Se cumplen 73 años de la promulgación de ley 13.010 de sufragio femenino uno de los hitos más importantes en la historia de lucha de las mujeres por la igualdad de derechos civiles y políticos.
El 23 de septiembre de 1947 durante el primer gobierno de Juan D. Perón, Eva Perón “Evita” anuncia y confirma desde el balcón de la Casa Rosada la promulgación de la Ley de Sufragio Femenino –finalmente sufragio universal- e instó a las mujeres a ser protagonistas y tener un rol destacado en la política.

En nuestro país desde 1912, se habla de una democracia ampliada ya que se sancionó la tan conocida Ley Sáenz Peña que establece el voto secreto, obligatorio y universal -aunque sólo para los hombres-.
Desde los primeros años del Siglo XX contamos con diversos antecedentes de agrupamientos de mujeres que bregaban por la participación política, igualdad de derechos cívicos y una vida ciudadana. Agrupamientos como la Asociación de Universitarias Argentinas en 1902, y en 1905, el Centro Feminista de Buenos Aires y la Liga de Mujeres Librepensadoras. A estas se les sumaron las Agrupaciones Femeninas Sufragistas, y en 1907 Alicia Moreau de Justo y Elvira Rawson de Dellepiane formaron en Buenos Aires el Comité Pro-Sufragio Femenino. Y tan solo cuatro años después, en 1911, la doctora Julieta Lanteri por medio de una presentación judicial pudo convertirse en la primera mujer en nuestro país en emitir su voto.
En la década del 30, luego del golpe de estado que derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen los diversos agrupamientos femeninos vieron dificultados sus reclamos. Durante la década de 1940 diversos partidos políticos fueron incorporando mujeres a sus filas con secretarias, ramas o asociaciones específicas.
Para casi mediados del siglo XX, con muchos años de lucha por la igualdad de derechos políticos, sin fundamento jurídico o legal que permitiera excluir a las mujeres del sufragio, las limitaciones provenían de concepciones políticas y sociales sobre cuál es el rol de la mujer en la sociedad.

Con el gobierno de Perón, y con la figura de Eva, la lucha por la igualdad de derechos políticos, elegir y ser elegidas y el sufragio realmente universal se reactiva. Logrando, finalmente el 23 de septiembre de 1947 con una Plaza de Mayo repleta el tan esperado anuncio en boca de Evita:
«Mis queridas compañeras: Hemos llegado al objetivo que nos habíamos trazado, después de una lucha ardorosa. Debimos afrontar la calumnia, la injuria, la infamia. Nuestros eternos enemigos, los enemigos del pueblo y sus reivindicaciones, pusieron en juego todos los resortes de la oligarquía para impedir el triunfo. Desde un sector de la prensa al servicio de intereses antiargentinos, se ignoró a esta legión de mujeres que me acompañan; desde un minúsculo sector del Parlamento, se intentó postergar la sanción de esta ley».
El voto realmente universal y obligatorio se llevó adelante finalmente cuatro años más tarde, en la elección presidencial del 11 de noviembre de 1951, que le dio la reelección a Perón, y en la que Evita ya enferma, votó desde la cama de un hospital.





















