Pepsico: la carpa del aguante

Una señora se acerca y compra un pin. Un chico se para y suma su firma. Otro aporta para el fondo de huelga. Del otro lado de la mesita instalada en Plaza Congreso, una obrera despedida de Pepsico agradece este respaldo. La escena se repite una y otra vez. “Hay solidaridad en general”, cuenta Martín en diálogo con Vamos!. Este apoyo es recibido de parte de “las organizaciones de izquierda y la gente común, gente suelta; se ve en cada acción y se ve acá en la carpa que pasa todo el día”.

También pasaron por la carpa a dar su apoyo las principales personalidades de los organismos de derechos humanos, entre ellas Estela de Carloto, de Abuelas. Aunque Martín destaca especialmente a Nora Cortiñas. “Está siempre en todas las movidas”, subrayó. Y agregó: “También Pérez Esquivel; hay un amplio arco, en las actividades que hacemos o por lo menos cuando fue la represión en la fábrica han salido todos a hablar, a pronunciarse”.

Pasaron las internas abiertas, y los trabajadores siguen sosteniendo la carpa en reclamo de su reincorporación. “Nos vamos rotando para estar acá”, explica en relación a cómo sostienen la medida y pasa a detallar: “Hacemos turnos según la conveniencia de cada uno, porque hay muchos compañeros con hijos. Así que son turnos más o menos similares a los que teníamos en la fábrica, aunque más flexibles”.

Sin embargo, reconoce que la cuestión económica “es la parte más difícil de sostener esto”. Para eso insisten con el fondo de lucha. “De los festivales que hicimos podemos sacar una moneda, de los aportes que aparecen en la cuenta, el aporte de los diputados, también de los bloques de izquierda, que han puesto guita.” Y ahora se preparan para volver a recolectar fondos con el comienzo de las clases en la universidad, “que son también un punto de apoyo muy fuerte porque siempre estamos rodeados de juventud”.

Mientras tanto, el gobierno sigue sin dar respuesta. Incluso, no ha renovado la autorización de la carpa en Plaza Congreso, a pesar de que cumplen con todos los requisitos que le solicitaron: piso, seguro, baños, luz, etc. “Hasta vino un arquitecto” a inspeccionar la carpa.

Analizan entonces la posibilidad de un desalojo. “Ya hemos resuelto en asamblea que de acá no nos vamos hasta no tener una solución. Y si quieren sacarnos nos van a tener que sacar a la fuerza. Porque no nos vamos a ir. Ése es el único diálogo o no diálogo que existe con el gobierno. No hay nada más”. En el escenario político tras las elecciones, concluye: “Creo que hay que estar más atento a lo que pase después de las elecciones en las PASO. Estar más atento y abrir más los ojos y los brazos para ver qué hacemos entre todos con todo esto. (…) Atentos y organizados.”

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