2020: EL AÑO QUE JAMÁS VAMOS A OLVIDAR

Editorial

Sin dudas, la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), la histórica huelga de 21 días de los trabajadores aceiteros y recibidores de gramos que conquistaron 93.000 pesos de salario básico y la llegada de la vacuna Sputnik V y el lanzamiento de la campaña de vacunación masiva contra el Covid-19 son los acontecimientos que salvan un 2020, signado por la pandemia mundial y la pobreza que golpea de lleno a nuestro pueblo.

Empezamos el 2020 apenas preparándonos para levantarnos de la herencia maldita que nos dejó Juntos por el Cambio y nos dio de frente el tren de la pandemia, inédita, que se llevó seres queridxs y muchos que están en la trinchera de los hospitales; derrumbó la economía y el tejido social de un pueblo duramente golpeado.

Frente a esta dura realidad el gobierno del Frente de Todos, que no tuvo ni tiempo a acomodarse, empezó a desandar el camino. Así se cargó al hombro atender el destruido sistema de salud y las urgencias populares que heredamos de uno de los gobiernos más ajustadores, entregadores y corruptos de la historia reciente. Quizás como un consuelo afirmábamos “¿que hubiera sido de nosotros si nos tocaba la pandemia gobernando Macri?”. Se tomaron decenas de medidas mostrando el cambio que significaba el Frente de Todos en el gobierno. Miles de millones de pesos (5% del PBI), se volcaron al sistema de salud (para que no faltaran respiradores, ni camas ni hospitales) y se llevaron adelante medidas como el IFE y ATP que trajeron alivio a las Pymes y comercios en la lona, se reforzaron programas sociales y se recuperaron otros.

2020: EL AÑO DE LA ENCRUCIJADA

Esta nueva realidad nos trajo al presente disyuntivas que sólo pretendíamos establecer como grandes debates en tiempos regulares, pero todo cambió. La profundidad de la crisis, agravada como nunca por una pandemia, precipitaron encrucijadas en cuanto a que para salir de semejante atolladero hacen falta medidas de fondo, soberanas, de corto, mediano y largo plazo.

Emprender un camino donde el papel del Estado no esté solamente presente en la emergencia, sino en la recuperación de “un país hecho pelotas” donde hay que empezar de nuevo, desde sus ruinas, es quizás una de las disyuntivas más importantes.

Emergieron los grandes temas de fondo, como la producción de alimentos y la soberanía alimentaria. Millones conocieron con nombre y apellido a Vicentín y el poder de los monopolios agro exportadores que controlan las exportaciones y entradas de divisas en nuestro país. Millones padecieron con el retroceso del gobierno.

El uso y tenencia de la tierra pasó a estar en boca de todxs con la ocupación de las tierras ociosas en Guernica. Millones fueron testigos. Este problema de fondo, que hace a aspectos democráticos aún pendientes en el país, se conquistará con lucha y organización, en una etapa elevada en el camino de la liberación. Ya que el gobierno usó la represión para desalojar a las familias, cediéndole el negocio inmobiliario a empresas e intendentes.

La realidad nos mostró que no queda margen para probar viejas recetas, como renegociar la deuda oprobiosa con el FMI y los bonistas. Hacer concesiones a los que detentan el poder real en nuestro país, es transitar un sendero en el que sentiremos en principio, que “acortamos distancia”, que “ganamos tiempo”, pero si esa distancia y tiempo ganado no se acompaña de políticas soberanas que vayan quitando poder a esos monopolios, terratenientes y bancos, a la par del empoderamiento del pueblo, más temprano que tarde volverán. Porque se mantendrá la matriz económica, social y cultural dependiente y profundamente desigual.

EL PUEBLO QUIERE MAS

En este sentido, el año también nos mostró que el pueblo está dispuesto a hacer grandes sacrificios como lxs trabajadorxs de la salud, mal pagos y en condiciones laborales muchas veces desastrosas, o como las organizaciones sociales que bancan en los territorios la contención de ese 50% del país que está sumergido en la pobreza. Pero también mostró la satisfacción, la alegría en las calles cuando por fin se trató y se aprobó el “impuesto a las grandes fortunas” en el Congreso. ¡Hay pueblo de sobra para bancar!

El 2020 nos mostró, que es equivocado pretender “gobernar para todos”. También nos mostró que a los sectores reaccionarios que ostentan el poder real en el país, parados arriba de las palancas claves de la economía, la comunicación y la política, que no han cejado ni un minuto en las maniobras de hostigamientos, destituyentes y anti cuarentena, no se los frena concediendo o proponiéndoles la “unidad nacional”, sino todo lo contrario. Sólo se los frena avanzando sobre ellos, empoderando al pueblo y tomando medidas necesarias para sacar al país adelante.

