El veto del presidente Macri a la ley anti-tarifazo muestra el nuevo momento político que se abre con el acuerdo con el FMI. Si bien en los momentos previos a la votación en el Senado había dudas sobre el resultado de la sesión, finalmente el PJ “dialoguista” con el gobierno terminó volcando su voto a favor del proyecto. Así, incluso también este sector –que tiene como una figura central al senador Miguel Ángel Pichetto– golpeó la política energética del macrismo. Una primera conclusión sobre esto es que, en pos de sostener el ajuste que implica su acuerdo con el fondo, el gobierno nacional se quedó sin margen de negociación. Conclusión que es válida no sólo en cuanto a las tratativas del Congreso sino también en la relación del gobierno con los gobernadores peronistas.
Otro dato resonante es que uno de los cinco ausentes fue Adolfo Rodríguez Saá. Esto hace presumir que las diferencias que venía mostrando respecto al actual gobernador puntano, su hermano Alberto Rodríguez Saá, son más que una mera división de roles. Recordemos que Adolfo no estuvo en el encuentro “Hay 2019” organizado por su hermano Alberto en La Pedrera, San Luis, para lanzar un reagrupamiento hacia las elecciones presidenciales. Peor aún fue el caso de Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador salteño, que directamente votó en contra del proyecto.
Sobre la cuestión tarifaria propiamente dicha, ambas sesiones del Congreso sirvieron para destacar algunos nudos centrales: Primero, el gobierno oculta cuál es el costo real de extracción de un millón de BTU de gas (MMBTU). El ministro de Energía, Juan José Aranguren, esquivó su respuesta cuando se le preguntó específicamente esto su interpelación en el Congreso en 2016. Hoy estamos pagando alrededor de 5 dólares el MMBTU; y lo quieren llevar a 7,50 dólares, acorde al precio internacional que se importa. Pero Argentina produce alrededor del 80% del gas que consume; y –según afirmó el senador Pino Solanas citando los balances de YPF– su costo está entre 1,90 y 2 dólares el MBTU. Las ganancias siderales que logran las petroleras con estos precios de gas –que les garantiza el ceo de Shell– superan los 4 mil millones de dólares y se acercan al 1% de nuestro PBI (Ver Vamos! Nº84).
Con estos precios, no sólo somos castigados los usuarios domiciliarios sino que se impide el desarrollo industrial argentino, tanto de pymes como incluso de grandes empresas.
Otro aspecto señalado es que los precios exorbitantes garantizados a las petroleras no sólo no garantizan un aumento de la producción (para dejar de importar gas, fuel-oil y gasoil), sino que ésta incluso ha seguido bajando. Porque el problema es que a los monopolios imperialistas del petróleo no les interesa el autoabastecimiento argentino sino simplemente sus superganancias.
En este contexto, y ya previendo la aprobación en el Senado, el presidente Macri había lanzado su cadena nacional proponiéndonos comprar lamparitas leds. No es que estén mal, pero la mayoría del consumo tiene que ver con la calefacción y acondicionamiento de ambiente, y cada vez más con el agua caliente y la cocina (ya que muchos edificios nuevos ni siquiera ponen instalación de gas). Más allá del ridículo de su propuesta, lo que evidencia Macri al sostener hasta las últimas consecuencias a su ministro de plomo es que su no-política energética se reduce a garantizarle a las petroleras todo lo que les conviene. En fin… Sobran motivos para ir al paro.









