Garanticemos el rumbo popular

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La lucha contra el covid-19

La tediosa lucha contra la pandemia está atravesando una etapa muy dura. Los números siguen subiendo y la meseta que señala el gobierno de CABA se da sobre números altos en plena remontada de la curva de contagios. El pico no ha llegado y las medidas del gobierno de endurecer en los primeros 15 días del mes de julio dio un resultado más laxo, por el hartazgo de la población, la falta de control y la presión de los medios hegemónicos de comunicación que buscan abrir la cuarentena como una de las formas de desestabilizar al gobierno. La provincia de Buenos Aires ya superó los 100 mil casos. La situación es muy delicada con un promedio de 110 muertes diarias y un 65% de ocupación en el AMBA.

Estamos atravesando «el ojo del huracán», y flexibilizar y apelar a la responsabilidad de la población lleva a una situación muy delicada entre el umbral de tirar por la borda los meses ganados o salir adelante hasta que empiece a descender la curva que se estima a mediados de septiembre. Mientras tanto es sumamente necesario el autocontrol popular para cumplir con la cuarentena si no se es necesario salir, y extremar el cuidado protocolar.

Los ejemplos de España o Francia, que señalan algunos medios, ocultan que esa flexibilidad que pregonan, ocurre cuando la curva es descendente, y aun así han tenido que volver atrás en muchas ciudades por el descontrol. Esos mensajes flexibilizadores se asimilan más en los sectores donde más llega la influencia de la alianza que gobierna la Ciudad y los medios como Clarín o América. Donde más han calado las ideas de «anticuarentena» y el supuesto «respeto a la libertad individual». Esto podría traer consecuencias serias en CABA y en el gran Buenos Aires, ya que se rompería la unidad en el AMBA frente a una remontada de contagios.

También en varias ciudades del interior se ha vuelto a fases más duras de la cuarentena, porque ante la mínima filtración, el virus se expande de manera exponencial como es el caso de Jujuy que volvió a la fase 1 donde ya los casos han superado a Chaco y colapsaron las camas en hospitales. También volvieron de fase Mendoza, Santa Cruz y Río Negro. Córdoba tuvo una remontada de casos. 

La tarea de lxs trabajadorxs de la salud siguen sin descanso en los hospitales que cada vez más se van cargando de pacientes y en muchos casos no cuentan con recursos sanitarios para hacer frente a las urgencias. Las organizaciones sociales en el trabajo en los comedores y merenderos barriales sigue siendo un factor fundamental, son las que están en la primera fila de la red solidaria y las más castigadas por el virus, y muchas veces sin recibir asistencia ni insumos materiales y sanitarios. Con razón se exige que las organizaciones sociales se declaren esenciales.  

La designación por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que nuestro país pruebe la vacuna contra el Covid-19, es una muy buena noticia, que habla de la calidad y el esfuerzo de lxs trabajadorxs de la salud, científicxs y políticas del gobierno que han hecho frente a la pandemia en condiciones de gran adversidad. Los avances en varios países, sobre la vacuna que ya probaron en personas dando resultados positivos y sin contraindicaciones severas, pone una luz al final del túnel, aunque esto agudizará la guerra comercial por el control, distribución y comercialización de la vacuna. Es imprescindible exigir a nivel mundial que se avance en la fabricación masiva y gratuita de la misma.

Lo sagrado y lo profano

Cada día que pasa se pone de manifiesto por un lado, los esfuerzos del gobierno por acudir a la emergencia junto con el debate sobre las medidas estructurales a corto y mediano plazo que se necesitan para salir de la crisis económica que nos dejó el macrismo y lo que va de la pandemia. Las maniobras desestabilizadoras recurrentes son la forma que adoptan los sectores de la economía y la política que se beneficiaron con el macrismo para seguir sin ser tocados, cual «vacas sagradas», en sus mega ganancias. 

