En la tarde de hoy se conoció el fallecimiento de Roberto «Tattee» Carbonelli, trabajador de la empresa Textil Río Grande, perteneciente al grupo Sedamil. Roberto se encontraba internado en terapia intensiva del Hospital Regional Río Grande luego de sufrir un ACV la semana pasada, cuando concluía la movilización en el Ministerio de Trabajo en defensa de los puestos de trabajo y por el pago de la deuda salarial que la empresa mantiene con lxs trabajadorxs.
«Hoy tenemos que lamentar una muerte y esto no puede quedar así, por eso llamamos a repudiar a Textil Río Grande, repudiar a los empresarios dueños de esta firma y que nunca más puedan abrir sus puertas. Si se quieren ir de la Isla que se vayan, pero que nos paguen hasta el último centavo y que no abran nunca más por respeto a la familia, a la comunidad y a nosotros» expresó a Desde las bases el delegado Walter Hernández.
El delegado informó que notificaron a la Legislatura la situación para que la hagan pública, ya que ahí se encontraban la apoderada y el Gerente de Textil Río Grande, agregando que lxs trabajadorxs van «a seguir hasta las últimas consecuencias, no solo por nuestra fuente laboral y por lo que nos corresponde como trabajadores, sino por nuestro compañero porque nosotros sabemos que esto fue producto del desgaste que venimos sufriendo desde hace cuatro meses»
En el mismo sentido Hernández indicó que «acá tiene que haber un culpable, tiene que haber un responsable. La señora ya nos había manifestado que iban a iniciar acciones legales contra la empresa, ella tiene todo nuestro apoyo incluso el de los compañeros que se han desvinculado, para que esto no quede en la nada. Esto no puede volver a pasar en ninguna industria y con ningún trabajador, si se tiene que conformar una Ley para que las empresas se vean obligadas a dar una respuesta en determinado tiempo a los trabajadores frente a un reclamo, que se haga» indicó.
Recordó que se trata de empresas que «se llevan millones y millones, gracias a los trabajadores que han dado tanto y que después quedan en la calle. Hoy tenemos que lamentar una muerte y esto no puede quedar así, por eso llamamos a repudiar a Textil Río Grande, repudiar a los empresarios dueños de esta firma y que nunca más puedan abrir sus puertas. Si se quieren ir de la Isla que se vayan, pero que nos paguen hasta el último centavo y que no abran nunca más por respeto a la familia, a la comunidad y a nosotros».






