Eber López trabaja en el sector de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad. Elegido delegado de ATE por sus compañeros, había sido despedido tras encabezar los reclamos.
A paso tranquilo llegó por la calle de tierra hasta su lugar de trabajo, un corralón de la Municipalidad de Chascomús desde donde salen y entran los camiones de recolección de residuos y limpieza. Sus compañeros lo recibieron, a abrazos y apretón de manos. Se aseguró de marcar su ingreso. Ese mediodía del lunes 13, Eber López se reincorporaba a su puesto de trabajo.
Siete meses había estado sin cobrar su sueldo, tras haber sido despedido. Su pecado: encabezar los reclamos. Ahora un fallo judicial lo reconoció como delegado de ATE y ordenó su reingreso junto con otra compañera de trabajo, también despedida arbitrariamente. La secretaria general de ATE, María Alicia Barletta, tampoco quiso perderse ese momento de reencuentro. Lo mismo que las compañeras del comedor Muchas Manos. Hubo unas palabras para reivindicar este logro, un saludo de Eber, y un aplauso de bienvenida.
“Esto es un comienzo”, puntualizó Eber en referencia a su reintegro y las necesidades insatisfechas. Tras esta semana, de nuevo trabajando, conversamos con él sobre su recibimiento y este nuevo comienzo.
–¿Qué sentiste al reintegrarte al puesto de trabajo?
–Mucha alegría contenida y desatada en ese momento, de encontrarme con los compañeros, de abrazarme con ellos, darme la mano. Nos volvimos a ver la cara, si bien durante estos siete meses nos hemos encontrado en distintos lugares y situaciones. Pero ahí nos reencontramos en el ámbito en que nos conocimos, del trabajo, con el uniforme municipal. Un reconocimiento entre nosotros y un reconocimiento a todo lo que fue la lucha anterior a mi despido, durante los siete meses y ahora. Todo eso en el segundo de un apretón de manos, de un abrazo.
–¿Cómo han sido estos siete meses?
–Durísimos. Fueron meses en los que mis compañeros recibieron la ofensiva de los capataces; y del Poder Ejecutivo en realidad, porque nadie trabaja solo sino que hay una línea de hostigamiento hacia el trabajador municipal. Y se desató con mayor crudeza en el momento en que despiden un delegado. Obligados a hacer tareas que no les correspondían pero muy amenazados por el tema del despido de un delegado. A los compañeros le decían, lisa y llanamente, “te echamos un delegado, cuidá tu trabajo”. Y en ese marco el trabajador municipal vio un retroceso en sus derechos. Siendo que el trabajador municipal tiene toda la razón de protestar por los sueldos que ganan, por las condiciones de trabajo, por la falta de indumentaria, de herramientas de trabajo y demás. Yo en lo personal, fueron siete meses muy duros porque ni bien me despidieron salieron con los botines de punta a pegarme y en cuanto oportunidad lo creían preciso. Llegaron hasta a cuestionar a una compañera por haberse sacado una foto conmigo; y eso se lo cuestionó el propio intendente.
Y después trabajando. Porque yo, aunque fuera delegado despedido, mis compañeros me llamaban. Me acuerdo una vez que llovía, a las dos de la mañana, me llamaron y me dijeron: “disculpá la hora, que no seas delegado legal, pero para nosotros sos nuestro representante y nos estamos mojando todo porque nos hacen salir a trabajar lloviendo”. Entonces yo desde mi posición, incómoda por no tener los fueros legales en ese momento, hice todas las gestiones posibles para que eso no siguiera pasando.
–¿Cuál fue la clave para lograr la reincorporación?
–Yo estos siete meses me la pasé yendo todos los días al gremio para seguir reencontrándome con mis compañeros aunque fuera en otro ámbito. Se hicieron volanteadas. Se fue al Consejo Deliberante, donde se pidió una banca abierta exponiendo los temas de mi despido donde fue el gremio y los compañeros. Se hizo mucha fuerza y la Justicia en este caso falló en favor de los fueros gremiales y de las elecciones en tiempo y forma. Y ellos tuvieron que acceder. Porque también estaba la posibilidad de que no acataran el fallo y paguen una multa de 1000 pesos diarios. Son 30.000 pesos al mes. Ya tienen a un capataz en su casa pagándole la multa por incluso más que esto.
