24 de Marzo: “Son 30.000”, gritó el pueblo en todo el país

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30.000 viven en la lucha contra la yuta y la represión”. La frase está escrita con un fibrón, a mano, sobre un cartón pegado a una caña. Lo sostiene una nena de 10 años, orgullosa y sonriente. También sobre cartones, pero colgados con una cinta del cuello de decenas de estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Diseño, están pegadas las fotos de los desaparecidos de la facultad. Los estudiantes de los ‘70 y los actuales marchando juntos. Un anciano de barba y bigotes camina despacio, visiblemente emocionado, viendo la multitud. Miles de personas, miles de familias, recorren las calles entre la Plaza de Mayo y Congreso, atravesando o sorteando las columnas de quienes marchan organizados con sus banderas rojas, celestes, verdes y de todos los colores. El rostro de René Salamanca, primer desaparecido de la dictadura, se repite en remeras, pecheras y banderas. Cientos de jóvenes vestidos de negro, con máscaras blancas y pañuelos, bailan su bronca al compás de la movilización.

En un nuevo aniversario del golpe de 1976, una marea popular se volcó a las calles de todo el país. Desde temprano el centro porteño y la Plaza de Mayo se colmaron de gente que llegaba a pie o en colectivos y subtes abarrotados. Por algunas calles se fue haciendo imposible caminar.

La extraordinaria masividad fue una contundente respuesta a la campaña negacionista del gobierno, que relativiza la cantidad de víctimas de la represión y relanza la teoría de los dos demonios (ver recuadro). Campaña sustentada hoy por quienes fueron promotores, cómplices y beneficiarios de la represión dictatorial. Y, los miles en las calles, reflejan también el creciente descontento hacia las políticas del gobierno.

En Plaza de Mayo

El primer acto que se hizo fue el promovido por Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y otros organismos de derechos humanos. Allí, el documento leído por Estela de Carlotto –de Abuelas– fustigó contra las políticas del macrismo comparando su plan económico con el de la dictadura y se reivindicaron los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. A diferencia de los actos realizados desde el 2006 –cuando estas organizaciones rompieron la convocatoria única del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia–, ahora se mencionó el reclamo por la aparición de Jorge Julio López, se reivindicaron luchas como la de AGR-Clarín, se condenó la represión a los mapuches en Neuquén e incluso se celebró la investigación al general César Milani. Aunque no hubo autocrítica por el silencio de todo este tiempo frente a esos temas, así como las represiones a luchas obreras o los asesinatos de originarios y campesinos.

Inmediatamente después, casi apurando la finalización del primer acto, entró al grito de “vamos a volver” el camión que llevaba a Hebe de Bonafini, de Madres de Plaza de Mayo, acompañada por figuras como Aníbal Fernández, Roberto Baradel (SUTEBA) y Segovia (subte) y el diputado Edgardo Depetri. Días atrás había acusado de “traidora” a Carlotto por reunirse y firmar un convenio con la gobernadora María Eugenia Vidal. Desde el camión, Bonafini sostuvo que Macri “es un reverendo hijo del mil putas y un dictador”. Fue el único acto en la Plaza que no celebró la detención de Milani.

El Encuentro Memoria, Verdad y Justicia

Por la tarde se llevó a cabo la movilización y el acto convocado por el EMVyJ también en la Plaza, que tuvo como consigna principal “Son 30.000. Fue genocidio”. Este contó la participación de Nora Cortiñas, Patricia Walsh y Osvaldo Bayer, y fue encabezada entre otros por la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, CORREPI, HIJOS de zona oeste y otras organizaciones de derechos humanos. Tras éstos se encolumnaron organizaciones sindicales, estudiantiles, sociales y partidos políticos, entre ellos la columna del Comunismo Revolucionario y la Corriente Clasista René Salamanca.

El documento del Encuentro repudió el golpe del ‘76 y la dictadura y se denunció que “hoy enfrentamos una ofensiva del Gobierno a favor de la impunidad de los genocidas de la dictadura” y de negación del plan sistemático de desaparición de personas.

Se reivindicaron las décadas de lucha que permitieron juzgar a los genocidas, pero se señaló que “a 14 años de la anulación de las leyes de impunidad y en 11 años de juicios orales sólo se logró la condena de 737 genocidas, menos de la mitad de los represores procesados”, lo que significa poco más de un genocida por campo de concentración, y que “40 % de los represores con causas abiertas (más de 520) gozan del beneficio de la prisión domiciliaria”. Se reclamó por la desaparición de Jorge Julio López y se denunciaron las leyes “antiterroristas” aprobadas por el gobierno kirchnerista, el Proyecto X y la designación de Milani al frente del Ejército, reclamando la prisión perpetua para este.

Como parte de la tradición del EMVyJ de unir las banderas de los 30.000 a las luchas contra la represión y la impunidad de hoy, se denunciaron los protocolos antipiquetes sancionados por el macrismo, la prisión de Milagro Sala, la exoneración a la dirección del SUTEF y 17 docentes de Tierra del Fuego, las amenazas de desalojo con barrabravas en AGR, el gatillo fácil que solo en 2016 se cobró la vida de 216 personas, la demonización de los inmigrantes y muchos otros ejemplos. “Desde esta Plaza repudiamos la política de entrega y ajuste de Macri y los gobernadores que descargan la crisis sobre los trabajadores y el pueblo”, sentenció el Documento, denunciando el endeudamiento, los tarifazos, los despidos, el aumento de la pobreza y los escándalos de corrupción.

Por más campaña negacionista que se haga desde el gobierno y sus socios, el 24 de Marzo una vez más atronó el grito de ¡30.000 detenidos-desaparecidos, presentes! ¡Ahora y siempre!