales y el cordón sojero del centro sur de la provincia. Contrario a los resultados del norte de Córdoba donde ganó el Frente de Todxs.
El radicalismo tiene un peso importante en la Provincia, y aunque sufrió divisiones y vastos sectores no acuerdan con la política de su dirección para con el macrismo, en esta elección hizo pesar su voto a Juntos por el Cambio.
El PJ cordobés fue dividido. Allí la corriente del ex Gobernador De La Sota jugó en el Frente de Todxs, el Senador Caserio -presidente del PJ- jugó un papel importante a pesar de su renuncia al cargo. Esta división también se manifestó en el sindicalismo, donde el sector combativo y verdaderamente opositor que se nucleaba en el Frente de Todxs, fue golpeado y perseguido desde lo judicial y en lo económico.
Con el trabajo del MP Liberación y la Salamanca registramos que si bien recogió muchos votos la formula macrista en los barrios obreros y humildes, que hay voluntad de agruparse y seguir dando la pelea contra la política de hambre de Schiaretti y por trabajo, en especial para los jóvenes. En Río IV hubo un gran papel de las compañeras de la René Salamanca y el 21F en el protagonismo en las calles y el trabajo de la unidad en el Frente de Todxs.










