17 de octubre de 1945 – 17 de octubre 2026
El 17 de octubre de 1945 se produjo uno de los levantamientos populares que más se recuerda en la historia de nuestro país. Los antecedentes directos y que influenciaron a trabajadores y dirigentes de aquella pueblada de octubre del ´45 lo encontraríamos en otras luchas obreras, muchas de ellas sangrientas, como la “Semana de Enero” de 1919 en la Capital Federal con más de 600 muertos, de la “Patagonia Trágica” 1920 – 1922 con más de 1500 obreros muertos, el genocidio de los pueblos originarios, entro otros.
Los criollos, originarios e inmigrantes que escapaban de la guerra se fundían en los lugares de trabajo y traían cada uno una experiencia distinta pero unificados por un mismo enemigo en los gobiernos, fábricas y campos bajo patronales que tenían la superexplotación sin derechos y con salarios de hambre como principio laboral.

Las guerras mundiales marcaron a fuego la economía y la desesperación de aquellas familias que huían de las calamidades impuestas por los acontecimientos. También traían cientos de militantes revolucionarios que habían vivido levantamientos y revoluciones como la Bolchevique de 1917 en Rusia. Nada de esto podían estar ajeno en los lugares de trabajo, los barros, conventillos y calles polvorientas de las barriadas obreras y populares de aquellos años.
El “Pre-Peronismo” de Perón
En el corazón de la tiranía y bajo aquella “década infame”, también se iba a ir forjando una joven clase de burguesía nacional que también padecía la opresión en un país bajo el domino de la oligarquía terrateniente y compradora en el poder, proveedora de materias primas a las capitales imperialistas de turno.
La guerra dio una oportunidad a los sectores militares nacionalistas que expresaban a esa burguesía nacional, que iban a protagonizar el levantamiento contra el ultimo gobierno de aquella “década infame” que había encabezado el general Uriburu con el golpe de estado de 1930 a Irigoyen y llamado “fraude patriótico” de 1931.
En esos grupos nacionalistas se encontraban los coroneles Perón y Mercante que luego y por presión de los sindicatos y sectores de la CGT, imponen al gobierno militar que se constituya en un proceso, la secretaria de Trabajo a cargo del coronel Perón, para desde allí avanzar sobre los reclamos salariales y de condiciones de trabajo que venían encabezando sindicatos vinculados a dirigentes socialistas, comunistas e independientes donde estos últimos, constituirían la base del peronismo en el movimiento obrero.
Desde aquella secretaria de trabajo, Perón marcaría la diferencia lejos de lo que pensaba el propio gobierno al otorgar ese lugar como “vía muerta” a los reclamos obreros. Por el contrario, sería la base material, la “incubadora” desde un sector del Estado, de lo que sería luego el llamado peronismo en el poder.
La diferencia estuvo marcada porque se concedió a reclamos de décadas que habían costado vidas, cárceles, persecuciones y exilios de dirigentes obreros. Pero también se manifestó de manera embrionaria el programa de aquella burguesía nacional que pugnaba por mantenerse neutral en la segunda guerra, y ese fue un punto fundamental en el levantamiento de los militares nacionalistas, para desarrollar un concepto soberano de crecimiento industrial, avanzar en democratizar el campo y desarrollar todo lo que esto significa en la superestructura política y cultural del país, en la justicia, la educación, la salud y derechos ciudadanos.
Entre las medidas inmediatas de Perón en ese “pre-peronismo” desde la secretaria de Trabajo, podemos mencionar:
– Creación de los tribunales de trabajo
– Convenciones Colectivas de Trabajo
– El Estatuto del Peón rural, (que estableció un salario mínimo y procuró mejorar las condiciones de alimentación, vivienda y trabajo de los trabajadores rurales).
– Establecimiento del seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes.
– La fijación de mejoras salariales, el establecimiento del aguinaldo y vacaciones anuales pagas, para todos los trabajadores.
