El fragmento que publicamos (en dos partes por problemas de espacio) pertenece al libro “Memorias acerca de Lenin”, escrito por Nadezhda Krupskaya en 1933. Lo extrajimos de “La insurrección armada de Octubre en Petrogrado”, publicado en 1957 en castellano por Lenguas Extranjeras de Moscú. Nadezhda conoció a Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) en 1894 en Petrogrado, siendo maestra, cuando ambos tenían 24 años. Participaban en los círculos marxistas revolucionarios, que estudiaban y debatían en conjunto con obreros, y se esforzaban de mil formas para conocer en detalle la situación de los mismos, contactarse, participar en las luchas que se iniciaban con fuerza, editar hojas volantes, etc., perfilándose ya Lenin como un destacado revolucionario Fueron detenidos, primero Lenin en 1895 y luego ella en 1896; luego de permanecer en la cárcel, fueron deportados a Siberia, Lenin en 1897 y ella en 1898. Allí se casaron en 1898, permaneciendo juntos en todas las situaciones cambiantes de su extraordinaria vida. N. Krupskaya tuvo importantes responsabilidades en el partido bolchevique. Luego de Octubre, estuvo con Lunarcharski en el Comisariato de Educación, teniendo un papel dirigente en la dirección de la Educación en la URSS hasta su muerte en 1939.
La toma del Poder en Octubre fue meditada y preparada minuciosamente por el partido del proletariado, por el Partido bolchevique. En el mes de julio empezó espontáneamente la insurrección (1). Mas el Partido consideraba esta insurrección prematura y conservó toda su serenidad de pensamiento. Había que mirar a la verdad a los ojos. Las masas no estaban preparadas todavía para la revolución. El Comité Central decidió diferirla. Para los bolcheviques era muy difícil contener a los rebeldes, a aquellos que ardían en deseos de lanzarse al combate. Pero cumplieron con su deber, pues comprendían la enorme importancia que tenía la elección del momento propicio para la insurrección.
Cartas de Lenin desde Finlandia
Pasó un par de meses y cambió la situación. Ilich, que se veía forzado a ocultarse en Finlandia, escribió una carta al Comité Central, al Comité del Partido de Petrogrado y al de Moscú, entre el 12 y el 14 de septiembre: “Habiendo obtenido la mayoría de votos en los Soviets de Diputados Obreros y Soldados de las dos capitales, los bolcheviques pueden y deben tomar el Poder en sus manos”. Y más adelante demuestra por qué había de tomarse el Poder precisamente entonces. Se preparaba la entrega de Petrogrado, con lo que disminuirían las probabilidades de victoria. Se perfilaba una paz por separado entre los imperialistas ingleses y alemanes. “Ofrecer precisamente ahora la paz a los pueblos significa vencer”, escribía Ilich.
En la carta al Comité Central habla detalladamente de cómo determinar el momento de la insurrección y cómo prepararla: “Para poder triunfar, la insurrección no debe apoyarse en una conjuración, en un partido, sino en la clase más avanzada. Esto, en primer lugar. En segundo lugar, debe apoyarse en el auge revolucionario del pueblo. Y en tercer lugar, la insurrección debe apoyarse en aquel momento de viraje radical en la historia de la revolución ascensional en que la actividad de la vanguardia del pueblo sea mayor, en que mayores sean las vacilaciones en las filas de los enemigos y en las filas de los amigos débiles, a medias, indecisos, de la revolución”.
Al final de la carta, Ilich indicaba qué era lo que se debía hacer para abordar la insurrección al estilo marxista, es decir, como un arte: “Y para considerar la insu-rrección al estilo marxista, es decir, como un arte, es necesario que al mismo tiempo, sin perder un minuto, organicemos un Estado Mayor de los destacamentos de la insurrección, distribuyamos las fuerzas, lancemos los regi-mientos de confianza contra los puntos más importantes, cerquemos el Teatro Alejandro (2) y tomemos la fortaleza de Pedro y Pablo, detengamos al Estado Mayor central y al Gobierno, enviemos contra los alumnos de las escuelas militares y contra la ‘división salvaje’ tropas dispuestas a morir antes de dejar que el enemigo se abra pase hacia los puntos centrales de la ciudad; es preciso que movilicemos a los obreros armados, dirigiéndoles un llamamiento para que se lancen a una lucha desesperada, a la lucha final; es necesario que ocupemos inmediatamente las Centrales de Teléfonos y de Telégrafos, que instalemos nuestro Estado Mayor de la insurrección cerca de la Central de Teléfonos y poner en contacto telefónico con él a todas las fábricas, todos los regimientos y todos los puntos de la lucha armada, etc.
