10 años del Comunismo Revolucionario-PMLM

6 de enero 2013-2023

Hace diez años “un conjunto de compañeros del PCR y la JCR hemos decidido romper, como es nuestro deber revolucionario, luego de duros años de denuncia de una línea oportunista de derecha que fue ganando la mayoría dentro de la dirección y áreas vitales del PCR. Así, fuimos empujados fuera del Partido por una mayoría que consolidó una línea oportunista de derecha, expresada en una alianza con grupos económicos como El Tejar, Banco Santander, entre otros enemigos acérrimos de la clase obrera y el pueblo”. (Declaración de ruptura con el PCR)

A poco andar confluía todo el regional de Tierra del Fuego y juntos constituiríamos formalmente el CR-PMLM hasta la actualidad.

Muchos militantes no renegamos de nuestro paso por el PCR ya que fuimos parte de la construcción de ese partido y fuimos protagonistas de jornadas gloriosas como el Cordobazo y la conquista del SMATA Córdoba con Salamanca y Gody Álvarez, en la lucha contra el golpe de estado y la dictadura fascista que se impuso en 1976 llevándose a 30 mil detenidxs desaparecidxs entre ellxs comunistas revolucionarios.

Fuimos artífices de la incorporación de cientos de jóvenes universitarios que protagonizaron la recuperación de los centros de estudiantes y federaciones desde la CEPA, mostramos lo acertado de las radicaciones en regiones donde están los centros decisivos de concentración obrera, construyendo partido y dirigiendo cuerpos de delegados y sindicatos, protagonizamos las puebladas que conmovieron y cambiaron el rumbo del país desde Cutralcó hasta el glorioso Argentinazo que derrotó desde el alzamiento popular al gobierno de La Alianza en el 2001, entre otras experiencias donde se plasmó la línea de hegemonía proletaria que luego de décadas aquel Partido abandonaría. 

Han pasado diez años donde nos tocó afrontar el último periodo del gobierno de Cristina Kirchner, todo el macrismo y la experiencia del Frente de Todos. Hemos aprendido que la lucha del pueblo por el poder, reviste la obligación de transitar caminos no elegidos pero obligados; alianzas donde hegemonizan otras clases dentro del amplio “campo popular” para enfrentar a enemigos mas poderosos, pero donde las tareas de las fuerzas revolucionarias es la permanente voluntad de lucha y acumulación de fuerzas para imponer la agenda, el frente único y el camino mas apto para el pueblo. De lo contrario está condenado a padecer las vacilaciones, las limitaciones y los acuerdos en las alturas expresados en ajustes y retrocesos alejados o contrarios a las necesidades del pueblo y el país, dando paso nuevamente a la experiencia de los ajustes brutales, represión y quita de derechos por parte de los sectores reaccionarios como padecimos con Juntos por el Cambio.

Esta realidad la podemos ver en la mayoría de las experiencias en la región, donde los pueblos son los que soplan nuevos vientos con luchas encarnizadas donde se logra derrotar a las fuerzas reaccionarias, pero por su debilidad organizada, se imponen gobiernos heterogéneos y débiles que ponen por delante otros intereses y puntos de vista en la mayoría de los procesos.

Han sido años intensos plagados de luchas, debates, deserciones y aprendizajes en cuanto a la construcción de un Partido revolucionario que con aciertos y errores fuimos llevando adelante. Nunca nos creímos “dueños de la verdad”, sino militantes revolucionarios de una causa tan noble como el socialismo y el comunismo. 

Nos propusimos recoger banderas embarradas y volver a izarlas comenzando por la construcción de una vanguardia revolucionaria sostenida por miles de lazos por una poderosa corriente democrática, antiimperialista y anti-terrateniente.

Tenemos dirigentes históricos que vivieron las cárceles y la persecución de la dictadura fascista, dando ejemplo de entereza y firmeza en las condiciones mas duras como mostramos en nuestro 1er Congreso con nuevos militantes que han protagonizado el debate democrático, aportando a la construcción de la línea revolucionaria. Contamos con un protocolo frente a la violencia de genero como expresión de los avances que impuso la gigantesca lucha de la marea verde en nuestro país.

Nos pusimos en marcha en un mundo sin “faros rojos” donde apoyarse, pero con la convicción de que antes de esos “faros” que iluminaron a generaciones, no había mas que revolucionarios que con la ayuda del marxismo y la confianza en la clase obrera y el pueblo, se abrieron paso. Hoy nos toca el desafío de la construcción en un mundo que se encamina hacia un nuevo reparto forzando la guerra imperialista a otra escala quizás nunca vista en medio de las hambrunas, la esclavización al trabajo y otras certezas que muestra el capitalismo imperialista a la salida de la pandemia histórica, lejos de los deseos cargados de ilusiones alejadas de la realidad en cuanto a que “podíamos salir mejores”.

La vida ha comprobado que solo con la revolución y la liberación es cuando vamos a salir mejores decenas de millones en el mundo. Lo demás es puro sueño o la pesadilla de vivir este presente.

Plantamos un mojón hace diez años, y hemos ayudado a orientar a nuevos caminantes que buscan transitar hacia una sociedad con el pueblo liberado en marcha al socialismo.

