Inicio Noticias CFK pateó el tablero político

CFK pateó el tablero político

Se consolida y amplía la unidad necesaria para derrotar a Macri y Cambiemos. La CGT convoca a paro general el 29 de mayo, desbordada por el sindicalismo combativo. Redoblar los esfuerzos con el Movimiento Popular Liberación para derrotar esta política y garantizar con el pueblo en las calles que se rompa el acuerdo con el FMI. Para avanzar en las medidas urgentes y estructurales que necesita nuestro pueblo y la nación argentina.

La decisión de Cristina Fernández de Kirchner de postular a Alberto Fernández como candidato a presidente acompañado por ella como vice de la fórmula de Unidad Ciudadana-PJ, sacudió el tablero político electoral. Cristina lo hace cuando viene encabezando todas las encuestas. Pero en la síntesis de su video afirma que “no se trata de ganar, sino de gobernar”, marcando que este acuerdo obedece en primer lugar a avanzar en ampliar la unidad y en segundo lugar para generar gobernabilidad en la Argentina que viene luego de un país desbastado aún peor que en el 2001.

Acuerdo anti macrista

Si a este acuerdo se lo mira, como debe ser, el kirchnerismo cede la cabeza para lograr que esa unidad amplia ocurra.

Alberto Fernández nunca se desdijo de sus afirmaciones lapidarias sobre CFK y su gobierno. Fue Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y CFK hasta que renunció; y fue reemplazado por Sergio Massa luego del conflicto agrario. El núcleo duro del kirchnerismo lo caracterizó de empleado de Clarín, le sacó sus vínculos con Duhalde, etc. Luego, éste en el 2013 se acercó al Frente Renovador (FR) para ser luego en las elecciones del 2015 jefe de campaña de Massa. Y rompió con éste cuando viajó a Davos acompañando a Macri en enero de 2016. De allí saltó a trabajar con Florencio Randazzo –de quien fue su jefe de campaña para las elecciones del 2017–, quien desde el PJ le birló la posibilidad de salir primera senadora a CFK. A principio de 2018 se sella el acercamiento al kircnerismo y al poco tiempo Alberto Fernández pasa a integrar la mesa chica de Cristina con Máximo Kirchner y Axel Kicillof.

Así como en el 2003 hubo un acuerdo con Néstor Kirchner, hoy lo es con Cristina. Alberto Fernández no tiene peso territorial, ni construyó una corriente propia, con lo que está obligado a negociar con el kirchnerismo y otros sectores. Pero es sabido que su llegada obedece al requerimiento de los intendentes del conurbano bonaerense del PJ y otros dirigentes del interior para ganar amplitud y restarle poder a La Campora. El malestar en las filas kirchneristas se hicieron sentir en el activo de esa corriente.

Lecturas del acuerdo

La primera lectura del acuerdo es que golpea centralmente al oficialismo, y en particular la candidatura de Macri, ya que la nueva fórmula atiende los límites de la propia Cristina Kirchner y apunta a romper de alguna manera la polaridad que más le conviene al Ejecutivo (ya que la teoría del títere Fernández manejado por la Sra. Fernández es muy poco creíble). Por otro lado, es una movida efectiva porque sumergido en la crisis política de la alianza Cambiemos, deja con muy poco margen al gobierno para un recambio. De hacerlo sería una señal de extrema debilidad faltando días para el cierre de listas. Ahora el oficialismo buscará ofrecer a sus aliados la vice presidencia (se espera que la Convención de la UCR sea muy dura) y apuesta a que el Peronismo Federal se mantenga lo mas unido posible y no ceda a la propuesta de unidad que le ofrecen desde el PJ.

La segunda es la que presiona al Peronismo Federal, en particular a los gobernadores, en cuanto a si van a dividir la oposición o no (éstos tendrán su reunión el próximo miércoles). Sobre todo luego que Alberto Fernández afirmara que “pueden ir a las PASO y que la gente decida”. Apenas se supo la fórmula hubo varios gobernadores que saludaron la decisión.
Un tercer elemento es el contexto internacional, ya que es clara la injerencia de los EEUU en la vida interna de nuestro país. No solo en la economía, sino también en la Justicia, la Seguridad y la Inteligencia. Éstos jugaron fuerte en sostener a su candidato Mauricio Macri que se hunde en la crisis económica sin antecedentes (aunque ahora enciendan el pulmotor de la “tendencia a la baja de la inflación”). Pero también las elecciones en nuestro país se dan en el marco de una agudización de la disputa inter-imperialista, que tiene en la llamada “guerra comercial” entre los EEUU y China como eje internacional y la ofensiva sobre Venezuela por parte de los EEUU y sus aliados (como el gobierno de Macri) el eje en la región.

