–¿Cómo fue la experiencia de venir al ENM con la AGD-FADU?
Flor: –¡Este año somos tantas! Está buenísimo poder compartir con mujeres que tienen intereses muy parecidos a los propios y conocer otras realidades.
Dani: –Estuvo muy buena por la organización, por el grupo que se armó, porque tuvimos participación en las decisiones. Por ejemplo la marcha, sentí que tuve una voz. Además me copó que hubo libertad para elegir qué talleres ir. Y además un montón de cosas que me alegraron, que aprendí, que compartí en equipo.
–¿Qué se llevan de cada taller?
Sole: –Yo participé del taller de Violencia y Maltrato. Fui con mi hija. Fue una experiencia super buena y, tal vez porque es mi tercer Encuentro, tuve un papel mucho más activo. Poder destacar por un lado los testimonios individuales. Porque había muchas mujeres que se acercaban por primera vez, o lo que estaban buscando era un lugar de contención, una red con otras mujeres. Y después hubo lugar también a las experiencias de organizaciones, que servía para que esas mujeres pudieran resolver, o salir de esa situación de violencia a partir de la unión con otras.
Flor: –Fui al de Mujeres y Adolescencia, y al de Mujeres y Pareja. Me sorprendió la cantidad de chicas chiquitas que había, 13, 14, 15 años… ¡y la cabeza que tenían! Al final habló una mujer grande de 50 años emocionadísima casi hasta el llanto diciendo que le parecía espectacular la diversidad y amplitud que había, que confiaba mucho en el futuro viendo que había mujeres jóvenes tan organizadas.
Caro: –Fui al de Violencia, al de Ciencia y Tecnología, y al de Relaciones de Pareja. Con la sensación que me quedé fue que muchas veces hay problemas que se abordan desde lo individual o lo particular, y que en todos se evidenció como la manera de organizarse y de entender que no son problemas particulares, sino que en general son problemas que tenemos como sociedad, y que son solucionables cuando se abordan desde lo colectivo y no lo individual. Que es algo que también hablamos con las docentes durante el Encuentro.
–¿Cómo volcar toda esta experiencia en nuestro lugar de trabajo? ¿Cómo seguimos después del encuentro?
Flor: –Yo además soy docente de secundario y pude estar con chicas de la edad con las que laburo todos los días, pero sin esa relación de poder que se genera entre un docente y un alumno, y pude escucharlas hablar desde otro lugar, para repensar la relación que se mantenga la situación adulto-adolescente, pero también generando confianza para abrirse para contar situaciones para poder darles herramientas.
Sole: –Una de las propuestas que hicimos en el taller fue que cada una de las instituciones públicas se genere una comisión de género que pueda recibir estos casos.
–¿Hace falta impulsar desde el gremio una Comisión de Mujeres de docentes en la Facultad?
[Unánime]: –¡Sí!!!
Mariana: –Por nuestros derechos y para poner en debate los contenidos de las materias y carreras.
Ana: –Yo creo que el primer paso ya lo dimos y fue venir todas juntas acá. Conocer a otras docentes que viven la misma realidad que uno, que le interesa cambiar la situación que nos atraviesa.
–Marchamos en la columna de la CTA-A junto a otros gremios docentes y estudiantiles. ¿Cómo estuvo la columna de AGD-FADU?
Sole: –Estuvimos como grupo consolidado, nadie se fue por otro lado. No sé si tiene que ver con el momento político, con el tiempo que cada una lleva viniendo a los encuentros. Pero noté más conciencia de ser parte del gremio como participante activa, durante todas las actividades también.
Caro: –Increíble. A mí que no me pasa tan seguido, que por lo general me siento más periférica por el trabajo, los tiempos, aunque las problemáticas me tocan de cerca. Hay un grito tan unificado, más allá de las canciones. Sino saber que tenés a tu alrededor miles de mujeres que viven la misma opresión que vos y tienen los mismos reclamos. Se siente esta sensación de unidad que da esperanza y pensás que algo tiene que pasar con todo esto, que es inevitable que algo bueno suceda.






