El paro del 24E marca el camino

Dos argentinas se muestran en lo que anuncia ser un período de enfrentamientos brutales, donde el pueblo tiene la calle y el gobierno las fuerzas represivas, la rosca en el parlamento, la mentira en redes y medios y las amenazas permanentes.

El paro del 24E golpeó fuerte al corazón del plan del gobierno que ya venía cuestionado en el Congreso. La medida de lucha mostró el cambio en la situación política donde el movimiento obrero se puso en el centro de la disputa política. Hace décadas que no se vivía un paro general con movilización, quizás desde los paros de la CGT Brasil conducida por Saul Ubaldini en los ´80. Como solía pasar en aquellos años, pero ahora sumando otras centrales sindicales, pudieron atraer a otros sectores de la economía, la cultura, educación y salud golpeados por esta política que promete pulverizar las economías regionales, el patrimonio nacional y la memoria viva de nuestro país como son los jubilados.

La gran unidad mostrada el 24E enfrenta al corazón de un plan que tiene en su base económica lo que promete en la superestructura de la política, en cuanto a reducir la capacidad productiva de un país, llevar la dependencia a una instancia de semi colonia que se vea reflejada en la destrucción de la cultura y nuestra historia, para dejarlo en manos de los rulos especulativos de las grandes corporaciones locales e internacionales de la especulación financiera, a los grandes monopolios extractivistas y saqueadores que arrasan con los ecosistemas y ahora con la posibilidad de quedarse con mas tierras de las que ya tienen. Solo así se puede entender el esfuerzo, aun desordenado y apurado, para hacer pasar el engendro del DNU y la Ley Ómnibus.

El paro y movilización fue histórico porque fue masivo en la capital y aún en los pueblitos mas alejados de las grandes ciudades. También porque esa masividad se da en un contexto done todavía no asistimos al descalabro de la expectativa del votante de Milei, aunque ese 30% se erosiona mucho más rápido por su origen social, que el otro 25% que le aportó otros sectores de la derecha vernácula.

En la jornada de lucha, se vio reflejado en la gran cantidad de grupos de asalariadxs que abandonaron sus trabajos y se plegaron al paro y movilización. La precarización y la falta de sindicalización hicieron que otros tuvieran que ir a trabajar, pero también es cierto que la masividad en muchos lugares de trabajo les brindó un “paraguas” para sumarse a la lucha.

La diversidad de sectores sociales que se ven afectados por la política del gobierno tuvo su expresión en la organización de contingentes de la producción con muchas Pymes organizadas o no, que salieron a la calle como expresión de una argentina que se muere si eso se destruye ya que ocupa el 80% de la mano de obra. Sectores de la educación autoconvocados, de la cultura y la salud, entre otros.

Las asambleas que se desarrollan de manera dinámica se mostraron e incidieron en la expresión de parte de los barrios, tomando enseñanzas del pasado reciente en la crisis del 2001/2002. Son las que siguen como una organización natural en los momentos de crisis económica y social.

El paro dejó en ridículo el “protocolo represivo” de la ministra de seguridad, pero, sobre todo, agitó las aguas en el oficialismo y la oposición de derecha.

La contundencia hizo que saliera el ministro de economía Caputo y el propio Milei a atacar a los gobernadores y todos aquellos que hicieran naufragar el mega proyecto de Ley ómnibus. Amenazas, provocaciones en tono de ira a la que ya nos tiene acostumbrados el psicópata del presidente, como preludio a la bajada posterior de todos los artículos que hacen a la política fiscal que incluía el proyecto de ley ómnibus. Mostrando también un triunfo parcial del 24E.

Pero si bien se han agudizado las contradicciones en el seno del gobierno, donde el ministro de Infraestructura fue eyectado y donde Macri en las sombras opera con la vicepresidenta Villarruel y otros, para lo que considera una crisis inevitable producto del cercenamiento del proyecto de Ley en el Congreso (donde le aprobarían, pero bajando y/o modificando otros artículos sumados a los más de 200 que ya entregó), sumado a la agudización de la crisis social, que se lo lleve puesto a Milei.

