“Si nuestro trabajo no vale, produzcan sin nosotras” fue una de las consigas fundacionales del primer paro y que sigue vigente. No solo denunciamos la explotación y discriminación laboral, sino también la trampa del trabajo doméstico no remunerado que sigue recayendo principalmente sobre nosotres.
Mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries, luchamos durante todos los años del macrismo, porque somos les que más sufrimos la pobreza, la explotación y los despidos.
Por eso este 8 de marzo también festejamos que fuimos parte del Frente de Todes que logró derrotar a Macri electoralmente, conquistamos un Ministerio de las Mujeres y Diversidad y cada vez estamos más cerca de la aprobación del Aborto Legal en el Congreso.
Pero no bajamos los brazos y no abandonamos la calle, porque la reacción no está derrotada, y porque el FMI y la escandalosa deuda externa que dejó el macrismo sigue queriendo condicionar las políticas públicas necesarias para hacer frente a enorme deuda social que tiene la Argentina con los sectores populares de los cuales las mujeres y disidencias somos parte. Por eso integramos la Autoconvocatoria por la suspensión del pago e investigación de la deuda.
Tampoco bajamos los brazos porque los femicidios y travesticidios no paran, llevándose la vida de compañeres todos los días. Necesitamos que se declare la Emergencia Nacional en Violencia de género y se lance un plan Federal con presupuesto acorde para parar los crímenes de género que son en su mayoría evitables.
También damos el debate y nos pronunciamos contra la prostitución como un destino que pueda ser libremente elegido. Miles de mujeres, trans y travestis, terminan en la prostitución a causa de la necesidad económica y la falta de contención social. Exigimos trabajo genuino, en blanco, para no caer en la prostitución y ley nacional de cupo laboral travesti-trans. La prostitución no es trabajo, es violencia. No a la trata.
Damos la batalla por el conjunto de los derechos sexuales y reproductivos: por ESI en todas las escuelas, por el acceso sin trabas burocráticas a los métodos anticonceptivos gratuitos por ley, por el cumplimiento de los abortos legales (causal salud y violación) y por la aprobación este año en el Congreso de una ley de despenalización y legalización del aborto voluntario, que resuelva el drama de las 500.000 mujeres que anualmente abortan clandestinamente en la Argentina poniendo en riesgo su salud, su vida y su libertad.




















