La delegación del FMI está en nuestro país monitoreando la economía en busca de un acuerdo con el gobierno. El marco de la negociación es el de una crisis económica de magnitud que junto con la ofensiva de los sectores reaccionarios, es el peor momento del gobierno desde el triunfo electoral.
El Banco Mundial acaba de emitir un informe donde estima que la caída de la economía argentina en 2021 será la peor de América Latina (sin contar a Venezuela). Para este año las proyecciones arrojan un 12,3% de caída para nuestro país, con un rebote de apenas 5,5% en 2021.
El informe, titulado «El costo de mantenerse sano», asegura que la región será la más castigada por la crisis del coronavirus y tendrá en conjunto (sin Venezuela) una baja del 7,9% del Producto Interno Bruto (PIB) este año. El rebote esperado para 2021 es del 4%.
En esta situación se monta el FMI para lograr un acuerdo de ajuste fiscal que permita garantizarse cobrar su deuda odiosa y fraudulenta, por más que sea alargando los plazos, e incluso habilitar el uso del tramo del préstamo que no llegó a utilizar el macrismo.
La prenda de cambio para avanzar en los acuerdos ya se empiezan a mostrar: por un lado rebajar retenciones a los sectores agroexportadores y mineros para que rindan las divisas que aún no han rendido y por otro, votar contra Venezuela en la ONU.
La medida de rebaja de retenciones abona un rumbo equivocado donde se vuelve “hacer gestos” para que entren dólares, pero avanzar en ese camino desanda otros pagando un alto costo. Quedó demostrado por un lado que los exportadores ganan más metiendo millones en la especulación del dólar, que con los tres puntos que les otorga el gobierno. Y en el terreno político “ese gesto se lo lleva el viento”, ya que esos sectores “le bajaron la persiana al gobierno”, y ahora recaudan por el lado de la especulación y por la rebaja de retenciones, pero no rinden las divisas (alrededor de 18 millones de toneladas cosechadas se encuentran en silos) mientras van provocando una corrida cambiaria apuntando a una devaluación. El dólar blue cerró el viernes a $167 por dólar, 110% del dólar oficial. Mientras las entidades agropecuarias piden al gobierno que libere el dólar “contado con liquidación”.
Esta realidad fuerza a medidas que no se toman y no están en el horizonte como por ejemplo pasar a tener el control de las exportaciones como si lo hizo el gobierno de Perón desde el Estado con el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio). Sería este un camino soberano para reivindicar, más allá de la retórica, aquella gesta popular del 17 de octubre de 1945. Y ya que hablamos de aquella gesta, también se hace sumamente necesario pasar a tener el control de cambio, la banca y el comercio exterior.
Se puede tener un “Estado presente”, el problema es su carácter y hacia dónde se dirige.

El voto contra Venezuela
Porque en el terreno de la política exterior el “Estado presente” a través del representante del gobierno, fue el que votó el informe Bachellet en las Naciones Unidas condenado a Venezuela por su política de DDHH. Como señalamos en nuestro comunicado (ver) lo que correspondía era en todo caso, abstenerse y mantener las diferencias en este terreno con el gobierno de Venezuela de manera bilateral, ya que hacerlo en este marco de la ONU solo podría beneficiar a los que buscan sumar más voluntades y objetivos intervencionistas en el hermano país como EEUU y el “Grupo Lima” principalmente. Nada impedía a nuestro país hacerlo.
Estas medidas remueven aguas y agudizan debates dentro del Frente de Todxs, donde se benefician los sectores que no descansan en sus planes destituyentes.
Disputa, dependencia y el rumbo popular
Estamos atravesando una aguda disputa inter-imperialista en la región. Las elecciones en EE.UU. el próximo 3 de noviembre tiñen el panorama geopolítico. En la campaña electoral de los candidatos van desgranando lo que serán sus políticas hacia su “patio trasero”, más allá de los matices y el fuego cruzado, los dos apuestan a la mayor presencia y mayor destino de recursos frente al avance del imperialismo chino y ruso en la región.