“Todo esto, naturalmente, como simple orientación, como ejemplo de que en los momentos actuales no se puede ser fiel al marxismo, a la revolución, sin considerar la insurrección como un arte”.
La insurrección como un arte. Lenin regresa a Petrogrado
A Ilich le preocupaba extraordinariamente que se desaprovechase el momento oportuno para la insurrección mientras él estaba en Finlandia. El 7 de octubre escribió a la Conferencia local de Petrogrado; escribió también al Comité Central, al Comité del Partido de Petrogrado y al de Moscú, y a los miembros bolcheviques de los Soviets de ambas capitales. El día 8 envió una carta a los camaradas bolcheviques que participaban en el Congreso regional de los Soviets de la región del Norte, y como se hallara preocupado por la suerte de esa carta, se presentó al día siguiente en Petrogrado, alojándose ilegalmente en la barriada de Víborg, y desde allí dirigió los preparativos de la insurrección.
Durante el último mes, Lenin vivió entregado por completo a la idea de la insurrección, no pensaba en otra cosa y contagiaba a los camaradas su estado de ánimo y su convicción.
La última carta de Ilich a los bolcheviques que participaban en el Congreso regional de los Soviets de la región del Norte, escrita desde Finlandia, tiene una importancia excepcional (3). Decía así: “… Pero la insurrección armada es un aspecto especial de la lucha política, sometida a leyes especiales, que deben ser profundamente analizadas. Carlos Marx expresó esta verdad de un modo muy tangible al escribir que ‘la insurrección armada es, como la guerra, un arte’.
“Marx destaca entre las reglas más importantes de este arte las siguientes:
1. No jugar nunca a la insurrección y, una vez empezada, saber firmemente que hay que llevarla a término.
2. Hay que concentrar en el lugar y en el momento decisivo fuerzas muy superiores a las del enemigo; de lo contrario, éste, mejor preparado y organizado, aniquilará a los insurrectos.
3. Una vez empezada la insurrección, hay que proceder con la mayor decisión y pasar forzosa e infaliblemente a la ofensiva. “La defensiva es la muerte de la insurrección armada”.
4. Hay que esforzarse por sorprender al enemigo desprevenido, aprovechar el momento en que sus tropas se hallen dispersas.
5. Hay que esforzarse por obtener éxitos diarios, aunque sean pequeños (incluso podría decirse que a cada hora, si se trata de una sola ciudad), manteniendo a toda costa la ‘superioridad moral’.
“Marx resume las enseñanzas de todas las revoluciones, en lo que a la insurrección armada se refiere, citando las palabras de Dantón, ‘el más grande maestro de táctica revolucionaria que conoce la historia: audacia, audacia y siempre audacia’.
La insurrección en Rusia
“Aplicado a Rusia y al mes de octubre de 1917, esto quiere decir: ofensiva simultánea, y lo más súbita y rápida posible, sobre Petrogrado; ofensiva que deberá partir indefectiblemente de fuera y de dentro, de los barrios obreros, de Finlandia, de Revel, de Cronstadt, ofensiva de toda la escuadra y concentración de una superioridad gigantesca de fuerzas contra 15.000 ó 20.000 hombres (quizá más), de nuestra ‘guardia burguesa’ (los alumnos de las escuelas militares), contra las tropas de nuestra ‘Vendée’ (una parte de los cosacos), etc.
