En unos días, el miércoles 8 de agosto, el Senado define si aprueba o rechaza el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. En estas semanas de audiencias informativas desfilaron, como fue en Diputados, una cantidad de especialistas de distintas áreas que no dejaron lugar a dudas de que la aprobación de este proyecto sería un gran avance en la calidad de vida, en la salud y en la autonomía de las mujeres, como así también un avance para el conjunto de la sociedad, a la vez que hicieron trizas los argumentos de la inconstitucionalidad, los altos costos de esta ley, etc. Quienes argumentaron en contra apelaron una vez más a la mentira y al sensacionalismo.
En la última reunión plenaria los senadores que están a favor propusieron y votaron un dictamen con algunas modificaciones para sumar más votos. El sector de los senadores en contra del proyecto dice que este dictamen no es válido, argumentando cuestiones reglamentarias. De todos modos, la validez del mismo se resolverá el mismo 8A al comenzar la sesión. Si se ratifica su validez, el dictamen con modificaciones podría ayudar a reunir más consenso. Si no, se votaría en general el dictamen tal cual salió de Diputados y luego se podrían introducir modificaciones en particular. Si el proyecto es rechazado por el Senado, podría ser vuelto a tratar recién dentro de un año en el Congreso. Una vez más, la masividad de la movilización va a ser determinante para lo que suceda dentro del recinto.
Quienes que se oponen al proyecto no han propuesto otro dictamen porque su único acuerdo es rechazar todo avance en relación a este tema. Una parte importante de este sector incluso rechazan la posibilidad de aborto en caso de violación, como lo dejó en claro la vicepresidenta Gabriela Michetti. Sin embargo, este sector ha tomado ofensiva y por eso estudiantes y docentes sufrieron la persecución de las autoridades; niños y niñas recibieron folletos con imágenes falsas y fetitos en la puerta de las escuelas; y el odio pregonado por quienes dicen “defender las dos vidas” generó situaciones de violencia física y verbal en la vía publica hacia chicas que llevaban el pañuelo verde en la mochila.
Con todo, la marea verde no para de crecer y cada día hay nuevos apoyos desde distintos ámbitos: artistas, poetas, profesionales de la salud, del derecho, entre otros. Nuevamente los martes verdes, esta vez en el Senado, charlas, paneles, pañuelazos, festivales y el último martes verde el Estudiantazo Federal con la consigna #LxsEstudiantesYaElegimos. Protagonizamos en muy poco tiempo un inmenso proceso de masas, en el que las mujeres y el conjunto del pueblo avanzamos en muchos debates. Hoy, la despenalización social del aborto ya es un hecho. Se habla del derecho al aborto en todos lados. Se reclama la aplicación de la ESI y la distribución de métodos anticonceptivos. Además, quedó al desnudo quiénes son los diputados y senadores; y el desprecio que muchos de ellos/as tienen hacia las mujeres.
Es difícil anticipar lo que puede pasar dentro del Senado el 8A. Sí sabemos lo que va a pasar en la afuera: millones de personas vamos a estar en la calle. En CABA se espera que lleguen decenas de micros desde las distintas provincias. A la vez se están organizando distintas vigilias en muchas ciudades del país. En las embajadas de Argentina en el exterior se realizarán pañuelazos por la aprobación del proyecto de ley. Las banderas, los pañuelos, el glitter, las pibas, la música y la alegría de la lucha van a ser las grandes protagonistas de una jornada histórica de movilización dispuesta a ganar esta batalla para que el derecho al aborto sea ley. Y, sobre todo, en cualquier caso el 8A volverá a mostrar hacia dónde avanza indefectiblemente la historia, impulsada por el ímpetu de las mujeres y el pueblo.










