Se acerca un nuevo aniversario de la gesta popular del 17 de octubre, que marcó un punto de quiebre en la historia del país y dio nacimiento al movimiento peronista. Este aniversario encuentra al país azotado por dos pestes -la herencia macrista y la pandemia- campo fértil donde los sectores reaccionarios avanzan en el chantaje destituyente, generando corridas cambiarias, sin rendir las divisas de exportación especulando con una nueva devaluación.
La matriz de fondo donde se asientan esta ofensiva, la podemos encontrar en una misma matriz de dependencia de un modelo agro exportador, primarizado y extractivista.
El gobierno de Alberto Fernández tomó medidas tempranamente con el ASPO (aislamiento social, preventivo y obligatorio) y las inversiones en el área de la salud, en cuanto a la compra de respiradores y construcción de hospitales con camas suficientes para que hoy con cifras récord de contagios, todavía no se hayan saturado las camas. Ahora, si bien lxs trabajadorxs de la salud que exponen su vida todos los días, lejos están de ser empoderados en cuanto a sus salarios y condiciones laborales.
A la par de esta situación se va desarrollando una crisis económica comparable a los años más duros de inicio del siglo XX. Frente a esta situación, el gobierno destinó el 5% del PBI al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y a los Programas de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), y tomó una batería de medidas sociales para asistir en la emergencia a más de 9 millones de argentinxs.
Pero la profundidad de la crisis hacen necesario poner en marcha una política que se plantee el cambio de la matriz económica y un cambio en el rol del Estado. La salida es por el camino del impuesto a las grandes fortunas, pero no puede ir a la par de rebajar las retenciones y quitar gravámenes a las grandes exportadoras con el único fin de traer más dólares, dándoles más poder de chantaje. A la par que se toman estas medidas donde los monopolios concentrados se llevan la parte del león, se plantea el «derrame» hacia los sectores más castigados de la producción y lxs trabajadores.
Se puede hablar del papel presente del Estado y es cierto, ya que si se lo compara con el modelo macrista se ha podido ver en cuanto a la pandemia y la emergencia social, pero está muy por detrás de lo que hace falta para despegar e iniciar un nuevo ciclo político-económico en el país, ya que hay medidas tomadas y la perspectiva muestra que se puede tener un Estado más presente, pero eso en sí mismo no resuelve el problema si el rumbo no rompe con las viejas recetas que mantienen la dependencia económica como reconocer la Deuda pública odiosa y usuraria, así como sostener y reforzar los agronegocios y el extractivismo minero y petrolero.
En el marco de un nuevo aniversario del 17 de octubre nos parece importante aportar al debate y traer al presente las medidas que llevó adelante el primer gobierno peronista que dieron satisfacción al pueblo y fortalecieron las bases de un país que buscaba un emergente con independencia económica y política luego de la guerra mundial.

Más allá de las limitaciones de clase que encerraba el propio peronismo, el proceso encabezado por el General Perón y Eva Duarte, mostrarían medidas económicas, sociales y políticas que se llevaron a cabo en dos planes quinquenales y que fueron de una enorme riqueza como nunca antes se había visto en el país.
Un proceso dirigido por la burguesía nacional con reformas que abandonarían la matriz agro exportadora que se había impuesto con el golpe de 1930 a Hipólito Irigoyen encabezado por el General Uriburu iniciando la dictadura de la llamada «Década Infame».
Este proceso venía a llenar un lugar, donde la URSS triunfadora de la segunda guerra mundial influenciaba al movimiento obrero mundial y gobiernos nacionales en varios países del mundo, por otro lado EEUU ponía en marcha el Plan Marshall de reconstrucción de Europa y pasaría a erigirse como una potencia mundial.
El peronismo inició y profundizó políticas industrialistas y otorgó grandes concesiones al movimiento obrero como una forma certera de atracción, ya que este venía con una historia de luchas desde finales del siglo XIX y ahora muy influenciado por las ideas socialistas y comunistas más fortalecidas que nunca después del triunfo sobre el nazismo.