Son sectores de clases dominantes que procuran avanzar todo lo que se pueda en la quita de derechos, haciendo que Milei corra con el gasto para luego ser ellos mismos los que “den gobernabilidad” y propongan una alternativa negociada con otros sectores. Ya lo vivimos en otros tiempos.

La unidad en la calle: la contracara al DNU y la Ley omnibus

La pulseada política en las calles, que también expresa a sectores del peronismo sobre todo de los gremios, debe ser la principal carta de los sectores populares para voltear el proyecto de ley ómnibus, el DNU en vigencia y los poderes delegados. El pueblo debe oponerse a la “suma del poder público” que se le otorgará al presidente si se le conceden las “facultades delegadas” aunque sea por un año, porque sencillamente eliminará el Congreso (al que ya le dio la espalda) y emitirá resoluciones con fuerza de leyes. La forma de hacerlo es tirando abajo toda la Ley Ómnibus, ya que deja artículos que avasallan la Constitución, avanza sobre la privatización de las empresas públicas, destruye la cultura, habilita la venta de tierras y patrimonios nacionales, avasalla las tierras ancestrales, desarticula programas de salud, desfinancia la educación avanza sobre la legislación laboral, entre otros artículos que introduce otro paradigma buscando terminar la faena que empezaron con la fusiladora de 1955, el golpe y la dictadura de 1976 con 30 mil desaparecidos y la entrega del menemismo.

Mientras se desarrolla la “batalla legislativa”, el DNU está en vigencia (no se ha tratado en el Congreso) que le permite al ejecutivo a tomar medidas como la que ejecutó la Secretaría de Comercio derogando más de 60 resoluciones y disposiciones donde entre otras cuestiones, se autorizan a supermercados y otros a cobrar lo que quieran y ni siquiera informar ni precios ni productos en góndola. Se terminan con el SIFERE (283/2021) que regulaba etiquetas y veracidad. Las prepagas que ya no informan y los establecimientos educativos privados tampoco.

Esta libertad de mercado, es solo para la trampa y el engaño. Se terminan las decisiones de políticas pública no solo para regular, sino también para abusos y arbitrariedad. Tampoco deben informar las empresas de insumos intermedios e industriales. Los bancos pueden cobrar lo que quieran y ya ni siquiera informar ni tasa de financiamiento, ni tasa de interés punitorio, ni CFT, ni tasa de prendarios.

Condenan a la producción nacional y pyme al eliminar la regulación 926/2021 que determinaba exhibir productos de pymes y producción nacional de las micro y pequeñas empresas, del sector de la agricultura familiar, campesina e indígena, definido por el Artículo 5° de la Ley N°27.118, así como de los sectores de la economía popular, entre otros.

Y a la medida del Grupo Clarín, se elimina la resolución 4/2012 que indicaba «Normas reglamentarias tendientes a la puesta en marcha, supervisión y control del Registro Nacional de Fabricantes, Distribuidores y Comercializadores de Pasta Celulosa y Papel para Diarios». Implicaba que la Secretaría de Comercio podía fiscalizar a una empresa monopólica como Papel Prensa, para evitar las arbitrariedades. Ahora, no más información, no hay más control.

Hector Magnetto

Junto con esto, el Banco Central ordenó al Banco Nación que no adelantara fondos para el pago de sueldos en las universidades y empleados públicos.

El paro y movilización del 24E marcó el inicio de un nuevo periodo donde la continuidad del plan de lucha será clave hasta derrotar a esta casta neoliberal y fascista que gobierna para los sectores concentrados que buscan más ganancias a costa de hambrear al pueblo, arrasar con conquistas históricas, la naturaleza, la soberanía y la propia Constitución Nacional.

Para estos objetivos necesitan al movimiento obrero de rodillas.

El 24E le respondimos…

¡¡NO PASARÁN!!

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