Hô Chi Minh, conductor de un pueblo invencible


El 2 de septiembre de 1969 fallecía en Hanói Vietnam, Ho Chi Minh líder de la liberación de ese país.

Reproducimos una nota publicada en Vamos! Del mes de mayo de este año, con motivo del aniversario de su nacimiento el 13 de mayo de 1890”

Un día como hoy pero de 1890 nacía Nguyễn Sinh Cung, líder revolucionario de Vietnam, primer ministro y presidente de su país liberado, escritor, poeta, periodista y derrotador serial del colonialismo francés, el invasor japonés y el imperialismo yanqui.
Nació en la aldea de Hoàng Trù, cerca de Annam, Vietnam central. Allí vivía su madre. A los cinco años se mudó a Kim Liên, la comuna donde vivía su padre. Hô Chi Minh estudió con él antes de cursar estudios con el erudito Vuong Thuc Do. Dominó rápidamente el chino y la escritura vietnamita coloquial. Su padre era maestro confuciano y magistrado imperial en el pueblo de Binh Khe; fue degradado del cargo por abuso de poder y, cuando tuvo la posibilidad de reincorporarse, se opuso para no servir a los franceses. Eso fue un impulso inicial para el espíritu rebelde de Hô. Tal como se acostumbra en el confucionismo, a los 10 años su padre le cambió el nombre. Su nuevo apelativo fue Nguyễn Tất Thành (Nguyễn, El Realizado).
Caminó 400 kilómetros con sus padres para afincarse en la ciudad de Hue, donde cursó estudios secundarios en el Collège Quốc học. Allí fue testigo de la marcha contra la esclavitud realizada por los campesinos de la región. Seguía acumulando elementos para su perspectiva futura. Cuando terminó sus estudios se dirigió a Phan Thiết, donde ejerció la docencia unos meses, luego se trasladó a Saigón. Consiguió trabajo como ayudante de cocina de un vapor francés y se embarcó bajo el alias de Văn Ba. Al mes se encontraba en Marsella con 10 francos en el bolsillo. Solicitó el ingreso a la Escuela Administrativa Colonial Francesa pero fue rechazado. Continuó, entonces, su travesía como embarcado hasta el puerto de El Havre. Mientras el barco era reparado trabajó como jardinero en Sainte-Adresse; luego siguió su viaje marítimo hasta Dunkerke y Londres, entre otras ciudades.
Finalmente, en 1918 recaló en París. Hizo contacto con la comunidad vietnamita y formó parte del “Grupo de patriotas anamitas”. A instancias de su amigo Marcel Cachin, se afilió al partido Socialista pero su cotidianeidad con los nacionalistas indochinos lo acercó al marxismo. Fue uno de los fundadores del Partido Comunista francés, fundó el periódico “El alma de Vietnam” y escribió artículos bajo el seudónimo de Nguyễn Ái Quốc («Nguyễn, el Patriota»). Fue parte de la lucha pública contra la ocupación francesa en Indochina, por el principio de autodeterminación y por el reconocimiento internacional de un gobierno independiente en su patria, Vietnam.
En 1923 se trasladó a la Unión Soviética donde participó de varios congresos de la Internacional Comunista, consolidó sus conceptos ideológicos y se nutrió de herramientas políticas. En 1924 se dirigió a China como traductor y asistente de un diplomático ruso. Su estadía se prolongó. Formó parte de la Escuela Militar de Huangpu en la que enseñó el arte de la guerra revolucionaria. Más adelante, bajo el nombre de Ly Tuy se estableció en Guangzhou (Cantón) y fundó la Juventud Revolucionaria de Vietnam. En abril de 1927 se produjo una matanza enorme de comunistas a manos de los nacionalistas chinos pero él logró huir y refugiarse en Siam (Tailandia). Vivió en forma clandestina, fue preso varias veces y fue torturado en forma reiterada, impulsó huelgas, motines y enfrentamientos armados.
El 3 de febrero de 1930 fundó en Hong Kong, junto a otros refugiados, el Partido Comunista de Vietnam. A los pocos meses fue detenido por los británicos y encarcelado por más de un año. Días después de su liberación, se embarcó en un buque con rumbo a la Unión Soviética. En 1938 conoció a Mao Tsé Tung, quien lo ayudó a reingresar a Vietnam tres años después. Su patria había cambiado de invasor. Ahora estaban los japoneses. Se instaló en las cuevas de Pac Bo junto al general Vo Nguyen Giap con quien lideró la lucha independentista. Por ese entonces, todo el mundo lo conocía por el nombre de Hô Chi Minh (El que enseña).

