Si bien se han suspendido los viajes de larga distancia por la pandemia la empresa Vía Bariloche, de la familia Trappa, continúa prestando el servicio interurbano entre las ciudades de Neuquén y Villa Regina, a través de su subsidiaria Ko-Ko. De esta manera, las y los trabajadores del taller continuaron su labor durante todo el aislamiento, arriesgando su salud en pos de dar continuidad al servicio público de transporte de pasajeros.
Pero como ocurre con otras empresas, los Trappa aprovechan la situación para exprimir al máximo a sus empleados/as y abultar sus ganancias, incluso en este contexto de emergencia sanitaria. La empresa recurrió al Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) del gobierno nacional, plasmando un abultado recorte salarial, cobrando los trabajadores solo un 80% de su salario básico, sin presentismo ni horas extras (sin las cuales es imposible llegar a fin de mes en tiempos de “normalidad”). En los hechos esto implica que las y los trabajadores se encuentran cobrando un salario equivalente al 30% de lo que cobran habitualmente.
Ya al comienzo de la pandemia, un trabajador de la empresa fue suspendido y luego despedido por exigir medidas de higiene en su estado de whatsapp personal, lo que demuestra la persecución a quienes denuncian las irregularidades de la empresa. La empresa Vía Bariloche para mantener desorganizados/as a los/as trabajadores/as también apelan a la tercerización, como por ejemplo en los sectores de cátering y limpieza, además de mantener en la informalidad a varios/as trabajadores/as y de inscribirlos/as en razones sociales radicadas en otras provincias, obstaculizando la posibilidad de elegir delegados/as. Todo esto, en una de las principales empresas de transporte de pasajeros del país, no puede suceder sin el silencio cómplice de la UTA.
Actualmente la Justicia Federal investiga a los Trappa por el ingreso ilegal de trabajadores chaqueños escondidos en un camión con semi de la empresa, quienes se encontraban desmontando una propiedad de la empresa en la Pampa en condiciones de precarización y hacinamiento.
Como ha ocurrido durante esta pandemia, se han ahondado por un lado la solidaridad en los sectores populares y la desidia de las patronales que muestran desprecio por la salud y la vida digna de los trabajadores y solo buscan sacar una tajada mayor en esta situación.