– La indemnización por accidentes laborales y las jornadas de trabajo de ocho horas diarias, entre otras conquistas.
– La División del Trabajo y Asistencia de la Mujer.
Muchos de estos puntos serían incorporados en 1947 en el Decálogo de los Derechos del Trabajador y luego en la Constitución de 1949.
Octubre 1945
La ofensiva a los avances en el movimiento obrero, se cristalizó durante el gobierno de Edelmiro J. Farrell quien, el 9 de octubre de 1945, interviene la secretaria de trabajo y destituye a Perón de sus cargos (vicepresidente, ministro de Guerra y secretario de Trabajo) y luego lo encarcela en la isla Martín García con el objetivo de desarticular su programa político que se evidenciaba con fuerza.
Desde la CGT se prepara el paro general para el 17 y 18 de octubre, en defensa de las conquistas obreras, contra la oligarquía y exigiendo la libertad de Perón, pero en los suburbios de conurbano bonaerense se empieza a gestar los días previos los levantamientos y movilizaciones. El 16 se hace abandono de muchas fabricas marcando el inicio de aquella pueblada gigantesca, abarrotada por más de 300 mil trabajadores que se movilizaba a Plaza de Mayo. No solo allí, también días antes (el 15/10) ciudades del interior como Tucumán, eran testigos del paro y movilización de los obreros y obreras del azúcar.



El levantamiento de los obreros de la carne en Berisso y Rosario era parte de una jornada nacional que iría del 17 al 20 de octubre por la liberación del coronel Perón, por su proximidad a la capital, Berisso y el gran La Plata iba a jugar un papel destacado en la gesta. La historia recuerda a dirigentes como Cipriano Reyes aquel dirigente de la carne de Berisso, pero también la misma historia da cuenta del papel (olvidado por la cultura patriarcal) de María Bernabitti, obrera del frigorífico Swift que había quedado sin trabajo por su combatividad y jugó un rol fundamental en el levantamiento de Berisso aquel 17 de octubre mientras Reyes estaba perseguido por la policía y la mayoría de los delegados de los frigoríficos Swift y Armour estaban detenidos. “Los delegados están presos, lo van a matar a Perón, ¿que están esperando?”. María de 37 años sabía que había que ir en masa a Plaza de Mayo cueste lo que cueste. Estos hechos y dirigentes iban a constituir bastiones de la historia del peronismo.
La propia Evita junto a Mercante y Cipriano Reyes coordinaron acciones en diversos sindicatos para garantizar la masividad de aquella gesta popular.
La bronca y el odio de clase se mostró en el transitar de las columnas obreras que bajaban del conurbano y Buenos Aires donde no faltaron los “escraches” a los símbolos de la oligarquía nativa como el Jockey Club, los diarios La Prensa, La Nación, Crítica, la Sociedad Rural e incluso los rectorados de algunas universidades.
Aquella plaza de 1945 fue la partera, por empuje de los trabajadores, del movimiento que luego se llamaría “peronista”. En esa plaza a las 12 de la noche Perón hablaba del protagonismo de esa clase y de la “conciencia histórica” que se manifestaba en esa gesta popular. Ya nada iba ser igual.
Para los que no venimos de ese movimiento vemos la oportunidad histórica que se perdió por el lugar que ocupó aquel Partido Comunista que, en vez de analizar las contradicciones desde el punto de vista de la clase obrera, eligió la vereda del frente junto a conservadores y la embajada de EEUU.
“me acuerdo que ese día me quedé sola en mi sección en la fábrica donde trabajaba…mis compañeras se fueron todas a la plaza”sabia relatar una vieja militante trabajadora afiliada al PC.
Pero esa oportunidad perdida no borraría el papel de la clase obrera en aquel período histórico y los logros obtenidos para lxs trabajadores y el país bajo el gobierno hegemonizado por la burguesía nacional aún con sus limitaciones y características propias de esa clase social.