Los desafíos son inmensos, el presente está plagado de oscuridad por parte de aquellos que pretenden volver a la mazmorra, a varios escalones hacia el infierno donde se perderán derechos históricos conquistados por luchas gigantescas donde dejaron la vida miles de nuestro lado. Conquistas laborales y sociales que pensábamos que estaban en la vitrina de los patrimonios intocables de la humanidad pero nos dimos cuenta que la sociedad retrocedió junto con aquellos valores que también acompañan esas conquistas históricas. Ahora todo está en juego, pero nada está perdido. Nos hemos levantado de caídas peores pero nos marcaron. ¿Acaso la historia de la humanidad no es luchar y caer para volver a levantarse? ¿Acaso esa unidad de contrarios no hace caminar la rueda de la historia?

Somos parte de aquella historia no oficial contraria a la que cuentan los vencedores, somos parte de lo que se gesta en los subsuelos del pueblo, ese pueblo que conoce el inframundo cuando deposita sus esperanzas en figuras y proyectos cargados de poder que prometen cambiar la vida de millones y cuando llegan ellos se olvidan y esgrimen sus limitaciones o directamente traicionan, y es allí, en esos momentos, donde la vanguardia revolucionaria debe estar para pasar en limpio borradores y ayudar a levantar cabeza para seguir y cambiar las correlaciones de fuerzas. 

Creemos que son tiempos para llenarse de optimismo porque la clase obrera, esa que muchos siguen dando por muerta o superada, no se quedará de brazos cruzados mientras se la hunde en la explotación brutal y la precarización esclavizante. Nadie puede soportar eso por largo tiempo y se ve en la resistencia mas grande o mas pequeña. Esa fisura de los “diques de contención”, no han desaparecido y mas tarde o mas temprano se romperán con nuevas formas y colores pero se romperán. Derrotados están los que creen lo contrario y solo ven las tinieblas que nos aplasta, que nos los deja ver (o no quieren ver) que es justamente desde las entrañas de la desesperanza, desde la noche más oscura donde se gesta el amanecer de un nuevo día. Hemos aprendido que es por ahí donde se forja y triunfa la liberación de los pueblos si cuentan con esa poderosa y extraordinaria herramienta que es el Partido revolucionario y los instrumentos de amplia unidad popular. 

Un Partido que abraza la teoría marxista leninista maoísta que combina la practica social con la teoría revolucionaria, científica, dialéctica que analiza las contradicciones de la sociedad en la que se desarrolla la lucha de clases como motor de la historia en la lucha por la liberación pero en camino hacia el socialismo y el comunismo como la sociedad más avanzada. Las experiencias de aquellos países donde triunfó la revolución y se empezó a construir el socialismo como en Rusia, China o Cuba, con un Estado de nuevo tipo, de todo el pueblo dirigido por lxs trabajadorxs, mostraron al mundo saltos gigantescos en todos los órdenes de la vida.

Por eso, la propaganda dominante, no solo oculta y tergiversa esas experiencia y sus lideres, sino que se atreve a hablar del “fracaso del socialismo” parados desde el sistema capitalista imperialista que destruye en definitiva las fuerzas productivas y los ecosistemas para mantenerse en pie y seguir adelante en la búsqueda de la máxima ganancia. Pero también niegan la historia del propio capitalismo que se impuso luego de cientos de años de revoluciones y contra revoluciones. 

Los cambios que se producen en la sociedad se deben principalmente al desarrollo de sus contradicciones internas, es decir, las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre las clases y entre lo viejo y lo nuevo. Es el desarrollo de estas contradicciones lo que hace avanzar la sociedad e impulsa la sustitución de la vieja sociedad por la nueva. (Mao Tse-Tun) .

Por esto, esas experiencias no fracasaron, fueron derrotadas pero no fracasaron, y nuestro deber militante es aprender de los aciertos y los errores para que la ola vuelva con mas fuerza, mostrando que es posible cambiar la dirección del viento en tiempos históricos donde la gran putrefacción del sistema desborda las cloacas de la sociedad. Para ello, como muestran las experiencias donde triunfaron, no alcanza con la necesidad y el deseo de luchar, sino la de ir forjando en cada lucha el Partido revolucionario de vanguardia y los instrumentos necesarios para que el pueblo protagonice y pueda triunfar en las epopeyas liberadoras.

“Para el marxismo, el socialismo no es un deseo utópico, imposible de realizar. Marx plantea que la sociedad capitalista es una sociedad de clase tan histórica y llena de contradicciones como las anteriores. Y si al principio, en la fase de ascenso del capitalismo, es una sociedad revolucionaria frente al feudalismo, en su desarrollo se convierte en reaccionaria, en una terrible traba para el desarrollo de la inmensa mayoría de la población del planeta, tanto en la estructura económica, como en la podredumbre de su superestructura, que debe ser superada revolucionariamente. De allí que la revolución socialista sea una necesidad objetiva, no un mero “deseo de tener una sociedad igualitaria”, o formulaciones por el estilo”. (nuestro optimismo revolucionario: sus fundamentos teórico-políticos. Programa del CR-PMLM) 

Viva el Comunismo Revolucionario PMLM

Viva la clase obrera

Viva la revolución

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