Estos buscan cualquier flaco para montar operaciones desestabilizadoras contando con el control de los medios de diarios, radios y TV. Frente a esta realidad se plantea dos caminos, uno el de «no confrontar» (incluye no solo la retórica, sino no tomar medidas que los irriten) «porque de lo contrario, en la confrontación, una parte del electorado de centro se escapa hacia la derecha» (en este sentido se cuestiona «el sectarismo» del gobierno de CFK en el 2015 como uno de los factores del triunfo de Macri). El otro camino, es avanzar sin temor, con las medidas que el pueblo y la Nación necesitan, empoderando al pueblo porque de lo contrario solo obtendremos el resultado tan temido, antes mencionado. Sin dudas el escenario de confrontación y odio lo impusieron los sectores reaccionarios porque es el que mejor les da resultados, porque «marcan la cancha», se adelantan y ensanchan la grieta, porque son conscientes que para salir de la crisis hay que avanzar sobre los intereses concentrados que ellos detentan, ya que no se puede conciliar lo sagrado con lo profano, su militancia es oponerse a lo que sea, montar operaciones y deformar la realidad. «Si se les concede avanzan, y si se los toca también».  

El debate que se ha instalado es con qué rumbo salimos de la crisis y la pandemia. No discutimos en este sentido, si el presidente se tiene que ver con los que controlan el poder económico y estratégico en un país de alta dependencia como el nuestro, entendemos que no pasa por acá la discusión, ya que el gobierno se puede sentar con esos sectores para explicarles los efectos que tendrán las medidas estructurales necesarias por las condiciones económicas y sociales que nos dejó el macrismo y la pandemia, y que tales medidas van a afectar los intereses de esos sectores concentrados. 

Se puede explicarles por las buenas, que «ha llegado el momento de ganar menos» como afirmó el Presidente y que lo conveniente es que allanen el camino para avanzar en políticas favorables al pueblo, y si no ceden,  obligan al gobierno a ir por las malas. Hay que decir que ya vamos teniendo reacciones a la acción anunciada en su momento por el gobierno. El caso Vicentin, el «bono a las grandes riquezas» y la negociación de la deuda con los buitres son ejemplos claros que no se puede conciliar lo sagrado con lo profano o avanza el pueblo o lo hace la reacción, y no es un capricho de retórica subjetiva. Es la cruda realidad. 

El Frente de Todxs es la expresión de acuerdos en la diversidad política y de clases que tuvo un eje en derrotar al macrismo y Juntos por el Cambio. Con el triunfo en las elecciones se cerró un ciclo y se abrió el que está transcurriendo. Siempre dijimos que en esa diversidad se constituía un polo donde se encuentran sectores de clases populares junto a otros sectores no reaccionarios que confluimos para enfrentar al macrismo y la reacción. 

Dicho esto, no se puede dudar en cerrar filas frente a la ofensiva de los sectores reaccionarios que buscan desestabilizar al gobierno y dividir al pueblo. Frente a esta realidad, es importante señalar una cantidad de medidas del gobierno que atienden la emergencia tanto en lo sanitario como en lo económico-social. La realidad nos va mostrando que a la par, el gobierno otorga también beneficios sin pedirles nada a cambio a los sectores concentrados, como con los ATP y los acuerdos de rebaja salarial, mientras estos toman más fuerzas y siguen organizando maniobras conspirativas. 

Se podrá discutir la correlación de fuerzas o la conveniencia del momento y cómo serán las etapas para avanzar con las medidas populares, pero lo que no podemos hacer es buscar conciliar lo sagrado con lo profano. La verdadera confrontación pasa por las medidas de fondo y es allí donde se debe apelar más que nunca al pueblo, comenzando por la unidad del Frente de Todxs. 

Hay quienes buscan «conciliar lo sacro y lo profano» con «políticas de derrame», pero la realidad económica y social del país (no la subjetividad), indica que es necesario emprender un camino soberano. Si va a prevalecer esta última opción, es cuando el capital político -esa mayoría que eligió terminar con el gobierno de Juntos por el Cambio- pasa a ser fundamental. ¿Esto quiere decir que no se deba dialogar y hasta negociar con los sectores monopólicos y terratenientes que expresan el 43% del lectorado? No, gobernar no es un acto lineal, tiene idas y vueltas, tiene avances y retrocesos y etapas, pero siempre es en función impedir que avance la reacción y para eso hay que empoderar al pueblo en la gran tarea de reconstruir una economía hecha polvo. 

Cuando se dan señales y se toman medidas hacia otra dirección, lo que se logra es traer incertidumbres que solo aprovecha el enemigo. En este sentido, es necesario poner en debate en el campo del pueblo, estas cuestiones, creemos que estamos a tiempo y para eso tomamos la voluntad del propio Presidente cuando manifestó «Quiero convocarlos a que si alguna vez sienten que me desvío, salgan a la calle a decirme lo que estoy haciendo. Les prometo que volveré a senda sin dudarlo».

