El extractivismo y los agronegocios contaminantes no hacen cuarentena.
Los hechos lo demuestran por si solo, en Santa Fé continúan las fumigaciones. Entran 7000 camiones por día con productos transgénicos a la provincia, continúan diariamente los incendios en las islas frente a Rosario, para la cría de ganado y la soja, destruyendo el medio ambiente y la biodiversidad que habita en ella.
Situaciones similares se viven en otras provincias donde se fumiga con el veneno de los agrotóxicos. Se avanza con el desmonte en el chaco salteño, causando la falta de agua y las muertes para extender la frontera de la soja.
La megamineria no descansa, ni los medios de producción basados en el extractivismo que afectan nuestra salud, debilitando nuestro sistema inmunológico, envenenando los ríos y tierras.
Las petroleras avanzan con el fracking destruyendo la tierra y contaminando las napas, a la vez que expulsan a sus dueños, los pueblos originarios. Estamos ante un verdadero terricidio.
El capitalismo imperialista no se toma cuarentena, sigue acumulando ganancia de todas las formas posibles, con rebajas salariales y despidos masivos. Es este sistema el responsable de la destrucción de los ecosistemas que han generado él aváncese de virus y enfermedades que habían desaparecido hace décadas.
En épocas de bonanza las ganancias son de ellos, cuando les toca ganar un poquito menos las pagamos nosotros, el pueblo. Es por ello que debemos seguir luchando levantando la consigna, LA SALUD NO SE NEGOCIA. NO HAY TAPABOCA QUE PUEDA CALLAR NUESTRO RECLAMO. Está en juego nuestra vida y el futuro de nuestro pueblo y la de toda la humanidad.
El futuro debe ser nuestro con una economía sustentable y libre de venenos al servicio del pueblo y la nación.
Es posible vivir en un mundo más justo.
NO AL SAQUEO, SI A LA VIDA.
Corresponsal (Rosario, Santa Fé)




















