Un sector concentrado del campo empuja el paro contra la suba del 3% de retenciones

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La medida positiva de segmentación de las retenciones, por parte del Gobierno Nacional, que se oficializó este jueves en el Boletín Oficial desencadenó medidas de protestas organizadas por la Mesa de Enlace. 

El único producto que tendrá un incremento será la soja y sus derivados -aceite y la harina- que pasarán de abonar 30% a 33%, y será para los productores de más de 1.000 toneladas anuales. Es decir que un sector del campo sale a reclamar contra el incremento del 3% en la alícuota.

Quienes produzcan entre 500 y 1000 toneladas del principal cultivo del país seguirán con 30% de impuesto, mientras que las producciones inferiores a las 500 toneladas anuales recibirán mejoras mediante compensaciones.

La pesca, la harina y el aceite de maíz, las legumbres, el arroz, el girasol, las carnes porcinas y los embutidos tendrían rebajas impositivas. Otras producciones agroganaderas, como el maíz, el trigo, el sorgo, la leche y la carne bovina, seguirán sin cambios.

La tabla de cambios es la siguiente: Girasol: Antes 12%, ahora 7%, Aceite de Girasol: Antes 12%, ahora 5%, Soja (Aceite, harina y granos) Antes 30%, ahora 33%, Maíz: 12%, queda igual, Trigo: 12%, queda igual

Trigo, harina y aceite: Antes 9%, ahora 7%, Sorgo: Queda igual, 12% grano y 5% para harinas y aceite, Maíz pisingallo: Antes 9%, ahora 5%, Maíz envasado: Antes 12%, ahora 5%.

La pulseada política

La medida deja en claro que a la Mesa de Enlace la hegemonizan los sectores monopólicos terratenientes y burguesía agraria que comercializan principalmente la soja. Y está claro que la medida de protesta es política.

La suba de las retenciones de tres puntos porcentuales para la soja, alcanzarían a un universo de 45,8 millones de toneladas que son el remanente de la próxima campaña que no ha fijado aún precio. La recaudación esperada rondaría los u$s 400 millones, pero restando a los que produzcan menos de 1000 toneladas o se ubiquen a más de 200 kilómetros del puerto quedaría para el Estado menos de u$s 300 millones.

La medida adoptada por el Gobierno Nacional muestra una necesidad creciente de recaudar, ya que ante los objetivos fiscales que impone el acuerdo con el FMI y demás acreedores todo suma. La negociación tiñe toda la política económica y los vencimientos en dólares entre marzo y junio rondan los 6.500 millones, y a todo esto, hay que sumarle los vencimientos en pesos.

Los monopolios agropecuarios y grandes pooles de siembra extorsionan para poner un techo de aquí en adelante, tornando la “búsqueda” de dólares en un trabajo muy duro para el Gobierno Nacional. Aprovechan la situación de Brasil -de creciente proceso de devaluación- poniendo en peligro la balanza comercial en detrimento de nuestro país y la situación de China por el Coronavirus, 

Estos sectores que hegemonizan la Mesa de Enlace son el núcleo de los que se han beneficiado con la quita de retenciones con el macrismo, fueron parte del gobierno y de la fuga de divisas en la bicicleta financiera.

Así mismo fueron parte de la estafa a la Nación con el monopolio Vicentín, al que se le otorgó un préstamo por parte del Banco Nación por más de 18 mil millones de pesos para luego pedir la quiebra. En realidad, el aumento de retenciones debería incluir la expropiación sin indemnización de este monopolio por parte del Estado, para garantizar alimentos a millones de argentinos/as.

Medidas integrales para ir más a fondo

La medida positiva tomada por el gobierno, ha llevado mucha discusión entre los productores pequeños y medianos, que son arrastrados por los sectores que hegemonizan la Mesa de Enlace y la dirección de FAA que se plegó.

Sostenemos que es equivocado tener una política de complacencia con los sectores reaccionarios que controlan la comercialización, acopio y exportación de granos.

La Sociedad Rural Argentina y la Confederaciones Rurales Argentinas, argumentan de que como lo que se va recaudar con un 3% de aumento de la alícuota es insuficiente, solo es una medida “ideológica” para dividir con los demás sectores agrarios.

Si el Gobierno Nacional buscó tomar una medida tibia de 3%, basándose en la experiencia reciente de las medidas fiscales en la Provincia de Buenos Aires, donde el gobierno tuvo que dar marcha atrás frente al chantaje de los sectores más concentrados, se equivocaron.

La segmentación es una muy buena política pero debe ir acompañada por medidas hacia los sectores concentrados más agresivas, ya que el chantaje es permanente porque es el Gobierno Nacional quien sostiene un modelo de sojización como parte de la división internacional a la que somos sometidos y para que ingresen divisas.

Junto con esto, el Gobierno debe acompañar con un conjunto de medidas hacia los productores medianos y chicos que profundicen las diferencias con los sectores monopólicos y terratenientes que someten a los productores, trabajadores del campo y a las economías regionales. 

La medida integral, por parte del Gobierno Nacional y provinciales, debe incluir una política de acceso a la tierra para quien la trabaje y frenar el avance de la soja que trae el glifosato y el desmonte, que lleva devastación y muerte por la falta de agua como podemos ver en las comunidades Wichis en el norte salteño. Una política de redistribución de tierras y proceso de cambio que nos aleje del modelo agro-exportador que profundiza la dependencia, el atraso y refuerza el control de los monopolios del agro-negocio y los terratenientes que sostienen parte la reacción política en el país. 

¡Con el pueblo en las calles hay que derrotarlos!