El imperialismo yanqui ha avanzado en la región y los gobiernos que se han impuesto en Brasil, Chile, Ecuador, Colombia, Paraguay y Argentina, entre otros, han cerrado alineamientos con los EEUU, si bien mantienen los lazos económicos con el imperialismo chino y otros como el ruso. Esta realidad agudiza las confrontaciones entre estados y monopolios por las riquezas en la región. De hecho, la disputa por el petróleo es el trasfondo de la ofensiva sobre Venezuela y es la que se desarrolla en Vaca Muerta en nuestro país. Aquí el macrismo profundizó la penetración de monopolios yanquis y otros en este yacimiento estratégico. No solo en esa región, sino que ahora entrega los yacimientos sobre la plataforma submarina argentina en el área Malvinas a monopolios ingleses y vinculados a ellos, violando la Constitución y las leyes nacionales. Lo mismo podemos hablar del litio y otros recursos estratégicos que constituyen las riquezas de nuestro país. En este sentido, la instalación de la base militar china en Neuquén aviva el conflicto internacional, como ya manifestó en su momento los EEUU.

Pero también es cierto que, tras imponerse en esos países, las políticas llamadas neoliberales –de derecha reaccionaria, hambreadoras y entreguistas– al poco tiempo empiezan a encontrar dificultades como en nuestro país producto de la propia naturaleza del plan económico que favorece la libre importación, la especulación y el endeudamiento en desmedro de la industria, las economías regionales y la soberanía nacional.
Es un contexto adverso para los sectores populares. Pero de crisis de las políticas económicas como las de Macri. Frente a esta realidad se van configurando acuerdos de unidad en la acción de las CTA’s y otros gremios como Camioneros y Bancarios junto a organizaciones sociales que vienen sosteniendo la lucha. Y en el terreno político fueron madurando acuerdos como el que encabeza el PJ en nuestro país ahora con la fórmula presidencial y el armado al un Frente Patriótico. Un reagrupamiento heterogéneo donde también conviven fuerzas democráticas, de centro izquierda y antiimperialistas con una clara hegemonía peronista, donde la corriente kirchnerista es la más importante.
Tenemos puntos de acuerdos en cuanto al reconocimiento de la voluntad de trabajar principalmente con los gobiernos como el de Evo Morales en Bolivia, Manuel López Obrador en México, Tabaré Vázquez en Uruguay, así como sostener la autodeterminación y no injerencia en la crisis venezolana. Desde ya que no compartimos el amarre con otras potencias imperialistas para contrarrestar el avance de los EEUU.

Compartimos acuerdos posibles y concretos en cuanto la reactivación del mercado interno y otros que apuntan a restituir conquistas arrancadas por este gobierno. Y vemos como una contradicción que se quiera pagar la deuda y cumplir con el FMI aun partiendo de la realidad argentina como sostiene Alberto Fernández, sin postergar urgencias populares y seguir estancando la economía, máxime cuando este endeudamiento histórico fue a la especulación y la fuga de capitales lo que requeriría investigar y denunciar esta gran y nueva estafa.

Nuestra táctica

Seguiremos trabajando una amplia unidad con los sectores que vienen enfrentando esta política, en particular los sectores vinculados a la corriente kirchnerista para resolver el primer problema que tiene el pueblo y es derrotar a Macri-Cambiemos en las calles o en las urnas. Desde esta perspectiva, lanzamos el Movimiento Popular Liberación y pasamos a hacer acuerdos e integrar alianzas electorales como el Frente Patriótico que lanzó el Senador Pino Solanas y que rápidamente tomó el PJ.

Las características de esos acuerdos y las fuerzas que lo dirigen, hacen redoblar mas los esfuerzos de todas aquellas organizaciones y dirigentes democráticos y antiimperialistas para triunfar en las elecciones y crear mejores condiciones en la pelea de un programa emancipador, como propone el MP Liberación, que arranca con el pueblo en las calles para lograr romper el acuerdo con el FMI y se avance en las medidas urgentes y estructurales que necesita nuestro pueblo y la nación argentina.

En este sentido, en el 50º aniversario del Cordobazo, estaremos en las calles en el marco del paro nacional de la CGT y reivindicando aquella gesta obrera y popular que marcó el camino que deberá transitar el pueblo para conquistar con los trabajadores a la cabeza la liberación nacional y social.

últimas noticias

últimas noticias

Barranca abajo

0
Crece la inflación, la desigualdad, la deuda, la entrega, los tarifazos, la corrupción, la represión…mientras caen los salarios, la fuente laboral, los programas sociales...