El bombardeo a Plaza de Mayo del 16 de junio con un saldo de más de 300 muertos y el posterior golpe de estado del 16 de septiembre de 1955 que derroca a Perón y fuerza su exilio de mas de 13 años, sería el inicio de la destrucción de aquella hegemonía de la burguesía nacional que no organizó a los trabajadores y al pueblo para resistir y defender con las armas las conquistas y aplastar la sedición golpista. Perón prefirió “el tiempo a la sangre”, pero ya después de años de exilio reconocería su error en no decapitar a los generales y civiles golpistas. “Se perdió mucho tiempo y corrió mucha sangre”.
Ya nada volvería a ser igual en aquel movimiento, incluso a su regreso cuando las palancas claves de la economía habían cambiado de manos y había vuelto a cambiar la matriz económica y política subordinada nuevamente a la dependencia, evidenciada entre otras cosas, en la primera medida que iba a tomar la dictadura instaurada en 1955 como fue volver al FMI.
Si bien ya viejo, Perón, tomaría medidas de carácter nacional. Su muerte lo encontraría con un peronismo debilitado en una connivencia sostenida solo por su presencia, con ataques de adentro y afuera, con grupos fascistas como la Triple A organizada desde adentro del movimiento y gobierno, en el marco del acecho de la disputa entre EEUU y Rusia por el control del país, que derivaría en el golpe abierto el 24 de marzo de 1976 instaurando la dictadura mas sangrienta que se conoce con 30.000 desaparecidxs, torturadxs, presxs, exiliadxs y niñeces apropiadas.
Octubre 2026
Hoy a 81 años, aquel partido peronista no solo no lo dirigen aquellos sectores de burguesía nacional a los que expresaba Perón y Evita, sino que muchos de sus dirigentes, con muchas excepciones también, fueron cómplices y cabeza del saqueo de nuestras riquezas y entrega del patrimonio nacional, pasando a ser parte del statu quo extractivista, dominante en el país. Los sectores mas progresistas del peronismo supieron otorgar derechos a los trabajadores y al pueblo y tomaron políticas de carácter nacional y democráticas, entendiendo los reclamos de aquella pueblada histórica del Argentinazo del 2001, pero no rompieron aquella matriz dependiente y mantuvieron primarizada la economía basada en commodities energéticos y agropecuarios. Tampoco avanzaron sobre las palancas que controlan los monopolios y terratenientes sobre el poder económico.
Hoy frente al avance de la ultraderecha, que corporiza el programa de aquellos a los que combatió Perón y sufrió el golpe de estado de 1955 y 1976, vinieron por más y han demostrado en el país y el continente que recurren a cualquier medida para hacerse o perpetuarse en el poder violando la democracia y la voluntad popular.
La ofensiva de los EEUU en la región parece no tener límites y significa un duro golpe para las soberanías de los países de la región con gobiernos aliados integrantes, como el de Milei, del llamado “Escudo de las Américas” que avasalla las democracias y los recursos nacionales y áreas estratégicas constituyendo una disyuntiva de hierro para los pueblos. Ayer fue “Braden o Perón”, hoy es “Milei-Trump o soberanía”.

Vienen para perpetuar la esclavitud laboral, donde la inexistencia de derechos sea la regla, donde los débiles, viejos y pobres sean descartados. La clase obrera transita una encrucijada marcada por una sangría criminal, evidenciada en la destrucción de la industria, la desocupación, la pobreza y la precariedad con niveles históricos y la traición de gran parte del sindicalismo.
Todas evidencias de un plan sistemático para profundizar y remachar una matriz extractivista, dependiente y especulativa en el terreno de la economía, acompañada necesariamente por la entrega de la soberanía y los cambios en la superestructura jurídica y política evidenciada en la falta de justicia y una democracia rebajada en marcha hacia un sistema autoritario donde la IA les garantiza el control y la persecución a aquellos sectores y dirigentes que los enfrenta. Pero también para garantizar un nuevo “fraude patriótico” y así perpetuarse en el poder. Se han propuesto como objetivo “destruir para siempre la justicia social” y por ende el Articulo 14bis de la Constitución Nacional.