Trump ya dio el primer paso al colocar como Presidente del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) al gusano Mauricio Claver-Carone. Por primera vez en la historia de la entidad, los EE.UU. lo preside, rompiendo una tradición desde su fundación en 1959. Ahora manejará los 170.000 millones de dólares de capital. El mensaje de Claver-Carone fue expreso en fomentar inversiones para contrarrestar la presencia china.
Argentina no es ajena a esta realidad, en particular en una región donde el país está rodeado de gobiernos reaccionarios o de derecha. En este sentido, las elecciones del próximo domingo en Bolivia son de gran importancia porque el golpismo en el gobierno, apoyado por la oligarquía y los EEUU, se juegan mediante el fraude, a tratar de mantener el poder, en un escenario adverso en las encuestas que favorece ampliamente al candidato del MAS-IPSP Luis Arce Catacora quien le saca a Mesa alrededor de 10 puntos de diferencia.

La disputa de sectores vinculados a los negocios con distintas potencias imperialistas se expresa claramente en el país, los acuerdos con China son los más avanzados, incluso desplazando a los EEUU en alguno de ellos. El control de los granos, el litio y las centrales nucleares son ejes de esa disputa. El imperialismo ruso tiene intereses y vínculos desde muchos años en el país y no va a permitir así nomás perder plazas en el país.
Pero el variopinto que se agrupa particularmente en AEA (Asociación Empresaria Argentina) que reúne a lo más granado de los sectores reaccionarios del país como Techint, Clarín, Arcor y otros, están activos estimulando las acciones destituyentes porque no aceptan que el pueblo eligió otro rumbo y no el que ellos administraron donde entregaron al país y hambrearon al pueblo.
Desde las operaciones buscan tener ecos en sectores que se encuentran dentro del Frente de Todos, vinculados a Massa, Nielsen y otros. El blanco de esos sectores reaccionarios es Cristina y la acción es dividirla de Alberto, pero como aún no pueden, buscan llevarse puesto todo el gobierno.
Venimos sosteniendo que la política de tratar de conciliar a estos sectores con el pueblo es una quimera donde siempre salen ganado los sectores dominantes. Siempre sostuvimos que el rumbo popular no está garantizado y a veces se lo ve más alejado cuando se toman medidas como las que señalamos más arriba. También lo dijimos con Guernica, donde la pulseada es por el uso de la tierra urbana ya sea para seguir sosteniendo un modelo de negocios inmobiliarios u otro para urbanizar en función de las necesidades populares. El pueblo votó por este último, pero hoy está más cerca el desalojo con la policía que una solución habitacional real.
El reflejo de la realidad es que se no avanza al ritmo que exige la situación de quebranto de la economía y la pandemia. Más allá de los recursos destinados a la emergencia sanitaria y social, que no se sostienen en el tiempo con emisión, el impuesto a las grandes fortunas se dilata y es el factor de ataque por parte de la reacción a la que se le van otorgando concesiones por otro lado como la rebaja de retenciones, rebaja o eliminación de impuestos como a las mineras.
El camino que marcan las luchas de la docencia en provincias como Mendoza que acaban de triunfar, las que se desarrollan en Santa Fé y Misiones, muestran voluntad de lucha y que no hay cheque en blanco. La ejemplar lucha de lxs metalúrgicxs de la fábrica Ambasador Fueguina de Tierra del Fuego, muestra un camino de resistencia para mantener la fuente de trabajo frente al abandono patronal, bajo el lema ocupar, resistir y producir.

Esta semana se recordará un nuevo aniversario del 17 de octubre de 1945, aquella gesta popular que dio origen al peronismo. Será recordado en un acto virtual en la CGT donde hablará el presidente Alberto Fernández. Este acto, del cual seremos parte ya que excede la fecha histórica, para transformarse en una acto donde la masividad será de gran importancia para mostrarle a los sectores reaccionarios que acechan, como los que se movilizarán el 12 de octubre, que la voluntad del pueblo es dar vuelta una página nefasta de la historia reciente y garantizar un rumbo popular que no vendrá de la mano de esos jerarcas que hoy dirigen la CGT que buscan una tregua con los empresarios arrodillando al movimiento obrero, pactando la reducción salarial, los despidos y paritarias a la baja en plena pandemia, sino de la mano de la unidad en la diversidad de los sectores populares para recuperar derechos y tratar de virar hacia las medidas soberanas que parió hace 75 años aquel 17 de octubre.




