Medidas necesarias

Está en comisiones del Congreso el Proyecto de Presupuesto 2021, en él se verá el rumbo de la economía y las medidas. También se prepara un paquete de 60 medidas que se anunciaran en estos días. Pero la señal que se ha dado en el acuerdo en la paritaria docente dista mucho de ponderar a lxs trabajadorxs, y por esa razón no se bajó a las regionales el debate sobre la propuesta. Esto trae malestar y división que solo es aprovechado por la reacción. Si se estableciera un impuesto a las grandes fortunas de manera permanente, se lograrían recaudar alrededor de 3500 millones de dólares, que no le «movería el amperímetro» a los 10 apellidos que juntos amasan miles de millones por año. 

Seguir emitiendo pesos para mantener el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y otras medidas sanitarias y sociales es justo, pero a la vez peligroso sostenerlo en el corto tiempo. El IFE ha sido una gran ayuda del gobierno nacional hacia los que menos tienen, y como tal se tiene que transformar (y en lo posible ampliar en su monto) en un ingreso universal mientras no haya trabajo. Son 9 millones que se inscribieron para recibir la ayuda de 10 mil pesos. 

Para garantizar el rumbo popular es necesario generar rápidamente fuentes de trabajo, sin precarización y bajo convenios con salarios que cubran la canasta familiar. 

Sin lugar a dudas promover la obra pública donde se incorporarán gran cantidad de mano de obra es una necesidad vital, pero a la vez debe haber recursos económicos para promoverla. El alargamiento de plazos para pagar a los bonistas dará respiro, pero a la media o a la corta será un condicionante. No podemos volver a endeudarnos, por lo que será necesario hacer pagar a quienes se la llevaron con pala y estafaron al fisco. 

Necesitamos un plan que fomente la construcción de barrios populares, así como las obras de cloacas, calles, cordón cunetas, plazas y otras obras menores. El paradigma principal debe cambiar hacia una alianza entre el Estado, las cooperativas sociales y Pymes, rompiendo la lógica de las grandes empresas constructoras que solo buscan su máxima ganancia sostenida en la flexibilidad laboral, los sobreprecios, la especulación, la coima y la lógica del negocio inmobiliario, todo lo contrario a un proyecto inclusivo de mayorías.

Pero esto no alcanza para resolver la falta de trabajo, es necesario avanzar hacia la reducción de la jornada laborar en grandes empresas y supermercados, “trabajar menos, para trabajar todxs”  bajo convenio y sin reducción salarial. Esto impone en primer lugar que esas empresas modifiquen su tasa de ganancias para que puedan sostener el salario de lxs trabajadores. No hablamos de pérdidas, sino que ganen menos. 

Si no se avanza en esta dirección se correrá el riesgo de entrar en una espiral de emisión con inflación o nuevos endeudamientos para sostener a millones de desocupados, mientras las empresas no solo siguen impunes, sino que buscaran más flexibilización laboral.

Un rumbo popular que ponga en debate la soberanía energética y avance en declarar de interés público como sector esencial a la energía y los servicios públicos. Es equivocado sostener como “modelos de empresarios” a Marcelo Mindlin dueño de Pampa Energía y Edenor, quien fuera paradigma de los tarifazos y los ganadores con el macrismo junto a Edesur que siguen estafando y fugando divisas mientras mantienen de rehenes a los vecinos con cortes de energía.

Un rumbo que proteja y desarrolle la producción nacional y agregue valor. Que proteja y desarrolle la ciencia y la técnica. Que tome ejemplos como la Bolivia de Evo Morales que estatizó la producción de Litio, el petróleo y otros recursos estratégicos.

Un rumbo donde se ponga en marcha el camino hacia la soberanía alimentaria, con Vicentin controlada por el Estado, junto a un plan nacional de colonización de tierras ociosas, fiscales o privadas para el cultivo sustentable y a favor de las necesidades populares para empezar a cambiar una realidad con el 48% de la población en la pobreza, con una desocupación que roza el 12%  y que pasarán a ser estructurales si no se avanza en un camino de cambio de matriz productiva.