La doctrina Bullrich en Tucumán

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En la madrugada del 9 de marzo fue asesinado por la policía de Tucumán, Facundo Ferreira, un niño de 12 años. La imagen del niño tirado boca abajo, ensangrentado, recorrió el país. Facundo iba en moto con otro niño de 14 años, que fue herido pero que por suerte salvó su vida. La versión policial habla de un supuesto “enfrentamiento”, del que no hay ninguna prueba. Sólo se encontraron vainas de armas reglamentarias de la policía, no se encontró ningún arma en poder de estos niños, además de que no hay ningún policía herido. Sin embargo, los policías implicados Nicolás González Montes de Oca y Mauro Gabriel Díaz Cáceres, fueron liberados por la fiscal a las pocas horas del hecho. Luego se supo que uno de ellos tiene al menos tres causas en la fiscalía por excesos en sus funciones. Por lo que la versión oficial empieza a desmoronarse.

Por otro lado, la desde la policía y los gobiernos provincial y nacional se busca justificar el fusilamiento de un niño construyéndolo como un gran delincuente, que era amigo de otro delincuente y que ambos son hijos de una banda de delincuentes. Esto fue rotundamente negado por la familia, además de que la fiscal confirmó que Facundo no tenía antecedentes penales.

Los datos preliminares de la autopsia da cuenta de la brutalidad policial. Facundo presentaba múltiples lesiones de balas de goma y golpes en el cuerpo, además de la bala que ingresó por la nuca y le provocó la muerte. Sin embargo existe una controversia respecto a la presencia de restos de pólvora en la mano del niño, que primero se había dicho que no presentaba pero que finalmente apareció como positivo. Por esto, los abogados representantes de la familia, pertenecientes a la Asociación de Abogados por los Derechos Humanos (Andhes), puntualizaron que ese análisis es provisorio y anticiparon que pedirán la exhumación del cuerpo para hacer nuevos estudios.

Como era de esperar, tanto desde el gobierno provincial de Juan Manzur, como desde el gobierno nacional, avalaron el accionar policial. En una entrevista reciente en el canal oficialista TN, la ministra Patricia Bullrich defendió el accionar policial en varios casos de gatillo fácil en diversas provincias. En esa entrevista dejó entrever que el solo hecho de desobedecer la orden de “alto” habilita a la policía a disparar (ver pág. 2).

El asesinato de Facundo es claramente un nuevo caso de gatillo fácil, avalado por el gobierno. Lo fusilaron por la espalda, en la nuca. “No puedo explicar lo que siento aquí, en el pecho. ¡No saben cuántos amigos tenía! No saben cuántos niños había en su entierro. ¡Su entierro! Ahora sólo nos queda luchar, yendo a Tribunales todos los días, caminando en los pies de todos ustedes, todas las veces que haga falta, porque nosotros no tenemos plata, pero tenemos dignidad. No entendemos y nunca podremos entender por qué hicieron lo que hicieron, pero no van a detenernos hasta que no se haga justicia, para que mi nietito pueda descansar en paz” relató en una carta abierta, Mercedes del Valle Ferreira, abuela de Facundo.

Al cumplirse una semana del asesinato, varios vecinos del barrio La Bombilla, donde vivía facundo, se congregaron frente a los tribunales de Tucumán para pedir justicia, fueron acompañados por algunas organizaciones sociales y políticas de Tucumán.