“Combinar nuestras tres fuerzas principales, la escuadra, los obreros y las unidades militares, de tal modo que por encima de todo podamos ocupar y conservar, cualquiera que sea el número de bajas que nos cueste: a) la Central de Teléfonos; b) la Central de Telégrafos; c) las estaciones ferroviarias y d) los, puentes, en primer término.
“Seleccionar a los elementos más decididos (nuestras ‘tropas de choque’ y la juventud obrera, así como a los mejores marineros) y formar con ellos pequeños destacamentos destinados a ocupar los puntos más importantes y a participar en todos los sitios en las operaciones de más importancia, como por ejemplo:
“Cercar y aislar a Petrogrado, apoderarse de la ciudad mediante un ataque combinado de la escuadra, de los obreros y las tropas: he aquí una misión que requiere habilidad y triple audacia.
“Formar con los mejores elementos obreros destacamentos armados de fusiles y granadas de mano para atacar y cercar los ‘centros’ del enemigo (escuelas militares, Centrales de Telégrafos y Teléfonos, etc.). La consigna de estos destacamentos debe ser: ‘antes perecer todos que dejar pasar al enemigo’.
“Hay que confiar, en que, si se acuerda la insurrección, los jefes aplicarán con éxito los grandes preceptos de Dantón y Marx.
“El triunfo de la revolución rusa y de la revolución mundial depende de dos o tres días de lucha”.
El CC del 10 de octubre. El Comité Militar Revolucionario
Esta carta fue escrita el 21 (8), y el 22 (9) (4) Ilich estaba ya en Petrogrado; al siguiente día se celebró una reunión del Comité Central, en la que se aprobó la resolución, propuesta por él, de ir a la insurrección. Zinóviev y Kámenev se opusieron y exigieron que se convocara un pleno extraordinario del C.C. Kámenev declaró demostrativamente que se salía del C.C. Lenin pidió que se adoptasen contra ellos las sanciones de Partido más severas.
Derrotadas las tendencias oportunistas, se intensificó la labor de preparación de la insurrección. El 26 (13) de octubre, el Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado tomó la resolución de formar el Comité Militar Revolucionario. El 29 (16) se celebró una reunión ampliada del C.C. con representantes de las organizaciones del Partido. Aquel mismo día, en la reunión del C.C. se eligió el centro militar-revolucionario encargado de la dirección práctica de la insurrección, integrado por los camaradas Stalin, Sverdlov, Dzerzhinski y otros.
El día 30 (17), el proyecto de organización del Comité Militar Revolucionario fue aprobado no sólo por el Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado, sino por el Soviet en pleno. Cinco días después, en una reunión de comités de regimiento se reconoció al Comité Militar Revolucionario de Petrogrado órgano dirigente de las unidades militares de Petrogrado y se mandó desobedecer las órdenes del Estado Mayor que no fuesen refrendadas con la firma del Comité Militar Revolucionario.
El 5 de noviembre (23 de octubre), el Comité Militar Revolucionario empezó a designar comisarios {políticos} con destino a las unidades militares. El día 6 de noviembre (24 de octubre), el Gobierno provisional decidió mandar a los tribunales a los miembros del Comité Militar Revolucionario y arrestar a los comisarios destinados a las unidades militares, y ordenó presentarse en el Palacio de Invierno a los alumnos de las escuelas militares. Pero ya era tarde: las unidades militares habían tomado el bando de los bolcheviques, los obreros estaban por la entrega del Poder a los Soviets, el Comité Militar Revolucionario funcionaba bajo la dirección inmediata del C.C., la mayoría de cuyos componentes, entre ellos Stalin, Sverdlov, Mólotov, Dzerzhinski, Búbnov y otros, formaban parte del Comité Militar Revolucionario. La insurrección se extendía.
El 6 de noviembre (24 de octubre), Ilich continuaba alojado clandestinamente en la barriada de Víborg, en la residencia de Margarita Vasílievna Fofánova, miembro de nuestro Partido (la casa estaba en la esquina de las calles Gran Sampsónievskaya y Serdohólskaya, Nº 92/1, apartamento N° 42). Sabía que se estaba preparando la insurrección y sufría por encontrarse alejado de la acción en un momento así. Me enviaba esquelas con Margarita, en las que decía que no se podía demorar la insurrección, para que yo les diera el curso correspondiente.
