Solo a un mes de asumir la presidencia de los EEUU, Joseph Biden ordenó, el pasado 24/02, el bombardeo a territorio de Siria mediante la excusa de responder a agresiones a sus tropas y personal civil en Irak.
Utilizan, como siempre, el argumento de “verse agredidos” para oculta que ellos son los ocupantes desde hace décadas, y en todo caso, las acciones con las guerrillas locales se acrecentaron en los últimos meses por la acción ofensiva de EEUU, en particular las de enero de 2020, al asesinar al comandante iraní Qasem Soleimaní en Bagdad. Ahora “culpan” a una milicia iraquí de estar financiada directamente por Irán que han clasificado como organización terrorista.
Lo cierto es que es la primera señal de un nuevo ciclo. Ya en la campaña electoral, Joe Biden, aseguró que EEUU recuperará “su rol protagónico” y “posiciones cedidas por la administración Trump” y es lo que está haciendo con esta advertencia en Siria en una de las regiones más “calientes” del mundo.


EEUU también deja claro que no abandonó, ni abandonará Irak ya que es estratégica en sus largas fronteras tanto con Siria e Irán, país considerado enemigo estratégico que “financia el terrorismo mundial”. Y es también en particular una clara advertencia al imperialismo ruso quien tiene su base naval en Tartus y tropas desplegadas en La frontera Siria.
GUANTE DE TERCIOPELO Y BRAZO DE HIERRO
EEUU marcha aceleradamente a recuperar el tiempo perdido y buscará recuperar un papel protagónico en el plano internacional tanto en lo político como en lo económico. En este sentido las indicaciones de Biden en cuanto a ubicar a su principal amenaza en el imperialismo chino traerá una agudización de las contradicciones por el terreno ganado por China (y cedido por Trump) en medio de la pandemia.
En los últimos días, ordenó una revisión unilateral de la estrategia nacional de suministro en sectores claves, ahora comenzó por los microchips levantando duras críticas por parte de China quien sostuvo que “será ‘imposible’ desacoplar sus economías por la fuerza”. Biden contestó argumentando que «EE.UU. debe asegurar que la escasez de producción, alteraciones comerciales, desastres naturales o acciones potenciales de rivales extranjeros y adversarios nunca vuelvan a dejar a EE.UU. vulnerable de nuevo».
Sin lugar a dudas la pandemia no solo es escenario de la inmoral guerra por las vacunas, donde los EEUU tienen un predominio en cuanto a la capacidad de fabricación, pero donde sus rivales China y Rusia han visto este terreno como el más apto para avanzar en la penetración y acuerdos en países de nuestra región. También la administración Biden buscará recuperar un nivel más alto de su economía en crisis y recortar la dependencia que tiene con el imperialismo chino en áreas estratégicas. Buscará tener una política de seducción con los países de la región, suplantando el “garrote” que esgrimía Donald Trump, pero el tema no es el medio con el que se oprime, sino la opresión como fin.
Quienes esperaban otra historia con los demócratas en el gobierno, sólo vieron “el guante de terciopelo que esconde el brazo de hierro” con el que acostumbra a abrirse paso en el mundo los EEUU, brazo que hoy sacude Siria con decenas de muertos y heridos.




















