Hospitales públicos, tierra arrasada por el macrismo…

La situación dramática de los hospitales públicos

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Conversamos con un médico del hospital “Evita Pueblo” de Berazategui en el conurbano bonaerense y una médica pediatra del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez” de CABA.

Uno está interiorizado de lo que pasa en los quirófanos, la otra en la atención en consultorios externos.

Describen que como trabajadores debe rotar durante años por las distintas guardias hasta quedar fijos en alguna donde se produce una vacante. Así es como las autoridades logran que se cubran esos puestos en los casi noventa hospitales que abarcan la capital y el conurbano bonaerense. Por eso conocen realidades que se repiten en los distintos ámbitos de la salud pública de capital y provincia. Así fueron conociendo las desigualdades entre los sistemas públicos y privados.

«En los hospitales de provincia la situación de falta de insumos es general, más allá de la situación de emergencia sanitaria actual. Los insumos básicos para el trabajo en quirófanos se cortaron en junio del año pasado, al menos en el Evita Pueblo de Berazategui».

La situación es sumamente grave en el Hospital, «los médicos llevamos bolsos a los quirófanos con los instrumentos básicos como microgoteros, macrogoteros, abocaths para colocar una vía en un acceso venoso, medicamentos esenciales para pasar durante las cirugías, sets para accesos venosos centrales, jeringas, catéter y otros instrumentos sin los cuales no es posible trabajar en una cirugía. Y lo que viene pasando hace dos meses es que llegas a la guardia y te informan que ya no hay gasas«. 

Como profesionales apoyan la salud pública, pero al ir a trabajar padecen las condiciones en que están. Los quirófanos no cumplen ninguna norma de seguridad, y llegan a tener en su interior moscas y mosquitos, además de no contar con los instrumentos e insumos. Por ejemplo para hacer un procedimiento en una intervención quirúrgica necesitan materiales estériles, que no se los proveen y les dicen que limpien con otra cosa.

«Nunca entendí cómo te dicen algo así y sigue abierto el hospital con carencias tan básicas. Prácticamente están desvalijados» reflexiona, y remata «lo que sucede en este contexto de la pandemia es que algo que viene siendo una realidad cotidiana, ahora se ve acentuado por la necesidad de contar con instrumentos de protección personal, es decir una clase especial de barbijos, un camisolín hidro repelente, pantallas antiparras, etc. En general lo que recibimos son donaciones. O bien cada uno se fue abasteciendo. Algunas cosas ya no se consiguen por falta de stock en los mercados”

“Si los cirujanos y las instrumentadoras que son las jefas del quirófano, no lo cierran, no se puede hacer nada. Lo que pasa en los hospitales del conurbano lo sabemos todos, desde el director, los sindicatos y los trabajadores. Nosotros no podemos dejar la guardia y debemos acatar lo que dice el sindicato que es el que intercede con el gobierno provincial y con el municipal. Es el mismo que les garantiza la cobertura de todas las guardias”.

“Para mi trabajar hoy en un hospital es como estar en una trinchera, o como los médicos sin fronteras. Vas a hacer lo que se pueda de la manera que se pueda.”


Por su parte la pediatra nos comenta «no pertenecemos al ámbito quirúrgico tenemos más dificultades para acceder a los equipos de protección personal» nos explica la doctora, advirtiendo que «tampoco estamos habituados a manejarnos de la forma que deberíamos con las secreciones o el modo en que deberíamos cuidarnos ante el coronavirus por el simple hecho de que nuestra práctica laboral es diferente y no forma parte de nuestro equipo de trabajo cotidiano para atender a nuestros pacientes».

El acceso a los equipos de protección personal es realmente complicado para ellxs, y el gremio de Médicos Municipales no habla de esta situación y «las cosas que fueron llegando al hospital por parte del Gobierno de la Ciudad para los que no somos de quirófano, son las que gestionó la dirección del hospital».

«Nos costó mucho lograr que se nos entreguen camisolines, es algo que no hay para atender en consultorio», explica y nos aclara «salvo en casos muy específicos podemos llegar a usar en la atención de algún paciente la protección basal como guantes y barbijos».

Esta situación que denuncia la médica viene siendo denunciada en otros hospitales públicos de la ciudad, hace días hablamos de la situación que denunciaron lxs trabajadorxs del Hospital Ramos Mejía, quienes ahora acudieron a la justicia por la falta de insumos.

«También lo que se está poniendo en práctica es la activación de circuitos paralelos. Aquellos pacientes que vienen con síntomas compatibles con coronavirus van por un circuito de la guardia y son atendidos por personal con equipos adecuados» comenta.

«Lo que queremos remarcar es que los recursos son insuficientes» remarca y nos aclara que ese es el gran miedo y tema de conversación entre lxs trabajadores. «Qué va a pasar cuando se termine lo que nos dieron del gobierno, los que nos donaron y los que hicimos en forma casera», reflexiona. «Por eso reforzamos la idea de que si no tenés las condiciones con medidas de aislamiento y protección adecuadas diferimos la atención siempre que se pueda».

«Intentamos tomar el tiempo necesario para protegernos ante un caso compatible con síntomas de coronavirus. Porque lo que viene pasando es que salís como podés, con lo que tengas. Llegamos al punto de usar un camisolín común, ese por el que pasa el agua y las secreciones, y a eso agregarle un papel film o usamos doble camisolín como si eso te protegiera más… Uno empieza a malgastar el recurso y a tratar de protegerse como puede. Esa es la realidad».

Nos aclara que «todavía está todo muy tranquilo, porque algunos recursos hay y porque los casos aún no son tantos», pero advierte que son conscientes de lo que pasó en España donde «que gran parte de los contagios eran causados por médicos que atendían sin protegerse y después se iban a sus casas, empezando una cadena fatal». 

«Cómo médica creo que el gobierno está tomando medidas a tiempo, en un contexto de muchos años de abandono de la salud pública en la que no se hizo una sola inversión. Hasta hace poco éramos una secretaría, recién vuelta a ser un ministerio» concluye la pediatra.