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Crónica de un día anunciado

«Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo,
volver otra vez a luchar, y así hasta la victoria».
Será Ley

Es un día caluroso. El calor abruma, nos quita el aire. Y a medida que vamos llegando al Congreso, la sensación de ese calor resignificado por la marea que avanza se nos acerca como un aviso de que lo colectivo está vivo al igual que el destino hacia el que nos dirigimos.
El paso es lento, pero firme y decidido.

Este último viernes fuimos miles hasta el corazón de la ciudad, una vez más, para protagonizar una vigilia histórica. Que implicó no sólo estar despiertes sino también asumir un rol activo de vigilancia sobre diputados y diputadas para que no se corrieran del camino del pueblo. Porque con la lucha por el aborto pasa eso. El pueblo se impone, ordena, gobierna, conquista. Y a les legisladores no les queda más que escucharnos.

La lucha por el aborto legal, que comenzó unas cuantas décadas atrás con un puñado de mujeres visionarias y convencidas, hoy se convirtió en una bandera para miles y miles de personas que decidimos levantarla y hacer historia. Porque dejamos de ser testigos de nuestro propio destino y asumimos nuestro derecho a decidir sobre él. A decidir sobre nuestros cuerpos, sobre nuestro futuro y a decidir sobre el rumbo de nuestro pueblo.

No hay sensación de derrota en los rostros que vemos hoy, la avenida Callao rebalsa de gente
enverdecida, alegre, decidida. Entre las miles que nos acercamos a la zona, somos muchas las que nunca abortamos y somos muchas también las que sí lo hicimos y en las sombras. Somos, en definitiva y de cualquier manera, muchas con un derecho negado. Y nos acompañan, además, susurrantes pero con la voz bien viva, las miles de muertas por abortos clandestinos que nos pesan sobre las espaldas y nos obligan a seguir luchando. Por eso, lo que no se logró hace dos años fue sólo un mojón en esta historia, un ensayo de la victoria.

No hay frío, no hay lluvia, no hay calor, no hay pandemia que pueda contra un pueblo
decidido a avanzar.

Así, al igual que lo hicimos antes, el 29 de diciembre próximo vamos a volver a levantar
nuestra voz y seremos aún muches más haciéndonos escuchar en el Congreso. Ese día no sólo asumiremos nuestra responsabilidad de presionar una vez más al Senado para que apruebe la ley, sino que también asumiremos nuestra responsabilidad de marcar un antes y un después en la historia de nuestro movimiento y de nuestro país. Ese día, la fuerza de nuestro pueblo, que a veces la creemos dormida pero que siempre vive como un río subterráneo esperando para salir de abajo de la tierra, se impondrá soberana y nos llevará un paso más adelante en el camino hacia la liberación.

Porque no vamos a parar hasta que sea ley. Y no vamos a parar hasta que la maternidad sea
deseada y no forzada o impuesta como un destino del que no podemos escapar.

Será ley.
#EsAhoraSenado

[Fotorreportaje] ¡Estamos haciendo historia! #SeráLey

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