Este 17 de Octubre, se cumplen 75 años de unas de las primeras grandes movilizaciones y puebladas de la historia de nuestro país. La clase obrera salía a la calle a la disputa política y en defensa de las conquistas logradas durante los últimos años, organizadxs como lxs trabajadorxs frigoríficos Swift y Armour Berisso que se convocaron ese 17 de octubre para oponerse a los sectores de la oligarquía.
Los primeros días de octubre las clases dominantes presionaban al Presidente de Facto, Edelmiro Julián Farrell, para que apartara a Perón de la Secretaria de Previsión y Trabajo, los sectores conservadores con este hecho querían golpear a una clase obrera que había conquistado derechos como el aguinaldo, la jubilación, el estatuto del peón, las convenciones colectivas, etc. Es así que el 9 de octubre Perón es destituido de su cargo y a los pocos días llevado preso a la Isla Martín García, hecho que fue bisagra para que la organización obrera convocara a tomar las calles y a organizarse para no retroceder y liberar a Perón.
El 15 de octubre la FOTIA declara en Tucumán la huelga general, como resonancia se acoplaban ese mismo días sindicatos de Rosario. La CGT convocaba para el 18 de octubre una movilización, pero la clase obrera no esperó y desde el 16 empezaron a movilizarse para protagonizar la «gran pueblada del 17 de Octubre».
Ese 17 de Octubre cientos de miles de obrerxs acudían desde las fábricas, frigoríficos, talleres a las principales plazas del país y Plaza de Mayo era desbordada, la movilización también realizo escrache en las fachadas de los edificios de la oligarquía e instituciones tradicionales como el Jockey Club, La Sociedad Rural o el diario La Nación.

El 17 de octubre marcó un antes y después en la historia del movimiento popular argentino. Demostrando que el pueblo argentino defiende los derechos conquistados. Pero también sentó las bases del futuro del movimiento peronista, ya que la movilización de masas y la organización de lxs trabajadores va a entablar un vínculo muy particular con Perón.
Desde los sectores oligárquicos y sus intelectuales orgánicos como Germani, se intentó imponer que las masas obreras argentinas eran seguidistas y estaban manejadas por Perón. Esta línea de análisis llevó a la subestimación del movimiento obrero y sobre todo a concepciones equivocadas sobre la construcción del peronismo como movimiento.
Muchas de las medidas que Perón concede desde la Secretaria de Previsión Social y Trabajo son reclamos que el movimiento obrero venía exigiendo desde la conformación de la FORA en las primeras décadas del S. XX. Es Perón dentro del gobierno del Grupo de Oficiales Unidos (GOU) quien impulsa políticas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de lxs trabajadorxs.
Pero también lleva adelante, a partir de la Ley de Asociaciones, la intervención estatal del sindicalismo. Según el cual debía existir un sindicato único por rama con personería jurídica para participar de las CCT. Si bien la medida conllevó un reforzamiento del aparato sindical argentino, también significó la pérdida de su autonomía en relación con el Estado.

Perón concebía a los sindicatos como una de las patas fundamentales del movimiento que se comenzaba a gestar. Pero siempre buscó evitar los «desbordes» y ser él quien dirigiera. Como clara expresión de los sectores de burguesía nacional Perón se va a apoyar en la clase obrera para llevar adelante un proyecto autónomo e industrialista de país.
Desde ese 17 de octubre la clase obrera argentina dejo en claro al conjunto de las clases dominantes que están dispuestas a todo para defender los derechos y conquistas que tanto han costado.
En este momento tan particular que nos toca atravesar al pueblo, donde la reacción se organiza y presiona para imponernos un plan de ajuste y flexibilización laboral debemos retomar la historia y experiencias que ha desarrollado la clase obrera desde esa gigantesca pueblada del 17 de octubre hasta el glorioso Cordobazo que puso en jaque a la dictadura de Onganía y su plan de ajuste.




