Perón desde la Secretaria de Trabajo y Previsión tomó grandes reivindicaciones por las que venía luchando el movimiento obrero, como el Estatuto del Peón que estableció un salario mínimo y procuró mejorar las condiciones de alimentación, vivienda y trabajo de lxs trabajadores rurales; el establecimiento del seguro social y la jubilación que benefició a 2 millones de personas; la creación de Tribunales de Trabajo; y el establecimiento del aguinaldo, entre otras medidas. Así, empoderó al movimiento obrero (aunque siempre fue como clase la «columna vertebral» y no «la cabeza» del movimiento), el peronismo logró cooptar a muchos dirigentes que venían cercanos a las ideas comunistas, anarquistas o socialistas. Miles del interior llegaban a las grandes ciudades para incorporarse a las fábricas, eran lxs «cabecitas negras» bautizados por Evita.
Esa burguesía cumplió un ciclo en el poder hasta que triunfó el golpe palaciego de la «fusiladora» de septiembre de 1955. Las limitaciones de esa burguesía nacional, expresadas en su doble carácter y sus vacilaciones que desconfiaba de lxs trabajadores, no pudo parar el golpe de la oligarquía que se impuso a sangre y fuego. Allí comenzaría a escribirse una nueva página en la historia argentina pero ya con el dominio de los sectores terratenientes y monopólicos hegemonizando el Estado.
Una de las políticas más importantes llevadas adelante por el gobierno justicialista, fue el desarrollo y fortalecimiento del IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) que si bien fue creado bajo la presidencia de Edelmiro Farrel, tuvo un fuerte desarrollo y vigencia central desde la secretaria de trabajo y previsión dirigida por Perón. Luego, ya desde el gobierno sería una de las columnas vertebrales de la política económica junto a la nacionalización del sistema bancario y la creación de la Maria Mercante.
Desarrollaremos con datos lo que significó el IAPI, pero no solo como un ejercicio de la memoria histórica del país, sino con la intención de abrir un debate acerca de lo que significa un «Estado presente» con un rumbo económico independiente.
Es interesante el ejercicio de comparar con datos concretos la diferencia entre un modelo que tenía como centro una política económica independiente en el comercio exterior y el modelo actual con una matriz económica dependiente.

El IAPI Funcionó bajo la órbita del Banco Central de la República Argentina. A través de este Instituto el Estado Nacional intervino directa y monopolicamente en todas las transacciones comerciales internacionales. Cabe mencionar que hasta la entrada en vigencia del IAPI, las operaciones de exportaciones de granos eran realizadas de manera oligopólica por empresas dedicadas a tal fin nacionales y extranjeras, estas últimas sobre todo inglesas. Como vemos el modelo actual es el que atrasa mucho más que 75 años.
El IAPI compraba los cereales con destino a la exportación, básicamente trigo, asegurando al productor un precio sostén que se anunciaba previamente. Intervenía asimismo para la importación de bienes de capital que aún no se fabricaban en el país como maquinarias, rodados, etc.
Su actividad brindaba seguridad al productor en la colocación de sus cosechas, pero además, la diferencia entre los precios de compra y los de venta en el mercado internacional arrojaba beneficios económicos que fueron utilizados para el otorgamiento de créditos a los sectores productivos.
Funciones del I.A.P.I.
El instituto interactuaba entre los productores nacionales y los compradores extranjeros, particularmente intermediaba en las exportaciones de cereales, carnes y cueros y defendía la eventual caída de los precios internacionales de nuestros productos en el marco de la post-guerra. Su fuente de recursos estaba originada por las diferencias obtenidas en las compras y ventas de productos en el mercado internacional.
Ejercía la concentración del poder de compra en manos del Estado apuntando a abaratar los productos importados y operaba en los dos momentos es decir cuando los precios nos beneficiaban y en el momento de precios bajos subsidiaban al productor pagando por encima del precio que se lograba en el exterior.
También otorgaba préstamos a los productores concedidos sin obligación de cancelación. En 1949 este organismo participo en el 99% de las exportaciones del país hasta llegar a 1953 al 70%
Comercial
El Instituto compraba a los productores los cereales que luego exportaba y manejaba cupos de compra según el cereal que fuera. Manejaba la compra proporcionada de las existencias de carne y cueros según las diferentes situaciones económicas reinantes y tenía como principal tarea colocar los productos nacionales en los mercados internacionales. Se firmaban convenios bilaterales con países extranjeros.
Financiera
Se otorgaba fondos a las reparticiones públicas para la compra de bienes de capital.
Intervino en la compra de: ferrocarriles, teléfonos y buques para la Marina Mercante. Los gobiernos provinciales recibieron financiamiento también para la compra de bienes como: camiones, tractores y equipos para obras viales.