Todo lo que ellos llaman justicia social, no son otras que aquellas conquistas como los convenios colectivos, jubilaciones, vacaciones pagas e indemnizaciones, programas sociales, subsidios a la discapacidad, entre otras.
Muchos dirigentes del campo popular sostienen que “no van a estar para siempre en el poder y por ello hay que aguantar”, pero ocultan o ignoran que cuando los dueños del poder gobiernan, cada día que pasa mas se consolidan en todos los terrenos, incluso el ideológico que fortalecen desde los aparatos de comunicación que manejan.
Ellos manejan la represión y la justicia, como quedó en evidencia en estos días con el fallo de la Corte Suprema y la represión brutal a la marcha universitaria del pasado 15 de octubre, que defiende justamente una de las conquistas populares otorgada por el gobierno de Perón como fue el Decreto N° 29.337 de Supresión de Aranceles Universitarios, el 22 de noviembre de 1949, a partir del cual las universidades nacionales pasaron a ser gratuitas. Desde entonces, la educación superior se constituyó como un derecho universal y dejó de ser un privilegio para pocos, convirtiéndose así en modelo y referente en toda la región, cambiando radicalmente el camino del sistema universitario argentino. Luego, en 1953, se crearía la Universidad Obrera Nacional que posteriormente se llamaría Universidad Tecnológica Nacional.

Justamente esta casta oligárquica que gobierna y que hoy desfinancia la universidad y desoye las leyes que obligan al ejecutivo a otorgar los fondos, no lo hace por una cuestión económica ni para “mantener el superávit”, sino por una cuestión ideológica, donde la educación no sea un derecho universal, sino un privilegio privado para una elite. Su proyecto es incompatible con el desarrollo del espíritu crítico y democrático.
La base económica es para beneficio del 1% que detenta el poder, la superestructura debe reflejar esa base, por eso, el desfinanciamiento a la educación superior es parte de un plan sistemático que abarca el desfinanciamiento de los programas inclusivos en el nivel secundario antes que lleguen a la universidad. Por eso deben atacar a la docencia, tenerla mal paga y sin derechos para quebrarlos y dividirlos.
Este plan sistemático busca imponer la ignorancia en los sectores populares donde no puedan levantar la cabeza trabajando de sol a sol o ser dominados por la IA o Bots que generan paradigmas de lo que desde el poder quieren que escuches.
Ellos no educan, imponen el individualismo, porque saben que no hay nada más peligroso que un pueblo instruido, solidario y pensante.
Pero esa fortaleza tiene pies de barro y le temen al pueblo movilizado, organizado e instruido. Los estudiantes están escribiendo paginas gloriosas en Francia y otros países de Europa. Esa oleada llegará a estas tierras y debemos organizarla.

De la misma manera que llagaron las ideas emancipadoras, en las noches más oscuras antes de aquel octubre del ‘45 y fueron sintetizadas por aquellos sectores del nacionalismo popular y protagonizaron puebladas como el 17 de octubre que hicieron tronar el escarmiento y que hoy tiene plena vigencia.
El tiempo apremia, no podemos esperar, debemos trabajar para otro 17 de octubre que imponga el juicio político y una Asamblea Constituyente Soberana con el pueblo en las calles, como primer escalón para la recuperación de aquellas conquistas históricas de aquel peronismo soberano, pero para ir mas lejos, cambiando la matriz económica y política, con los trabajadores acaudillando a todo el pueblo hacia la liberación nacional y social y poder tirar al basurero de la historia a aquella vieja y nueva oligarquía vende patria.
¡Viva el 17 de octubre!
¡Viva la liberación nacional y social¡
Gustavo Funes




















