El pueblo boliviano solo le dio 6 meses de tolerancia al gobierno de derecha Rodrigo Paz, aliado de EEUU, Milei y otras expresiones similares en la región. Seis meses suficientes para que el pueblo boliviano se adelante a lo que hoy vivimos en nuestro país, ya que son políticas similares a las de Milei. A poco andar el nuevo gobierno aplicó una política de ajuste y se prepara para ejercer la entrega de los recursos naturales. En solo seis meses avanzó sobre la reforma agraria y conquistas que llevaron décadas de luchas para imponerlas con el gobierno de Evo Morales.


Con el Decreto Supremo 5503, el gobierno encendió la mecha de la crisis social y política, no solo traicionando su discurso de campaña, sino profundizando el ajuste de su antecesor Luis Arce. El decreto establece la eliminación de los subsidios a los combustibles. La respuesta popular fue inmediata ya que los aumentos llegaron hasta un 160% en la gasolina, impactando directamente en los precios de la canasta básica, el transporte y servicios, profundizando la inflación.
En el interior y sectores populares del Alto, hace varias semanas empezaron a manifestarse y preparar la ofensiva contra el gobierno. En este contexto nació la “Marcha por la Vida” que supo unir a distintos sectores sociales. El rápido proceso se fue enriqueciendo en política ya que se llegó a la conclusión que para derrotar el ajuste había que derrotar al gobierno. Pero junto a las expresiones iniciales espontaneas, se fue armando la organización consciente que recoge las tradiciones de lucha de la clase obrera y las 36 naciones indígenas.

La COB (Central Obrera Boliviana) entra en escena en la organización de los mineros y otros industriales, junto a los campesinos cocaleros, las juntas vecinales con su enorme tradición en la lucha territorial, los Ponchos Rojos, organizaciones campesinas, sindicatos mineros, maestros rurales, transportistas, de mujeres como “Las Bartolinas” y movimientos indígenas del altiplano. La COB convocó al paro por tiempo indeterminado mientras se bloqueaban más de 76 rutas, iniciando las marchas hacia La Paz y enfrentando la represión de las fuerzas de seguridad. Enfrentamiento que hizo retroceder la represión, desbloqueando las calles y rutas.
El gobierno central busca meter miedo sobre la población ejerciendo una represión brutal que ya lleva cientos de detenidos, heridos y muertos. También dictaminó la orden de captura nacional sobre Evo Morales quien se encuentra activo en la lucha y rodeado por miles de manifestantes que protegen su vida.
Estos actos represivos no pueden detener el levantamiento popular que en zonas adopta formas insurreccionales, armadas y ocupando edificios gubernamentales exigiendo la renuncia del presidente.

La crisis política se adueño del ejecutivo, llevando al vicepresidente a diferenciarse de Paz Rodríguez, hasta ahora con el apoyo de EEUU que emitió una denuncia de golpe de estado y Milei quien está denunciado por haber enviado un avión hércules con municiones y bombas de gas lacrimógeno para la represión, de la misma manera que lo hizo Macri en el 2019 cuando se concretó el golpe de estado contra Evo Morales.
Las movilizaciones de mineros y campesinos ocuparon La Paz, en permanente ir y venir de los enfrentamientos con las fuerzas represivas, que a medida que se sostiene se van sumando nuevos contingentes que llegan y agudizan la crisis política.
Este escenario abre la posibilidad de que se impongan las fuerzas populares con un programa anti ajustador y soberano, llevando la lucha a un escalón ingobernable que haga caer al gobierno.
Otra salida posible es la agudización de la lucha por arriba o por la vía institucional donde renuncie el presidente, asuma su vice Edmand Lara, y de marcha atrás a las medidas sobre los combustibles y privatizaciones, buscando descomprimir y hacer pasar el ajuste de manera más dosificada.
Lo cierto es que desde el gobierno central apuestan por estas horas a la represión, el desgaste y hasta el hartazgo de algunos sectores, que posibilite echar mano al estado de sitio y sacar el ejercito a la calle. También el ejecutivo tiene en reserva la “bala de plata” y hacer valer la posición de EEUU como su patio trasero habilitado a intervenir como en Venezuela o su intención en Cuba, por medios militares para “estabilizar la situación” si el gobierno de Paz, en este caso, lo requiera.
“La mancha venenosa”
El escenario ajustador y de despojo que aplican los gobiernos neoliberales en la región, tienen antecedentes en la historia reciente, donde una chispa en un país pudo incendiar las praderas en otros países. Así fue con el “Ecuadorazo” de 1997/98 que precedió a las puebladas durante el fin del menemismo y el Argentinazo del 2001 que logró derrocar al gobierno ajustador de La Alianza. Este levantamiento popular estimuló la lucha en Bolivia que venía desde el año 2000 contra la privatización del agua, y luego el “febrero negro” del 2003 con levantamientos populares y paros contra el ajuste brutal mediante un impuestazo a los salarios que exigía el Fondo Monetario Internacional (FMI) para reducir el déficit fiscal, y se profundizaría con la llamada “guerra del gas” en noviembre de 2003, luchas que llevaron en el 2006 a la victoria presidencial del MAS de Evo Morales.

La “mancha venenosa” para los sectores dominantes locales y los estados imperialistas, en particular los EEUU, es que se extienda la lucha de Bolivia, pero también la de Ecuador en curso o la de nuestro país. Estas recetas neoliberales conocidas se repiten en el tiempo, pero, así como la derecha se impone, la lucha también se contagia, repitiendo ciclos en la historia de la lucha de clases bajo el sistema capitalista imperialistas, con marcadas características en los países dependientes y en dura disputa como los de la región.
El final está abierto y las enseñanzas en el campo popular para no cometer errores anteriores también.
GF




















