Doble femicidio en Las Ovejas

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Durante el 2017 Carina Apablaza denuncio a su pareja Lorenzo Muñoz por abuso sexual simple sobre su hija Valentina de 11 años. A consecuencia de esto, el 3 de noviembre se dicta una medida cautelar, la restricción de acercamiento a ambas mujeres en la localidad de Las Ovejas, Neuquén, un pueblo de no más de 1.500 habitantes. Un delito de estas características conlleva una ejecución en suspenso, de no cumplimiento efectivo de acuerdo al art. 115 de código procesal penal; por lo tanto no estaba preso. La pareja traía un largo historial de repetidas situaciones de violencia de género que habían sido naturalizadas y respaldadas tanto por la complicidad de la familia del abusador como por la Iglesia Evangélica a la cual concurrían, quienes presionaron a Apablaza a continuar con la relación en nombre de la “unión familiar”.

El 20 de febrero la fiscalía es notificada, por el juzgado de familia, que Muñoz había violado la cautelar, algo bastante posible en un pueblo de diez manzanas. Ese mismo día se solicitó una audiencia para revisar las medidas. El 22 de febrero Muñoz recibía la notificación para presentarse al día siguiente (23/02) a las 10hs en la oficina fiscal. Pero ese mismo día Lorenzo Muñoz asesinó de varias puñaladas a Valentina y Carina Apablaza (11 y 31 años) en la calle, a plena luz del día. Una vecina fue testigo y pudo capturar con su celular el doble femicidio. Muñoz primero apuñaló reiteradamente a la niña ante la desesperación y el horror de la madre que intentaba detenerlo, asesinándola también momentos después.

La policía demoró dos horas en comenzar a realizar la búsqueda del femicida, lo que le dio tiempo para fugarse. Finalmente, a pesar de un operativo que involucró a toda la provincia, luego de 23 días apareció el cuerpo de Lorenzo Muñoz en un chenque (refugio) cercano a la localidad; aún se desconocen las causas de su muerte.

Una vez más los tiempos de la Justicia y del gobierno no son los tiempos de las víctimas. El Estado neuquino declaró un día de duelo provincial, de manera hipócrita, cuando en realidad nunca cumplió con sus obligaciones de garantizar el resguardo de estas mujeres ante los agravios y amenazas de Muñoz. Lo que lamentablemente es común en todas las denuncias de violencia hacia las mujeres, a modo de ejemplo nos basta con recordar la impunidad de los casos de Ivana Rosales y Florencia Penacchi.

¡Justicia por Valentina y Carina! ¡Seguimos exigiendo la ley de emergencia contra la violencia de género! ¡Seguimos luchando contra este Estado patriarcal y por nuestra liberación como mujeres!

Corresponsal