En las afueras de la ciudad de Cipolletti se encuentra la planta de faena de Pollolín en la que trabajan 400 empleadxs nucleadxs en el sindicato de la alimentación. La revista Impacto económico la define como una “Gran empresa familiar” y vierte datos interesantes: “En Pollolín se faenan 1,8 millones de pollos mensuales.” “Es la 9ª empresa del país por volumen de pollo faenado. Cuenta con más de 300.000 m2 de granjas de crianza y faena. 10.000 m2 de planta industrial.” “La empresa genera 740 empleos permanentes.”
Como surge de los propios datos de la publicación, esta empresa monopoliza todos los eslabones de la cadena de producción y prácticamente no tiene competencia en la Patagonia. Sin embargo, sus dueños se quejan de los costos laborales, al tiempo que presentaron el preventivo de crisis.
Conversamos con trabajadorxs de la planta de faena, quienes plantean que la empresa no está en crisis; que ellxs son testigos directos de que la producción no ha bajado, al contrario, porque con la adquisición de nueva tecnología holandesa, se redujo casi a la mitad el tiempo de incubación, por lo que prácticamente se duplicó la producción de la empresa.
Asimismo, a diferencia de la información “oficial” de la empresa, lxs trabajadorxs aseguran que el volumen de producción destinado a exportación es cada vez mayor, a lo que se suma el beneficio de la quita de retenciones que impulsó el gobierno nacional. Cabe destacar que a nivel local este monopolio es el principal productor avícola de la Patagonia, inundando con sus productos las góndolas de monopolios de supermercados como La Anónima, Jumbo, etc, prácticamente sin competencia. Además, en tiempos de crisis como el que vive la Argentina, la carne de pollo, a diferencia de la vacuna, aumenta su consumo en los hogares obreros por su menor precio.
Dato de color: luego de presentar el preventivo de crisis, la empresa asfaltó en nueve horas los 500 mts de calle que separan la entrada a su predio de la puerta de la planta. La empresa aduce que esto fue una donación del intendente de Cipolletti, Tortoriello (PRO).
Entonces, ¿está realmente en Crisis la empresa? Lo que analizan lxs trabajadorxs es que la presentación del preventivo de crisis es en realidad un artilugio que utiliza la empresa para generar miedo en lxs laburantes, rumoreando siempre el posible cierre de la planta (mientras aumenta su producción como analizábamos antes). De esta manera, junto a la complicidad del sindicato, la patronal pudo avanzar contra derechos adquiridos, por ejemplo quitando los premios por producción y presentismo, recortando en los hechos el salario. Esto complica aún más la situación salarial, con una paritaria del 25% en cuotas, lejísimos de la inflación, y cobrando el sueldo en dos veces. Lo mismo ocurre con el cobro en ¡¡¡tres meses!!! del medio aguinaldo de Julio, situación que esperan dar vuelta en diciembre lxs laburantes. Asimismo se aumenta el control sobre lxs trabajadorxs creando nuevos puestos de supervisores e invirtiendo en cámaras de vigilancia.
Periódicamente también se producen despidos, sin indemnización, tomando inmediatamente nuevos trabajadorxs para reemplazarlxs, con la pasividad cómplice del sindicato. Si bien existe un cuerpo de seis delegados, al igual que en la mayoría de las empresas brillan por su ausencia a la hora de pelear derechos y terminan siendo voceros de las políticas antiobreras de la misma.
En este sentido, para recuperar derechos y avanzar se plantea la tarea central de poder organizarse desde las bases para enfrentar a la patronal y prepararse para el año que viene recuperar el cuerpo de delegadxs para ponerlo al servicio de lxs trabajadorxs.