Por fin, a la tarde fue a verle Eino Rajiá, un camarada finlandés que tenía contacto con las fábricas y con la organización del Partido, y le servía de enlace con la misma. Eino le contó que por la ciudad circulaban patrullas reforzadas, que el Gobierno provisional había dado la orden de abrir los puentes levadizos del Neva con el fin de desconectar los barrios obreros, y que en los puentes montaban guardia los soldados.
Lenin va al Smolny (5)
Era evidente que se iniciaba la insurrección. Ilich hubiera querido que Eino volviera acompañado de Stalin, pero después del diálogo mantenido estaba claro que era casi imposible hacerlo, pues Stalin estaría a ciencia cierta en el Smolny en el Comité Militar Revolucionario; seguramente no funcionarían los tranvías y se tardaría mucho en llegar. Ilich decidió ir él en persona al Smolny sin demora. A Margarita le dejó una nota: “He marchado a donde usted no quería que fuese. Hasta la vista. Ilich”.
La barriada de Víborg estuvo armándose y preparándose para la insurrección aquella noche; grupo tras grupo llegaban los obreros al Comité de distrito del Partido por armas e instrucciones. Por la noche fui a ver a Ilich a casa de Fofánova y allí me enteré de que se había marchado al Smolny. Zhenia Egórova, secretaria del Comité de distrito del Partido de Víborg, y yo nos subimos a un camión que enviaban los nuestros al Smolny no sé a qué. Quería enterarme si Ilich había llegado. No retengo en la memoria si lo vi en el Smolny o si me enteré simplemente que estaba allí, lo cierto es que con él no hablamos, pues estaba sumamente atareado con la dirección de la insurrección y, como siempre, al dirigir paraba mientes en todas las pequeñeces.
El Smolny estaba muy iluminado, parecía un hervidero. De todos los confines acudían por instrucciones guardias rojos (6), representantes de las fábricas y soldados. Tecleaban las máquinas de escribir; sonaban los teléfonos; nuestras muchachas, sentadas a las mesas, examinaban montones de telegramas; en el tercer piso, el Comité Militar Revolucionario estaba reunido permanentemente.
En la plaza, delante del Smolny, había unos carros blindados con el motor en marcha, un cañón de 3 pulgadas y pilas de leña ante la eventualidad de levantar barricadas. A la entrada se habían instalado ametralladoras y cañones, a las puertas se hallaban de guardia centinelas.
Proclama del 25 de octubre (7de noviembre)
A las diez de la mañana del 25 de octubre (7 de noviembre) se entregó a la imprenta la proclama A los ciudadanos de Rusia, firmada por el Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado, en la cual se comunicaba:
“El Gobierno provisional ha sido derrocado. El Poder del Estado ha pasado a manos del Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado: el Comité Militar Revolucionario, que está a la cabeza del proletariado y de la guarnición de Petrogrado.
“La causa por la que luchaba el pueblo —la oferta inmediata de una paz democrática, la abolición de la propiedad terrateniente de la tierra, el control obrero en la industria y la formación de un Gobierno soviético— está garantizada.
“¡Viva la revolución de los soldados, de los obreros y de los campesinos!”
Aunque era evidente que la revolución había triunfado, el 25 por la mañana continuaba la intensa labor del Comité Militar Revolucionario: ocupaba los edificios públicos uno tras otro, organizaba su custodia, etc.
A las dos y media se celebró una sesión del Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado. El Soviet acogió con tempestuoso júbilo la noticia de que ya no existía el Gobierno provisional, de que habían sido detenidos algunos ministros y se detendría a los demás, de que había sido disuelto el Anteparlamento y ocupadas las estaciones ferroviarias, los edificios de Correos, Telégrafos y del Banco del Estado, de que se efectuaba el asalto al Palacio de Invierno. Aún no había sido tomado éste, pero su suerte había sido decidida de antemano y los soldados demostraban un heroísmo extraordinario; la revolución transcurría sin sangre.