El sector privado se benefició con sus fondos en diferentes ramas como industria frigorífica, metalúrgica, jabonera, textiles y otras.
Para reducir los gastos se implantó un sistema de reaseguro sobre las mercaderías de propiedad del Instituto almacenadas en depósitos propios o arrendados y las que se encontraban en tránsito o en aguas jurisdiccionales.
Regulación del mercado interno
Compra en el mercado interno de productos que no encontraban colocación por ejemplo arroz. Establecía margen de beneficio para el sector industrial y fijaba precios de mercaderías. Compraba excedentes de sobreproducción y no los vendía en el mercado interno. Creaba comisiones mixtas para afrontar la crisis de algunos productos.
Adquiría materia prima para entregársela a los industriales para que la procesaran por cuenta y orden del instituto.
De promoción y fomento
Las actividades productivas prioritarias recibían tratamiento especial – créditos sin obligación de devolución. Se promovía la venta de productos a menor precio en zonas perjudicadas por fenómenos climáticos y se pagaba adicionales a productores ubicados en zona de sequía. Si el mercado internacional dificultaba el abastecimiento, el instituto los importaba y distribuía dentro del país.
Se garantizaba el precio sostén en origen
Esto beneficiaba principalmente a las economías regionales, ya que a los años de buen rendimiento de cosechas, suelen resultar malos en cuanto a los beneficios, porque la sobreoferta hace bajar los precios y al contrario, con cosechas magras elevan los precios que con costo menor de recolección y fletes elevan ganancias. Esto suele suceder, de ahí la importancia de los precios sostén.

El camino es por acá
La realidad arroja un crudo resultado, ya que la monopolización del control y comercialización de los cereales por parte de empresas internacionales y monopolios nacionales solo llevan a la destrucción de los pequeños y medianos productores, que no les queda otra que vender a los grandes acopiadores que fijan los precios y se llevan las remesas a sus casas matrices fuera del país. El ejemplo de Vicentin es más que claro en este sentido. Miles de productores subordinados al monopolio, que los dejó en banda debiéndoles millones de pesos.
La situación demanda la necesidad de la reconstrucción de un Instituto que intervenga en los mercados como lo hacía el IAPI, estableciendo, por ejemplo los referidos precios sostén para distintos productos creando estructuras para luego poder comercializarlas en coordinación con los pequeños y medianos productores de las regiones.

Mirando la demanda interna, principalmente, el Instituto podrá implementar adelantos para la siembra a cuenta de la venta, créditos a tasa subsidiada, precios superiores a los ofertados por los competidores, asesoramiento técnico en conjunto con el Inta y el Inti, etc.
Hoy, estamos viviendo un verdadero chantaje por parte de los principales grupos agropecuarios y exportadores, que no rinden las divisas a pesar de la mala resolución del gobierno de rebajarles 3% las retenciones y mantienen 17 millones de toneladas en los silos.
Es este aspecto, si hubiera un IAPI -con sus respectivas adaptaciones y mejoras-, y las exportaciones se hicieran a través de ese organismo, habría control estatal de las divisas, rompiendo el chantaje cobrando de inmediato y sin intermediarios que, liquidan y venden en función de sus intereses y no en el del país.
Esos sectores agro exportadores, están hoy en la ofensiva destituyente y fueron los artífices de la política macrista que eliminó la obligación de liquidar las divisas de las exportaciones en el mercado local (Decreto 893/2017).
El IAPI viene a ser una necesaria herramienta del período para salir de la crisis y avanzar en ganarle terreno a la dependencia económica y política. Una gran herramienta para la regulación del mercado interno, que le permitiría al Estado redirigir los recursos que hoy quedan en manos de unas pocas compañías agro exportadoras hacia el desarrollo del país.
En esta breve reseña, buscamos rescatar las medidas nacionales, independientes que hay ayudado al crecimiento del país. Son medidas no solo necesarias, sino posibles de establecer las cuales, de hacerlo, deberán tener el protagonismo de la lucha popular con lxs trabajadorxs en el centro, porque la dependencia se ha profundizado de manera exponencial en estas décadas y los monopolios que controlan las exportaciones no largaran así nomás el poder que significa la principal entrada de divisas del país.
El avance de la lucha y estas medidas allanarán el camino hacia la liberación nacional y social.




