EL AÑO CIERRA CON LUCHA Y CONQUISTAS

El triunfo histórico de la lucha del feminismo que impuso una agenda que recogió el Frente de Todos en su campaña, luego se fue expresando en política de gobierno, dando perspectiva de género, cargos y creando el Ministerio para los derechos de las mujeres, géneros y diversidad, y dio un gran salto con el envío al Congreso del proyecto de ley de IVE. El 2020 es el año de la lucha feminista y la ola verde es un gran movimiento heterogéneo con perspectivas liberadoras.

La gran huelga de trabajadores las y los aceiteros y recibidores de granos fue un ejemplo de cómo toda la lucha salarial y por condiciones de trabajo, cuando las patronales son monopolios (internacionales y nacionales) se transforma en una lucha política, porque afecta directamente a la matriz económica y porque son los interesados directos de las políticas económicas del país y las que hacen a las relaciones laborales.

Frente a estos “monstruos”, los trabajadores midieron fuerzas en la lucha de clases y ganaron! Lo que muestra un estado de ánimo elevado, con una dirección sindical que no se quedó en lo reivindicativo, sino que la lucha por salarios y condiciones dignas tuvo un marco político, teniendo en cuenta el poder que manejan estas empresas internacionales. La unidad de la clase se fortaleció a lo largo del conflicto, silenciado en los medios y un Estado ausente, o de un lado del mostrador.

Los aceiteros ganaron y mostraron el poder del movimiento obrero ocupando el centro del tablero, mostrando al conjunto de lxs trabajadorxs y el pueblo por dónde está una de las salidas a la profunda crisis que padecemos. Mostraron que el Estado debe controlar el comercio exterior, los puertos y el transporte pluvial como lo hizo el gobierno del general Perón con el IAPI y la Marina Mercante.

El 2020 termina con esperanza. De eso se trata poseer la vacuna, en este caso la Sputnik V y el plan masivo de vacunación que se inició con estas 300 mil dosis. Esto trajo más certezas al pueblo, más confianza en el gobierno, pero también mayor conocimiento de hasta dónde son capaces de llegar los sectores reaccionarios, despreciables que boicotearon la vacuna, ya sea por la lucha inter monopolista o sencillamente porque estamedida de salud pública favorecía al gobierno. Sin reparos, mostraron total desprecio hacia el pueblo.

LA SUBJETIVIDAD REVOLUCIONARIA

Los Comunistas Revolucionarios celebramos porque también en la adversidad hemos puesto nuestro grano de arena para que el pueblo avance. Lo hicimos desde posiciones que tienen muy claro a los enemigos declarados del pueblo y el país, y fuimos y somos críticos de aquellas políticas que no van en dirección a empoderar y favorecer al pueblo. Siempre dijimos que “lo que no engorda para un lado, lo hace para el otro”. No hay “avenidas del medio”, no se puede conjugar lo “sacro y lo profano”.

Hemos tratado de aportar a debates que atraviesan el Frente de Todos, en particular respecto al rumbo popular y las medidas en esa dirección. Sabemos de su composición y su hegemonía, pero no agotamos el debate y buscamos ser más protagonistas.

Aprendimos que el pueblo debe ser protagonista de su propio destino, y para ello la vanguardia no puede “cortarse sola” o “diluirse”, sino que debe ser forjadora de los instrumentos de amplia unidad para que, en cada terreno y con sus particularidades, el pueblo pueda protagonizar el escenario político. Por eso aportamos y somos parte con aliadxs y amiguxs de instrumentos como el MUS (Movimiento de Unidad Sindical) entre los trabajadorxs; La Salamanca en lo territorial; el MPL (Movimiento Popular Liberación) en lo político; la Corriente Plurinacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra; la Corriente Insurrecta – mujeres y disidencias y del Encuentro Plurinacional Pedagógico.

Hemos avanzado y nos queda mucho para desarrollar en el año que inicia. Sin lugar a dudas nos queda seguir fortaleciendo, al calor del desarrollo de estos instrumentos y la lucha del pueblo, el crecimiento numérico, político e ideológico del Comunismo Revolucionario. ¡Te invitamos a compartir este espacio de lucha!

Somos optimistas, porque el movimiento obrero se pone de pie y el resto del pueblo ha dado sobradas muestras de que quiere ser protagonista. Nos vamos contagiando de los pueblos de América Latina que han iniciado un nuevo ciclo y van doblando el viento, cuestionando el yugo neoliberal e imponiendo como en Bolivia, procesos de cambios populares y antiimperialistas.

El optimismo tiene bases tan sólidas como reales, porque es la lucha el primer eslabón de la conciencia y es allí donde deberemos estar para aprender, ayudar a transitar y sacar enseñanzas y así profundizar el largo camino de los pueblos por la liberación y el socialismo.

últimas noticias