Lenin en el Soviet de Petrogrado
El Soviet aclamó efusivamente a Lenin, que acudió a la sesión y pronunció un informe. No empleó palabras altisonantes con motivo de la victoria. Era ése un rasgo peculiar suyo. Habló de las tareas que se planteaban al Poder soviético, cuya realización había que emprender de lleno.
Dijo que había comenzado una nueva era en la historia de Rusia. Que el Gobierno soviético iba a realizar su cometido sin la participación de la burguesía. Que se publicaría un decreto aboliendo la propiedad privada de la tierra. Que se establecería un verdadero control obrero en la industria. Se desenvolvería la lucha por el socialismo. El viejo aparato del Estado sería destruido, demolido y se crearía, un Poder nuevo, el Poder de las organizaciones soviéticas. Para ello contábamos con la fuerza de una organización de masas que podría con todo. La tarea inmediata consistía en concertar la paz. Para ello había que vencer al capital. Los proletarios de todo el mundo, entre los cuales se notaban ya síntomas de fermentación revolucionaria, nos ayudarían a concertar la paz.
Aquel discurso fue del agrado de los miembros del Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado. Sí, comenzaba una nueva era en nuestra historia. La fuerza de las organizaciones de masas es invencible. Se alzaron las masas y el poder de la burguesía cayó. Les quitaremos la tierra a los terratenientes, refrenaremos a los fabricantes y, lo que es más importante, obtendremos la paz. La revolución mundial acudirá en ayuda nuestra. Ilich tenía razón. Su discurso fue coronado por tempestuosos aplausos.
Por la tarde debía inaugurarse el II Congreso de los Soviets. En él se tenía que proclamar el Poder soviético y confirmar de una forma oficial la victoria lograda.
(1) Se refiere a la manifestación espontánea de medio millón de obreros y soldados de Petrogrado celebrada el 3-4 (16-17) de julio contra el Gobierno provisional, que amenazaba transformarse en insurrección armada. La manifestación transcurría bajo la consigna “¡Todo el Poder a los Soviets!” Los bolcheviques, que consideraban prematuro todavía el momento de la insurrección, encabezaron la manifestación y le dieron un carácter pacífico y organizado. Por orden del Gobierno provisional, el 4 (17) de julio se abrió fuego contra la manifestación. Los periódicos bolcheviques Pravda, Soldátskaia Pravda y otros fueron suspendidos. Se dio comienzo a las represiones en masa contra los bolcheviques y los soldados que participaron en la manifestación. El Partido bolchevique pasó a la clandestinidad y comenzó a prepararse para la insurrección armada.
(2) De Petrogrado. Allí fueron celebradas las sesiones de la “Conferencia Democrática”, convocada por los mencheviques y los eseristas, para fortalecer las posiciones del Gobierno provisional.
(3) De la carta de Lenin, Consejos de un ausente.
(4) NK escribe según el calendario de ese momento en Rusia. Pero luego cuando pone las dos fechas, pone primero la del calendario adoptado posteriormente y entre paréntesis la del calendario ruso. Y posteriormente cambia a la inversa. Había 13 días entre ambos calendarios.De allí que la Revolución de Octubre se conmemore el 7 de noviembre.
(5) Antiguo colegio de señoritas nobles tomado durante la revolución de Febrero. Edificio gigantesco de tres pisos, funcionaban allí numerosas organizaciones. Entre ellas el Comité Ejecutivo Central de los Soviets de toda Rusia, el Soviet de Petrogrado, en el último período el Comité Central del partido bolchevique, el Comité Militar Revolucionario, etc.
(6) Guardia Roja: Obreros fabriles armados de Rusia, que desde la Revolución de Febrero mantenían el orden en la ciudad. Todos los esfuerzos del Gobierno provisional para desarmarlos fueron estériles. Llenos de entusiasmo revolucionario estos destacamentos al inicio no estaban adiestrados ni organizados militarmente, lo que fue cambiando posteriormente.




















