Inicio Historia / Teoría A 150 años del primer gobierno obrero

A 150 años del primer gobierno obrero

En 1871 los trabajadores de París “tomaron el cielo por asalto”, como dijo Carlos Marx, y controlaron la ciudad por 72 días.

Luego de la catastrófica derrota de los ejércitos de Napoleón III -Luis Bonaparte- en Sedán, en septiembre de 1870, frente a Prusia -posteriormente Alemania- se produce el derrumbe del Segundo Imperio francés, el gobierno queda en manos de la nueva Asamblea Nacional. El Gabinete que presidía Adolphe Thiers estaba dispuesto a aceptar las más humillantes y onerosas condiciones de paz impuestas por Alemania e imponer una nueva monarquía borbónica.

La ciudad de París había resistido un sitio de cuatro meses que culminó en enero de 1871 con la victoria del ejército prusiano y la proclama, en la ciudad de Versalles, de Guillermo I como emperador de Alemania. La clase obrera y el pueblo parisino combativo y organizado resistió tanto el sitio como la rendición de nueva Asamblea Nacional.

La Comuna nació en París el 18 de marzo de 1871, cuando el movimiento insurreccional tomó el poder en la ciudad y gobernó hasta el 28 de mayo de 1871, instaurando el primer gobierno de la clase obrera del mundo.

Con la pobreza generalizada a causa de la guerra Franco-Prusiana, durante esos dos meses el gobierno revolucionario promulgó una serie de decretos, como la desaparición del ejército permanente y su reemplazo por el pueblo directamente armado (milicias populares), la autogestión de las fábricas abandonadas por sus dueños, la creación de guarderías para hijxs de las obreras, la laicidad del Estado, la revocabilidad de mandato de los funcionarios que  posibilitaba su destitución si no cumpliese su tarea y cobraba un sueldo igual al del obrero, la obligación de las iglesias de acoger las asambleas de vecinos y de sumarse a las labores sociales, la remisión de los alquileres impagados, entre otras.

En todo el proceso el rol de las mujeres en la Comuna y para la Comuna fue muy variada. Contaban con variados antecedentes como los de septiembre de 1870 cuando un grupo de mujeres, con André Léo (Léodile Champeix) y Louise Michel a la cabeza, se manifestaron delante del ayuntamiento y pidieron armas para luchar contra los prusianos.

Una serie de resoluciones de la Comuna mejoraron la situación de las mujeres. Maestras y maestros percibían el mismo salario. Las compañeras de guardias nacionales caídos en combate recibían de la Comuna la misma indemnización que las mujeres casadas.

La experiencia de la Comuna fue aplastada a sangre y fuego en la llamada “Semana Sangrienta”. Para el 28 de mayo el saldo fue de unos 30.000 comuneros muertos y 43.000 prisioneros, de los cuales 10.000 fueron condenados, unos a la cárcel y otros al exilio en Nueva Caledonia. París se mantuvo bajo la ley marcial durante cinco años.

Días después de derrotados los comuneros, “con la sangre aún corriendo por los muros de los fusilamientos”, Eugène Pottier, trabajador textil y poeta, escribió los versos de La Internacional, sin saber que años más tarde se transformaría en el himno de los trabajadores del mundo entero.

Las reflexiones de Engels y Marx sobre esta experiencia nutrirían el acervo teórico del marxismo, especialmente la teoría del Estado, profundamente reformada después de las enseñanzas de la Comuna.

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