Nosotros, al conocer esta posibilidad, salimos con todo a los medios de comunicación acá en Chascomús a decir que si el Municipio para entregarte un par de guantes te pide que entregue los guantes viejos (porque es un ahorro hasta en lo más mínimo, que nos parece bien), cómo podía ser que por un capricho tuvieran a un trabajador en su casa pagando 30.000 pesos por mes. Que nos parecía que, si se llegaba a concretar, sería jugar con el dinero del vecino. Creemos que eso también tuvo peso en la decisión de que acataran la medida judicial y así lo hicieron.
–Lo que estás diciendo es que, además del fallo judicial favorable, tuvo mucha importancia la campaña política sobre el caso.
–Tal cual. Campaña desde afuera y también desde adentro con los compañeros.
–¿Las condiciones de tu puesto siguieron siendo las mismas?
–Cuando me reincorporan, las condiciones que le planteamos al Ejecutivo con el gremio es que sean exactamente las mismas, mismo lugar de trabajo, con los mismos compañeros. Así fue. Estas condiciones, desde hace siete meses que a mi me despidieron a hoy, no mejoraron nada. Todo lo contrario. Los camiones están en peor estado. Esta administración cuando entró dijeron que iban a hacer un baño para los trabajadores, que los camiones iban a ser arreglados, y demás. Luego de las elecciones, en las cuales fueron derrotados vergonzosamente, no renovaron ningún concejal, es como que bajaron los brazos. La verdad es que los trabajadores municipales siguen sin tener el baño que necesita cualquier trabajador en su ámbito de trabajo. Los camiones están en pésimas condiciones. Antes algunos le faltaban luces, a otros le faltaban estribos y a otros le faltaban frenos. Ahora a la gran mayoría no tienen ni luces ni estribos ni frenos. Las condiciones son penosas y las malas condiciones en el corralón donde presto servicio están empeorando.
-¿Qué situaciones se te presentaron esta semana?
–Los compañeros, el primer día, nos tomamos sin arreglarlo para comentarnos cosas y ubicarme en situación y demás. El segundo día vienen ya los compañeros de recolección de residuos de la mañana diciéndome que, en ocasión de entregar calzado de seguridad a todo el mundo, que vino el intendente a sacarse fotos, a ellos le entregaron botas. Y nunca más le entregaron nada. Y vinieron a pedir su calzado de seguridad. Después un capataz, continuando con las persecuciones, me sacó fotos a mí de espaldas y señalando que no tenía el calzado de seguridad puesto. Pero, en realidad, como son nuevos y los estoy ablandando, los tenía en la mochila y me los pongo para trabajar y después inmediatamente me los saco porque me provocan dolor en los pies y ampollas. Y este hombre lo publica en Facebook y comenta: “Éste delegado pide botines para sus compañeros y él no los usa”. Cuando ni siquiera me preguntó porque le hubiese explicado. Eso es parte de todas las persecuciones.
–¿Qué objetivos tenés planteado en lo inmediato?
–Empezar a acomodarme. Llamamos al secretario de Seguridad e Higiene de la Municipalidad para que por favor se presente en el corralón y empezar a recorrer los camiones. Empezar a trabajar para mejorar las condiciones de nuestros compañeros. Se viene la discusión del sueldo ni bien crucemos el 31 de diciembre. Y bueno, viendo cómo se viene esto que está diciendo Macri del achicamiento del Estado, de que supuestamente tenemos gente que no trabaja, de que habría que despedir para que el Estado sea eficiente… Hay mucha preocupación entre los compañeros. Los objetivos son ir por aumento de sueldo, que realmente nos sirvan para poder vivir. Un sueldo que alcance para poder vivir dignamente. Hoy el trabajador municipal tiene un sueldo inicial de $10.000 en bruto, que son $8.000 de bolsillo, a lo que hay que restarle las deudas porque con ese sueldo un trabajador se ve obligado a endeudarse para cubrir sus gastos. Y conservar los puestos de trabajo. Acá todos los diciembres han sido catastróficos, de mucha lucha porque se vienen con los despidos. Antes, con la campaña de los ñoquis intentaron despedir 39 trabajadores del sector donde yo estoy. Salimos a luchar, reincorporamos 34 y el resto quedó para ser analizado y luego reincorporaron dos más. Es un debate permanente que tenemos ahora, con respecto a estas políticas de achicar el Estado y ajustar. Necesitamos estar a la altura de los conflictos que ya se nos avecinan.