Inmediatamente, tomaron una decisión crucial. Unir a todas las fuerzas dispuestas a luchar contra el invasor. Junto a Lê Duẩn y Pham Van Dong formaron el Viet Minh (Liga para la independencia de Vietnam) y un ejército guerrillero al mando de Vo Nguyen Giap. Amalgamaron el sentimiento patriótico de la mayoría social. Retornó a China para reunir a los refugiados pero el gobierno nacionalista lo encarceló durante un año. Liberado, retomó la lucha en su país. La persistencia vietnamita y la debacle del Eje en la segunda guerra mundial permitieron la expulsión de los nipones. El 2 de septiembre de 1945 nació la República Democrática de Vietnam. Pero la paz duró poco.
Los aliados decidieron la partición de Vietnam. Los británicos entregaron el sur a los franceses que volvieron por su Indochina colonial, desconocieron el acuerdo y pretendieron reconquistar el norte. Su primera acción brutal fue el bombardeo a Haiphong donde murieron 6.000 personas. El Viet Minh disparó la insurrección nacional. La guerra duró nueve años.

Con triunfos y fracasos fueron consolidando su poderío. Después de las duras derrotas en Phu Tong Hog y en el delta del Río Rojo, reconfiguraron su estructura y sus métodos de lucha. El avance posterior fue arrollador: cayó Dong Khi, Cao Bang, Lao Kay y Dinh Lap. Hasta que llegó el definitorio 7 de mayo de 1954. La batalla de Điện Biên Phủ significó la derrota total de los franceses. La ayuda norteamericana de poco había servido. Aceptaron la creación de Camboya y Laos y la existencia provisoria de Vietnam del Norte y del Sur hasta que se celebraran elecciones y se unificara el país. Hô Chi Minh fue proclamado presidente de la República Democrática de Vietnam. Lideró un gobierno austero y muy popular, impulsó la reforma agraria y sostuvo una economía ordenada.

No obstante, ocurrió un golpe militar en Vietnam del Sur, sostenido por EE UU, y se desconoció el Acuerdo de Ginebra de elecciones libres y unificación nacional. Durante 300 días hubo un cambio poblacional. Un millón de católicos emigraron al sur y otro tanto de budistas y comunistas al norte. Hô Chi Minh sabía que una nueva guerra sería prolongada y sangrienta pero no la pudo evitar. Disolvió el Viet Minh, y el 20 de diciembre de 1960 fundó una formidable organización política y militar de masas: el Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur (FLN), más conocido como Vietcong, que abarcó también a Camboya. Organizó las Fuerzas Armadas de Liberación Popular de Vietnam del Sur (PLAF) y reclutó miles de campesinos de Vietnam del Sur que habían generado la rebelión de 1957 y se sumaron a la lucha por la reunificación nacional.

Fue una compleja ingeniería militar, política, económica y diplomática que sostuvo la guerra por la unidad territorial de la patria y el socialismo. Organizaciones superpuestas, jerarquías colectivas, redes campesinas y urbanas, comités político-militares, logística eficaz, 250 kilómetros de túneles interconectados, economía norvietnamita robusta y perseverancia en las relaciones internacionales.
La intervención norteamericana retardó trágicamente el resultado de la contienda pero no lo impidió. En 1969 se conformó el Gobierno Revolucionario Provisional de la República de Vietnam del Sur y meses después comenzaron las primeras conversaciones de paz. El Tío Hô no llegó a ver a su patria unificada y en paz. Murió en Hanoi el 2 de septiembre de ese año.
Estratega multifacético, carismático, audaz, perseverante luchador por la unidad cultural, lingüística y hasta religiosa, entendedor cabal de los vasos comunicantes entre el nacionalismo revolucionario y el socialismo, orgulloso contrincante del opresor, inflexible en el arte de la guerra, reconocedor público del mérito individual y colectivo, culto, sensible, de trato suave y convicciones firmes, tranquilo, de vida austera.

Salú Hô Chi Minh!! Por tu sabiduría periférica, por tu plasticidad política, por tu humanismo siempre desafiado desde poderes lejanos y exóticos, por tu paciencia inefable, por tu gambeta permanente a la confusión improductiva, por tu risa suave y por tu aporte perenne a la existencia de una humanidad libre y justa.

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